Meliá comunicó el 03/06/2026 que dejará de gestionar 15 hoteles en Cuba alegando una mezcla de factores geopolíticos, legales y operativos; la decisión se suma a salidas recientes de otras cadenas y refleja la profunda crisis del turismo en la isla

El 03/06/2026 la cadena hotelera Meliá informó que su filial portuguesa, Ilha Bela, interrumpirá de manera inmediata la gestión, comercialización y cesión de marcas en quince establecimientos ubicados en distintos destinos turísticos de Cuba. La empresa atribuye la medida a una confluencia de factores geopolíticos, legales, económicos y operativos que han modificado las condiciones bajo las cuales venía operando en la isla.
Este anuncio se produce en un contexto en el que otras firmas internacionales también han reducido su presencia en el país.
Alcance y hoteles afectados
Entre los establecimientos que dejarán de estar bajo gestión de Meliá figuran algunas de las referencias más conocidas de su cartera en la isla: el Gran Hotel Bristol Habana Vieja, Innside Catedral Habana, Meliá Las Dunas, Meliá Cayo Santa María, Paradisus Varadero y Sol Varadero Beach.
Hasta ahora, la cadena gestionaba 34 hoteles en Cuba y era el mayor operador extranjero en el mercado cubano. La salida de quince inmuebles supone, por tanto, un cambio significativo en su huella operativa.
Motivos y contexto operativo
Meliá vincula su decisión a una mezcla de riesgos legales, dificultades de operación y un entorno económico adverso. Entre los hechos que han condicionado la actividad se encuentran la escasez de combustible, que afectó a la conectividad aérea y a la llegada de turistas, y la caída de la demanda internacional. En su presentación de resultados trimestrales la compañía ya había señalado problemas de abastecimiento energético en los primeros meses del año, que derivaron en cancelaciones y en una pérdida de flujo de visitantes, especialmente desde el mercado canadiense.
Impacto sobre la operativa turística
La empresa subraya que muchos de los hoteles incluidos en el proceso de desafiliación estaban cerrados o mantenían ocupaciones muy reducidas por la crisis energética y la caída del turismo. Según datos oficiales, entre enero y abril Cuba recibió 328.608 visitantes internacionales, un descenso del 55,8% frente al mismo periodo del año anterior, y solo algo más de 30.000 turistas llegaron en abril, cifras que ilustran la magnitud del colapso del sector.
Reacción del sector y salidas previas
La medida de Meliá se une a movimientos recientes de otras cadenas: Iberostar anunció la salida de doce de sus dieciocho hoteles tras romper su vínculo con la entidad estatal Gaviota, Minor Hotels había dejado dos establecimientos en La Habana operados bajo la marca NH, y Royalton Hotels & Resorts suspendió su actividad en la isla tras gestionar decenas de propiedades con anterioridad. Incluso Barceló, con dos hoteles, mantiene uno de ellos cerrado por la falta de demanda.
Factores externos: sanciones y ultimátums
Aunque Meliá evita nombrar explícitamente a Estados Unidos en su comunicado, el anuncio coincidió con el vencimiento de un ultimátum de Washington que exigía a empresas extranjeras cesar la gestión de activos vinculados a Gaesa, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas. Esa presión normativa y diplomática ha acelerado la reconsideración de riesgos por parte de operadores internacionales.
Consecuencias y pasos siguientes
La cadena ha declarado que seguirá monitorizando la evolución del entorno para reevaluar su presencia futura en la isla y que ha activado planes para garantizar una salida ordenada de los hoteles afectados. No obstante, la sucesión de anuncios en las últimas semanas sugiere un repliegue más amplio de operadores extranjeros y una reconfiguración de uno de los mercados turísticos más emblemáticos del Caribe.
Conectividad y mercado emisor
En paralelo a las salidas de empresas, las conexiones aéreas desde España hacia Cuba también se han reducido recientemente: aerolíneas como Iberia e Iberojet suspendieron temporalmente sus vuelos, y actualmente solo Air Europa mantiene rutas regulares con la isla. La restricción de asientos y frecuencias contribuye a agravar el descenso de visitantes y la viabilidad de los hoteles.
En conjunto, la marcha anunciada por Meliá el 03/06/2026 simboliza tanto el impacto directo de factores externos sobre la operativa hotelera como la culminación de meses de deterioro en la actividad turística cubana. A corto y medio plazo, la salida de grandes cadenas plantea interrogantes sobre la recuperación del sector y sobre cómo se reorganizará la oferta turística en una isla que durante décadas contó con la gestión internacional como motor de modernización.
