Víctor de Aldama declara ante el Tribunal Supremo y tensiona la sala al describir relaciones personales y pagos que provocan reacción entre los acusados

La vista oral por las compras de mascarillas volvió a centrar la atención en el Tribunal Supremo cuando el empresario Víctor de Aldama completó una larga declaración. En la sesión vespertina, el tono cambió: preguntas de la acusación popular y respuestas que combinaron negaciones y risas generaron un clima de confrontación pública entre los tres acusados.
Las intervenciones de la defensa y el reproche de la Sala mezclaron argumentos sobre pagos, movimientos de efectivo y supuestas ayudas inmobiliarias que forman parte del núcleo de la acusación.
Durante la comparecencia, se alternaron episodios de tensión y momentos de complicidad aparente entre Koldo García y José Luis Ábalos.
El testimonio de Aldama introdujo alusiones personales y afirmaciones sobre comunicaciones con altos cargos, lo que despertó reacciones visibles en el banquillo. Paralelamente, los informes de la Unidad Central Operativa, la UCO, siguen presente como soporte probatorio en la causa y son objeto de discusión entre peritos, fiscales y abogados defensores.
Acusaciones que mezclan lo personal y lo económico
En su declaración, Aldama combinó relatos sobre encuentros en despachos con referencias a pagos que, según su versión, se realizaron en efectivo. La defensa ha puesto el foco en la calificación de esos movimientos como comisiones o ayudas personales, y la acusación pretende relacionarlos con la gestión de contratos públicos de material sanitario. Las menciones a pagos periódicos, supuestamente entregados en mano, alimentan la tesis fiscal sobre una red de comisiones vinculada a las adjudicaciones investigadas. Las defensas, por su parte, cuestionan la continuidad temporal y la justificación de esos ingresos.
El papel de la contabilidad informal
Los investigadores han descrito la existencia de anotaciones y conversaciones que apuntan a una contabilidad en B, denominada por ellos como una lista paralela de gastos no declarables. Para la UCO, y según el análisis patrimonial, esa práctica permitiría pagos en metálico y gastos compartidos entre implicados. Las defensas han tratado de relativizar esos apuntes, atribuyéndolos a interpretaciones erróneas o a registros informales sin repercusión legal. El debate sobre si se trata de pruebas concluyentes o de meras referencias continúa siendo central en la sala.
Escenas en el banquillo: risas, gestos y reproches
Más allá de las pruebas documentales, la jornada dejó imágenes que ilustran la tensión humana del proceso: gestos de incredulidad, negaciones y episodios de risa contenidos en el banquillo cuando se pusieron sobre la mesa asuntos personales. Aldama sugirió la existencia de vínculos íntimos entre algunos protagonistas y reveló discusiones y hasta enfrentamientos físicos en despachos, hechos que los acusados niegan en bloque. Estas escenas han servido tanto a la acusación como a la defensa para construir narrativas contrapuestas sobre la veracidad de cada versión.
Contradicciones y matices en las declaraciones
Las defensas han señalado discrepancias en las fechas y en la duración de los supuestos pagos descritos por Aldama, subrayando que cambios en los relatos dificultan su credibilidad. La letrada de uno de los acusados enfatizó la diferencia entre un año y pico y varios años de percepción de dinero, mientras que otros intervinientes destacaron que los apuntes analizados por la UCO marcan al menos una entrada significativa de efectivo. En paralelo, se discute si ciertos inmuebles o alquileres fueron dádivas, subarrendamientos o acuerdos económicos ordinarios.
Lo que queda por dirimirse
El proceso seguirá con la valoración de pruebas aportadas por la investigación policial y con las réplicas de las defensas sobre cada elemento patrimonial y testimonial. La Sala deberá calibrar la conexión entre adjudicaciones de contratos de material sanitario y las supuestas contraprestaciones que describen los informes. En los próximos actos procesales, la importancia de los peritajes contables, los registros telefónicos y las declaraciones directas de los implicados determinarán el recorrido de una causa que combina dimensión política y consecuencias personales para los acusados.
Mientras tanto, la presencia de la UCO como instructora y el cruce de versiones dejan claro que este juicio no solo explora movimientos de dinero, sino también relaciones de confianza, jerarquías y decisiones tomadas en ámbitos públicos. La Sala deberá despejar si las pruebas alcanzan para sostener las imputaciones o si las dudas planteadas por las defensas se traducen en atenuantes que modifiquen la trayectoria del procedimiento.
