
En una sorprendente entrevista conjunta en el programa de Sussana Griso en Antena 3, Felipe González y Alfonso Guerra, figuras clave del PSOE moderno, han discutido el estado actual de la política española y del partido que fundaron en los años 70, con la esperanza de gobernar España tras la dictadura.
Recordando el Congreso de Suresnes y el ascenso de González a la Secretaría General tras la salida de Nicolás Redondo, han examinado la situación actual del PSOE. Guerra indicó que «por cuestiones numéricas, el partido debe establecer alianzas con otros grupos.
El inconveniente es que estos acuerdos vienen con condiciones impuestas por quienes colaboran contigo». También planteó: «¿Es posible acordar cualquier cosa solo para obtener la mayoría? No, y eso es lo que está en juego hoy. Algunos creen que lo que se está cediendo es justificable, y otros no. Desde mi perspectiva, hay aspectos que no lo son».
Ambos exlíderes han expresado su desacuerdo con los cambios de postura de la dirección actual del PSOE: «Sigo defendiendo exactamente lo mismo que la directiva promovía antes del 23-J. No considero justo llegar a acuerdos a cambio de una amnistía inconstitucional o un acuerdo económico con Cataluña. Parece que hay quienes desean regresar a épocas pasadas. Yo me mantengo firme». González también comentó sobre la necesidad de tener una vocación mayoritaria y ofrecer un proyecto que resuene con la mayoría, cuestionando la lógica detrás de los cambios en el partido: «La tragedia está en que discrepar significa estar de acuerdo con lo que el partido sostenía en su programa, que ahora se transforma. ¿Por qué se producen cambios por los siete votos de alguien que se marcha? Debe haber una razón», reflexionó. Además, el expresidente del Gobierno defendió su postura ante las modificaciones de la dirección actual, calificando el recurso al Tribunal Constitucional de «divertido si no fuera tan serio».
Apoyé los indultos, pero no así las normativas vinculadas a dicha política. La amnistía implica solicitar disculpas al que ha vulnerado la igualdad entre los españoles, lo que los deslegitima en su conjunto. Contribuyo a mantener la coherencia dentro del partido, y cuando esta se pierde, trato de no seguir el mismo camino. Se ha debilitado el pensamiento crítico, y no hay Comité Federal que se mantenga por más de noventa minutos. Al ser interrogado sobre si piensan que, si no hubieran sido los pioneros del partido moderno, habrían sufrido expulsiones como otros exdirigentes del PSOE, González respondió afirmativamente: «Sí». «La renovación es beneficiosa para todos los partidos. Estamos en una etapa que evoca a 1934, posiblemente la más compleja en la historia del PSOE», añadió Guerra. «Cuando se alerta sobre la llegada de la extrema derecha, el partido reacciona con una revolución. Actualmente nos encontramos en una situación similar. Ante la amenaza extrema, ¿por qué no pactar con Puigdemont? La clave de la renovación es que los miembros reflexionen con calma. Los militantes tienen la responsabilidad de señalar lo que consideran necesario cambiar. Nicolás Redondo es un buen socialista, y los hay que no son miembros formales del partido. Sería un mal presagio pensar que solo aquellos dentro son los verdaderamente válidos».
