El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipa la firma de una tregua con Irán este domingo, mientras Teherán mantiene una postura cautelosa.

El presidente de Estados UnidosDonald Trump, anuncia que un acuerdo con Irán se firmará este domingo en el marco de la cumbre del G-7con impacto directo en el Estrecho de Ormuz. Teherán, sin embargo, enfría el calendario y sostiene que la firma no ocurrirá hoy, aunque la deja abierta para “los próximos días”.
Última actualización: 14 de junio de 2026.
El posible desbloqueo de Ormuz, paso clave del comercio energético mundial, y el tratamiento del programa nuclear iraní marcan el alcance del entendimiento. Las divergencias públicas sobre el “cuándo” mantienen la incertidumbre mientras continúan incidentes en la zona marítima, lo que condiciona los mercados y la seguridad regional.
Anuncio de Trump y cautela de Teherán
Trump afirmó que el pacto está listo para firmarse “mañana domingo” y aseguró que Irán “ya no quiere un arma nuclear, ni la tendrá, ni mediante compra, desarrollo ni ninguna otra forma de adquisición”. El mandatario agregó que no habrá “intercambio de dinero” y que Washington accederá al uranio enriquecido iraní para su destrucción, un punto sensible en la agenda nuclear. La expectativa se intensificó con su agenda en el G-7 y reuniones con líderes árabes.
Teherán marcó un ritmo diferente. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Bagaei, dijo que el memorando “no se firmará este domingo”, aunque podría cerrarse “en los próximos días”. El contraste con las palabras del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, que habló de una posible firma electrónica en 24 horas, evidenció la brecha entre anuncios políticos y tiempos técnicos de un entendimiento de alto riesgo.
Contenido del pacto en dos fases y plazos
Según las partes, el borrador se dividió en dos etapas. La primera prevé la liberación de activos iraníes bloqueados en el extranjero, el levantamiento de restricciones en el Estrecho de Ormuz y un cese de hostilidades en frentes vinculados al conflicto, incluido Líbano. La apertura de Ormuz tras la firma es el elemento operativo con mayor efecto inmediato en transporte marítimo y precios del crudo.
La segunda fase aborda el núcleo del contencioso: el programa nuclear. El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, precisó que este capítulo queda fuera de la primera etapa y se tratará en un periodo de 60 días. Ese intervalo pretende permitir verificaciones y pasos técnicos sobre uranio enriquecido y mecanismos de control, sin retrasar medidas de desescalada en la vía marítima y en los teatros regionales.
Ormuz, incidentes recientes y mercado energético
Mientras avanzaban las conversaciones, persistieron fricciones en la ruta. La armada iraní reportó un ataque contra un buque que intentó atravesar el Estrecho de Ormuz sin autorización, y Estados Unidos denunció nuevos lanzamientos de drones en la zona. Estos episodios subrayaron la vulnerabilidad del corredor y la necesidad de reglas de tránsito claras que respalden cualquier pausa acordada.
La señal política sobre la apertura “inmediata” de Ormuz tras la firma, que Trump defendió, apuntó a estabilizar expectativas en un cuello de botella por donde circula una porción significativa del petróleo mundial. La continuidad de incidentes, no obstante, mantuvo el riesgo operativo para navieras y aseguradoras, con posibles ajustes de primas y rutas alternativas hasta que se verifique una reducción sostenida de amenazas.
Mediación de Pakistán y rol del G-7
Pakistán actuó como mediador y expresó confianza en un progreso “positivo”, con Sharif sugiriendo una formalización por vía electrónica. El puente diplomático buscó sincronizar calendarios y asegurar garantías sobre activos, verificación nuclear y seguridad marítima. La precisión de los pasos de la primera y segunda fase será crítica para sostener la desescalada.
La cumbre del G-7 sirvió de marco para coordinar posiciones con socios árabes y potencias interesadas en la estabilidad de Ormuz. El énfasis en diplomacia multilateral y en asegurar el flujo energético se combinó con mensajes prudentes desde Teherán. El resultado inmediato pendió del cierre de flecos técnicos y de la reducción efectiva de incidentes en la vía marítima antes de una firma que ambas partes consideran cercana, pero con ritmo desigual.

