Los monarcas llegan a las ciudades autónomas, firman el Libro de Oro y reiteran que Ceuta y Melilla son plena parte de España.

Dos meses y medio después de la oleada de migrantes que inundó las fronteras de Ceuta y Melilla a finales de julio, el rey Felipe VI y la reina Letizia iniciaron una gira oficial por las dos ciudades autónomas. El objetivo declarado fue reafirmar la españolidad de ambos enclaves y mostrar la presencia institucional del Estado en momentos de alta tensión migratoria.
Ceuta: primer acto y declaración de pertenencia
El martes, los monarcas arribaron a Ceuta alrededor del mediodía, donde fueron recibidos por una multitud que coreaba «Felipe es España». En el Palacio de la Asamblea, firmaron el Libro de Oro y recibieron la entrega simbólica de la llave de la ciudad.
En su discurso, el rey subrayó que «Ceuta es España, es Europa», recordando que la zona es una frontera directa de la Unión Europea. Además, destacó la necesidad de preservar el civismo y la convivencia, valores que, según él, los ceutíes han demostrado con «temple» durante la crisis.
El mensaje sobre la frontera
Felipe VI puntualizó que cualquier amenaza a la frontera de un Estado miembro repercute en todo el bloque, y reiteró la disposición de España para defender sus valores y libertades. La visita también incluyó encuentros con autoridades locales y representantes de la sociedad civil, donde se abordó la gestión de los miles de migrantes que permanecen en la ciudad.
Melilla: culminación del recorrido real
El miércoles, la comitiva real alcanzó Melilla alrededor de las 12:00, siendo recibida por una multitud que levantaba pancartas y cantaba «De Ceuta y Melilla no nos moverán». Tras un breve saludo y una ronda de selfies, el rey y la reina fueron conducidos al balcón del Palacio de la Asamblea, donde el presidente melillense Juan José Imbroda les entregó la llave de oro y el bastón de mando.
Durante la reunión de trabajo en el Salón Dorado, estuvieron presentes la ministra de Inclusión y Migraciones, Elma Saiz, y la delegada del Gobierno, Sabrina Moh Abdelkader, cuya llegada provocó abucheos de una parte del público, mientras que Imbroda recibió aplausos. En el encuentro, los reyes reiteraron su apoyo a la españolidad de Melilla, describiendo la convivencia como «un reto diario gestionado con sabiduría ciudadana».
Visita al Colegio Pintor Eduardo Morillas
Por la tarde, la familia real asistió al colegio Pintor Eduardo Morillas, con cerca de 900 alumnos, para cerrar la jornada con un discurso que recalcó la importancia de la educación pública y la unidad institucional. El monarca concluyó con el tradicional besamanos y agradecimientos a la población melillense, describiendo el día como «un gran momento esperado y finalmente cumplido».
Implicaciones políticas y relaciones exteriores
El itinerario real no solo tuvo carácter simbólico, sino que también sirvió de plataforma para reforzar la relación de buena vecindad con Marruecos. Felipe VI abogó por «confianza y responsabilidad» en la gestión fronteriza, al tiempo que dejó claro que la frontera de Melilla constituye también una frontera de la UE. Estas palabras llegaron en medio de debates internos en la UE sobre el presupuesto y la política migratoria, donde la crisis de Ceuta ha puesto a España en el centro del foco internacional.
En sus declaraciones, los monarcas destacaron que la presencia institucional es esencial para ofrecer «confianza, certidumbre y esperanza» a los habitantes de ambas ciudades, una necesidad que, según Imbroda, se vuelve «más acuciante» tras la masiva llegada de personas en julio.

