Ucrania ha logrado avances significativos en los últimos meses, mientras Rusia enfrenta dificultades logísticas y económicas en su invasión. Descubre cómo los drones están cambiando el juego y qué estrategias está implementando Zelenski para buscar una salida al conflicto.

En los últimos meses, el escenario de la guerra en Ucrania ha experimentado un cambio notable. Mientras Rusia intensifica sus bombardeos, especialmente en Kyiv, las fuerzas ucranianas han logrado avances territoriales significativos. Este contraste revela una realidad compleja: el Kremlin enfrenta crecientes desafíos en el campo de batalla, mientras Ucrania busca aprovechar este momento para impulsar negociaciones.
Según el Instituto de Estudios para la Guerra, con sede en Washington, Ucrania ha recuperado más territorios de los que ha perdido en los últimos dos meses. Este dato, aunque parece mínimo, es significativo porque demuestra el estancamiento del ejército ruso en una época del año propicia para ofensivas.
La plataforma DeepState, utilizada por analistas para monitorear el frente, confirma esta tendencia, destacando que las ganancias territoriales de Kyiv en mayo se produjeron a pesar de los cerca de 7.000 ataques lanzados por Moscú, un 37,5% más que en el mes anterior.
La estrategia de los drones: un punto de inflexión
Uno de los factores clave detrás de los avances ucranianos es el uso intensivo de drones. En los últimos meses, Ucrania ha incrementado la producción de vehículos no tripulados de medio y largo alcance. Estos dispositivos permiten golpear la retaguardia rusa, incluso a 1.100 kilómetros de la frontera, como se vio recientemente en San Petersburgo. Los ataques continuados contra infraestructuras energéticas, refinerías, fábricas de armamento y centros logísticos están debilitando notablemente las capacidades bélicas de Moscú.
Crimea: un ejemplo de las dificultades rusas
Un caso emblemático de las dificultades que enfrenta Rusia es la región de Crimea, anexionada por el Kremlin en 2014. Ucrania ha estado lanzando drones contra la autopista que conecta la península con los territorios ocupados, con el objetivo de imponer un bloqueo logístico. Este plan está funcionando: muchos camiones rusos cargados de suministros acaban calcinados, y las autoridades locales han tenido que decretar un racionamiento de gasolina. En Sebastopol, el principal puerto de Crimea, las restricciones están provocando largas colas en las estaciones de servicio.
Zelenski busca una salida negociada
Ante este escenario, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha manifestado su intención de buscar una salida negociada al conflicto. En una entrevista reciente con la cadena CBS, Zelenski afirmó que los líderes mundiales deben ejercer más presión sobre el Kremlin para que retome las negociaciones. «Antes del invierno, debemos encontrar la manera de sentarnos a dialogar», declaró, recalcando que Rusia se encamina «hacia una gran crisis».
El diagnóstico de los mandos militares
Los mandos militares ucranianos coinciden con este diagnóstico. El general Andriy Biletsky declaró recientemente a la agencia Reuters que el ejército ruso está exhausto y que Kyiv debe mantener el impulso actual para obligar a Moscú a abandonar sus planes de controlar el Donbass. Según este oficial, «los próximos seis a nueve meses serán un punto de inflexión».
Putin ignora las señales de alarma
Sin embargo, el presidente ruso Vladímir Putin parece ignorar estas señales. Durante una visita a Kazajistán la semana pasada, reiteró que Rusia tiene todas las de ganar. «Según el análisis de los datos del campo de batalla, nuestras tropas avanzan cada día en todas direcciones», aseguró. Mientras tanto, en su mesa se van apilando informes económicos que advierten sobre la insostenibilidad del gasto bélico.
Según la agencia Bloomberg, altos funcionarios del Ministerio de Finanzas y del Banco Central han advertido a Putin que el gasto en defensa es insostenible y que urge aplicar recortes. Una idea a la que se opone frontalmente el sector militar, que exige más fondos para sufragar su «operación especial» en Ucrania.
