
La noche de domingo no inició idealmente para Ion Aramendi, como el presentador de Gran Hermano expresó luego de escuchar el primer conflicto en la casa. Cuando saludó a Óscar, un participante, notó su seriedad. «Estoy triste», admitió Óscar, minimizando su malestar.
Al ser presionado por Aramendi, intentó explicar la situación de manera sútil, mencionando malentendidos con una persona. Eventualmente, Aramendi descubrió que Maite era la persona involucrada. Sin embargo, ni ella ni ningún otro habitante de la casa revelaron los detalles del incidente.
Frank Blanco, desde el plató, bromeó sobre la ingenuidad de los contendientes, recordando que las cámaras graban todo el día.
Fue después de un anuncio que Óscar finalmente compartió lo que sucedía. El instructor de equitación, desmoronado, se había retirado al jardín para tomar aire: «He estado sufriendo todo el día porque no estoy acostumbrado a ciertas situaciones», dijo. Óscar había cocinado para todos, pero Maite sugirió que lo había hecho para ganarse la simpatía de los demás, a lo que él alegó que lo había hecho con el mayor amor. «No estoy acostumbrado a las tácticas sucias o a que se distorsionen las cosas», afirmó.
Contra todo ello, Maite negó las afirmaciones de su compañero: «No dije que fuera una estrategia». Sin embargo, amigas de Óscar como Maica, confirmaban su versión. «Ella le habló con una gran arrogancia, lo vi en el programa de 24 horas», comentó Adara Molinero desde el plató.
