Ada Colau estudia liderar un bloque izquierdista que incluya a Sumar, Podemos, ERC y la CUP para contrarrestar la pujanza de la ultraderecha catalítica.

La ex alcaldesa de Barcelona, Ada Colau ha manifestado que su disposición a presentarse a los comicios generales depende de que se concrete una propuesta de unidad entre Sumar y Podemos. Más allá de un asiento en el Congreso, su objetivo sería, a medio plazo, saltar a la lista catalana de 2028 y aspirar a la Presidencia de la Generalitat.
Este planteamiento se enmarca en la ambición de crear una candidatura de amplio espectro que aglutine a los Comuns a ERC a la CUP y a dirigentes que hoy se encuentran al margen de la primera línea, como Xavier Domenech.
La lógica es clara: evitar que la izquierda se fraccione en tres listas distintas y, de ese modo, maximizar el número de votos que pueden traducirse en escaños.
Objetivo de una candidatura de amplio espectro
Según declaraciones de Joan Tardá antiguo portavoz de ERC en el Congreso y mentorizador político de Gabriel Rufián la meta es constituir un frente que reúna a la parte institucional y a la corriente más radical del independentismo. Sin embargo, la dirigencia republicana sigue mostrada reticente a unirse a una alianza común, mientras que Oriol Junqueras –aunque inhabilitado hasta 2031– sigue pendiente de la Ley de Amnistía para volver al Parlament.
El impulso de esta unidad también responde a la necesidad de cortar el impulso de la ultraderecha liderada por Silvia Orriols y su Alianza Catalana. Algunos sondeos sitúan a dicha formación como la segunda fuerza del Parlament, superando a ERC y Junts, y dejando al PSC en una posición de vulnerabilidad.
Escenario electoral y la urgencia de los escaños
Para que el actual gobierno socialista, encabezado por Salvador Illa mantenga su investidura, necesita al menos 68 escaños en la cámara de 135 diputados. El PSC ha ganado nueve escaños, pero la izquierda radical perdió veinte en conjunto tras las elecciones autonómicas de 2024: ERC descendió 13, la CUP cinco y los comunes pasaron de ocho a seis.
En este contexto, la Alianza Catalana se proyecta entre 25 y 28 escaños –actualmente solo dos–, lo que obliga a la izquierda alternativa a evitar la dispersión de votos. La estrategia propuesta consiste en incluir a los sectores anticapitalistas e independentistas en una sola fórmula, sin dejar ninguna papeleta sin contar.
Obstáculos y posibles alianzas de la derecha
Por el lado del bloque conservador, la formación de un frente entre la Alianza CatalanaJunts el PP y Vox parece una quimera. La única vía de desbloqueo que se baraja sería que los seguidores de Carles Puigdemont se sumaran al PSC y al resto de la izquierda para volver a investir a Illa, aunque la viabilidad de esa opción es todavía incierta.
Mientras tanto, la dinámica interna de Movimiento Sumar muestra tensiones: el sector más cercano a Errejon ha tomado el control, y Podemos ha ganado protagonismo con la candidatura de Irene Montero y su apertura a primarias. Izquierda Unida ha iniciado su propio proceso interno, que concluirá el 9 de noviembre fecha que podría resultar crítica si se convocaran elecciones generales para principios del próximo año.
La decisión de Ada Colau de liderar o no esa iniciativa será decisiva para definir si la coalición logra frenar el ascenso de la ultraderecha y mantener el equilibrio político en la región.
