Analizamos el cambio en el discurso político sobre inmigración en España, desde la acogida humanitaria hasta la xenofobia actual.

En junio de 2018, el presidente gallego Alberto Núñez Feijóo calificó de humanitaria la asistencia a los 630 inmigrantes del Aquarius ofreciendo incluso su tierra para acogerlos. En aquel momento, conceptos como mena eran desconocidos y la prioridad nacional era una idea marginal.
La ultraderecha xenófoba aún no había irrumpido en las instituciones y la inmigración era el duodécimo problema del país, citado entre los tres más graves por un 3,5% de la población.
Hoy, Feijóo, que ya en 2026 se refería al Aquarius como un barco lleno de inmigración ilegal preside el Partido Popular (PP) que ha adoptado tanto el rechazo a los menas como el principio de prioridad nacional en las ayudas sociales.
Esto ha ocurrido en colaboración con Vox tercer partido de España, que ha multiplicado por cinco el porcentaje de quienes consideran la inmigración como uno de los problemas nacionales más graves, alcanzando casi un 12,4%.
La espiral xenófoba y su impacto en la sociedad
En los últimos ocho años, se ha desatado una espiral xenófoba impulsada principalmente por Vox que ha empapado la política, la opinión pública, las redes sociales y las calles. Está todo conectado. Los discursos políticos, el contenido en las redes y la reactividad social afirma Ruth Ferrero experta en inmigración y profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid.
Mohamed El Harrak trabajador social en Cádiz y nacido en Larache (Marruecos) sufre en carne propia este círculo vicioso. Se está creando un ambiente insoportable. El discurso de odio ya llega al vecino, al panadero… He visto cómo incluso entre chicos y chicas que estudian integración social cala la idea falsa del inmigrante con privilegios lamenta.
La influencia de Vox en la política española
Desde su irrupción en Andalucía en diciembre de 2018, Vox ha arrastrado al PP a cesiones cada vez más elevadas. En los pactos de este año en ExtremaduraAragónCastilla y León y Andalucía se ha acordado la prioridad nacional la fijación contra los menas la supresión de ayudas a ONG pro-inmigración, la prohibición del burka y el niqab en espacios públicos y la eliminación del programa de Lengua Árabe y cultura Marroquí. El pacto en Andalucía añade una auditoría del coste sanitario derivado de la atención a extranjeros.
La creciente coincidencia entre el PP y Vox se refleja también en sus gobiernos locales, con medidas como el veto al rezo musulmán en espacios públicos en Jumilla (Murcia). Además, afecta al lenguaje político. En 2026, Feijóo ya llamaba a votar al PP en Cataluña para evitar que la inmigración ilegal ocupe nuestros domicilios mientras que su lugarteniente Miguel Tellado reclamaba el despliegue del Ejército en la costa africana.
La normalización de las ideas de Vox
La aceptación de tantas premisas de Vox por parte del PP no ha logrado aplacar a la ultraderecha. En las generales de 2026, Vox logró un 12,4%, y su media demoscópica actual ronda el 17%. Además, es el único partido que ha subido en las últimas cuatro autonómicas. Una investigación sobre estrategias partidistas y trasvases de voto en doce países europeos publicada en 2026 por Cambridge concluyó que, cuando los partidos centristas imitan a los ultras, estos tienden a salir beneficiados.
Cuando la ultraderecha presiona con ideas radicales y el centro-derecha las acepta, dichas ideas se normalizan más rápidamente. El motivo es que las fuerzas moderadas tienen mayor capacidad de legitimar posiciones. Si asumen posturas extremistas, no solo quienes ya las defendían se reafirman, sino que una parte de quienes las veían inaceptables dejen de verlas así. Así que es la ultraderecha la principal beneficiaria resume Vicente Valentim politólogo portugués y profesor del Instituto de Empresa.
La puja infinita
Por mucho que el PP ceda, Santiago Abascal líder de Vox encuentra cómo seguir presentándose como la fuerza anti-inmigración más firme. Si el PP ya vincula inmigración e inseguridad, Vox presenta a los extranjeros como asesinos y violadores, difundiendo vídeos que los asocian a machetes y pistolas. Si el PP habla de efecto llamadaVox habla de invasión. Si el PP se opone a la regularización masiva del Gobierno, Vox lo hace invocando la teoría del gran reemplazo.
La escalada no se detiene en Vox presionado por fuerzas más duras aún. Mientras Sílvia Orriols de Aliança Catalana ridiculiza a Vox por no ser tan duro con los latinoamericanos como con los africanos, Alvise Pérez de Se Acabó la Fiesta sostiene que la prioridad nacional es un engaño que no cambia nada. A su vez, una constelación de fuerzas de ultraderecha clásica como Democracia Nacional y nuevos grupos de agitación juvenil como Núcleo NacionalRevuelta y Frontera se han instalado en una xenofobia con apelaciones a un nosotros blanco.
El impacto en la opinión pública y las redes sociales
La espiral xenófoba ha desplegado sus efectos en la opinión pública. Aunque no está en máximos, el porcentaje de quienes citan la inmigración como uno de los tres principales problemas tiende al alza. En 2026, en pleno escándalo político por el reparto de menores extranjeros llegados a Canarias casi un 75% de los españoles asociaban la inmigración a conceptos negativos. Al cierre de 2026, el año en que España registró la mayor caída en la llegada de inmigrantes desde 2019, Ipsos mostró que este era el país de los treinta estudiados donde más (79%) pensaban que el flujo subiría en 2026.
Con algoritmos que premian el contenido extremista, las redes sociales sobresalen en brutalidad incluso con la retórica política ya desatada. Lo que hasta para Vox sería excesivo en formatos convencionales, en las redes cuela. Un ejemplo. En un paseo por la calle, la portavoz de Agenda España de VoxIsabel Pérez trabó conversación con unos adolescentes. Los moros le dijo un chaval, son los que roban. Ella les dijo: A votar a Vox cuando tengáis 18. El partido compartió el vídeo con la secuencia en Instagram junto al mensaje: La chavalería lo tiene claro.
Desde el 1 de enero de 2026, el Observatorio del Racismo y la Xenofobia del Gobierno (Oberaxe) ha detectado más de un millón de mensajes de odio. Evangelizo al moro de un tortazotodos los latinos con machetes o estamos pagando a violadores son solo tres ejemplos recogidos en los dos últimos boletines mensuales. El director del OberaxeTomás Fernández comandante de la Guardia Civil no tiene dudas: no puede aislarse el odio digital de lo que ocurre en la calle, incluidos los disturbios racistas.

