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Artistas y paviliones sacuden la apertura de la Bienal de Venecia

La 61ª Bienal de Venecia abrió entre protestas públicas, la dimisión del jurado y retiradas de candidaturas; el encuentro replantea el lugar del arte en tiempos de conflicto

Artistas y paviliones sacuden la apertura de la Bienal de Venecia

La inauguración de la 61ª Bienal de Venecia llegó envuelta en tensión política y manifestaciones que llamaron la atención tanto dentro como fuera de los recintos expositivos. En la jornada del May 6, 2026 grupos como Pussy Riot y FEMEN protagonizaron acciones en los alrededores del pabellón ruso, mientras decenas de artistas anunciaban la retirada de sus candidaturas a premios.

Este cruce entre protesta y exhibición puso en primer plano la pregunta sobre cuál es el papel del evento cultural internacional cuando estallan controversias globales.

El formato del festival, que tradicionalmente reúne a cientos de miles de visitantes y a delegaciones oficiales de numerosos países, se vio afectado por decisiones colectivas y medidas simbólicas.

En paralelo a las manifestaciones, la organización habilitó un mecanismo inédito para que el público con entradas participe en la elección de ganadores mediante votación anónima por correo electrónico, con la expectativa de anunciar resultados el Nov. 22, día de clausura.

Renuncias y retiradas: un jurado vaciado

La polémica se intensificó tras la dimisión en bloque del jurado, un hecho que ocurrió el Apr. 30 y que precipitó la salida de numerosas firmas de la competición. Figuras relevantes de la escena contemporánea apoyaron la decisión de no optar a premios en solidaridad con la renuncia, entre ellas personalidades que solicitaron que no se otorguen galardones a países cuyos gobernantes estén acusados por el Tribunal Penal Internacional. El debate sobre la legitimidad de premiar representaciones nacionales colocó al tradicional Golden Lion y a los pabellones nacionales en el centro de la discusión.

Protestas en la calle y cierre de pabellones

Las calles de Venecia fueron escenario de manifestaciones multitudinarias en rechazo a la participación de ciertos países. El colectivo Pussy Riot irrumpió en el pabellón ruso con pasamontañas rosas, consignas y bengalas de humo, reclamando visibilidad frente a la ausencia del país en la Bienal desde 2026. Asimismo, miles de personas protestaron por la presencia de Israel debido al guerra en Gaza, lo que provocó el cierre temporal de pabellones como los de Japón, Finlandia y Reino Unido mientras artistas y curadores se sumaban a las marchas.

Reacciones institucionales y cierres concretos

Algunos pabellones tomaron medidas puntuales: el pabellón israelí permaneció cerrado por razones vinculadas a un evento privado según reportes, y otros espacios optaron por interrumpir su agenda para permitir que el personal participara en las movilizaciones. Estos cierres demostraron cómo la agenda artística puede modificar su programación ante presiones sociales y políticas, y cómo la visibilidad pública actúa como elemento de negociación entre organizadores y manifestantes.

Casos previos y precedentes que explican la tensión

La Bienal no es ajena a disputas políticas: episodios históricos sirven de referencia para entender la coyuntura actual. En la década de 1960 los movimientos estudiantiles y las protestas contra la institución ya marcaron ediciones anteriores; en 1974 el entonces director Carlo Ripa di Meana canceló los pabellones nacionales para centrar el evento en temas de democracia y cambio social, decisión que fue revertida en 1976. Más recientemente, tras la invasión rusa de Ucrania, el personal del pabellón ruso renunció y ese espacio permaneció cerrado y custodiado durante la feria, mientras la Bienal organizaba una conmemoración temporal dedicada a artistas ucranianos.

Consecuencias para artistas y países

Las tensiones también han tenido ramificaciones concretas: en enero se canceló el pabellón de Sudáfrica tras un conflicto sobre la edición de una obra que incluía homenajes a un poeta palestino, y en febrero Australia vivió una controversia cuando su artista y su comisario fueron apartados por presiones políticas antes de ser restablecidos. A su vez, surgieron llamamientos para excluir delegaciones oficiales de países señalados por supuestas violaciones de derechos, una petición que agrupó a decenas de artistas y comisarios y que fue difundida por plataformas como e-flux.

Galeristas y profesionales presentes en la Bienal destacaron que la presencia de política no impidió la vivencia de la muestra: según representantes de galerías internacionales, el festival mantuvo su programación y permitió el acceso a las exposiciones pese a los incidentes. No obstante, la edición puso de relieve la tensión permanente entre la libertad de expresión, la responsabilidad ética y la función diplomática de los grandes eventos culturales. La organización no ofreció respuesta pública a las solicitudes de información en torno a estas confrontaciones.


Contacto:
Edoardo Vitali

Edoardo Vitali coordinó la cobertura de la remodelación del mercado de pescado de Palermo, manteniendo la línea editorial sobre transparencia fiscal. Jefe de redacción de economía, aporta un enfoque pragmático y un detalle personal: aún conserva cuadernos de las reuniones en la Sala delle Lapidi.