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Homenajes, controversia y legado de los hermanos Badia en Barcelona

Con actos en Barcelona y Torregrossa, la conmemoración del asesinato de los hermanos Badia reaviva discusiones sobre su trayectoria y las interpretaciones enfrentadas de su legado

Homenajes, controversia y legado de los hermanos Badia en Barcelona

El 28 de abril se cumplen 90 años del asesinato de Miquel y Josep Badia en Barcelona, un episodio que sigue suscitando controversia en la memoria colectiva. Para recordar la fecha se han programado actos públicos, entre ellos una jornada en el auditorio del Museo de Historia de Cataluña el 27 de abril, que reunirá a familiares, historiadores y creadores del documental Badia.

Los organizadores plantean la iniciativa como una oportunidad para «reubicar» a los hermanos en el relato histórico, pero el debate no sólo es académico: las interpretaciones políticas y las pasiones ideológicas vuelven a emerger alrededor de su figura.

Al hilo de los homenajes, grupos independentistas como Estat Català y la plataforma Palestra han convocado otro acto en el punto donde fueron asesinados.

La consigna difundida en redes —»No hay bastantes años ni mentiras para enterrar su memoria»— resume la voluntad de rehabilitación simbólica que impulsa a parte del soberanismo. En la localidad natal de los hermanos, Torregrossa, se proyectó el documental Badia con la presencia de su director y de historiadores que defienden una lectura más favorable de los protagonistas.

Perfil y raíces de la polémica

La trayectoria de Miquel Badia es compleja y está llena de contrastes. Nacido en 1906, se afilió a Estat Català en 1922 y figura entre los fundadores de Bandera Negra en 1925, organización implicada en un intento de atentado contra Alfonso XIII. Condenado a doce años de cárcel, quedó amnistiado en 1930 tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera. Más adelante, Badia encabezó los Escamots, juventudes paramilitares de las que él mismo impulsó el equipamiento y la uniformidad; este grupo y su apoyo a maniobras armadas en octubre de 1934 explican buena parte de la animadversión que despertó entonces.

Funciones públicas y métodos

Designado secretario de Orden Público bajo la órbita de Josep Dencàs, Badia llegó a dirigir la Seguridad con sede en Via Laietana. Desde esa posición ejerció un control duro sobre el movimiento obrero y el anarcosindicalismo, y a su alrededor circularon informes y testimonios que denuncian prácticas de represión y tortura en dependencias policiales. Sus enemigos le apodaron el Capità Collons y le acusaron de colaborar con grupos de pistolerismo patronal; sus detractores recuerdan además provocaciones públicas y actuaciones violentas que redondearon su leyenda negra.

Acusaciones, archivos y comercio de armas

Los archivos aportan datos que alimentan la controversia: un informe de 1935 del comisario francés M. Sabourin documentó contactos con traficantes suizos para adquirir armamento. Según esos documentos, se llegó a reunir un inventario significativo —entre ellos 1.200 Winchesters, 800 fusiles Remington, 400 Máuser, 15.000 pistolas y varios subfusiles Thompson— con la intención de formar una fuerza armada de miles de hombres contra la República. La adquisición de armas y la distribución de fusiles a las milicias en 1934 explican la capacidad de movilización paramilitar que se le atribuye.

Retorno, amnistía y asesinato

Tras huir a Francia en 1934, los hermanos aprovecharon la amnistía posterior al triunfo del Frente Popular y regresaron en febrero de 1936. Apenas dos meses después fueron asesinados a la salida de la casa de un familiar en la céntrica calle Muntaner, en un ataque atribuido a un comando anarquista liderado por el dirigente de la FAI Justo Bueno. Sus funerales tuvieron una notable presencia militante y convirtieron su muerte en otro foco de polarización política.

Memoria contemporánea y reivindicaciones

Hoy en día, la figura de los Badia es reivindicada por colectivos de la extrema derecha catalanista y por organizaciones identitarias, que los presentan como “patriotas” y “héroes”. Plataformas como la Fundación Reeixida niegan la leyenda negra y sostienen que Miquel combatió el pistolerismo y la violencia sectaria, tesis que choca con testimonios de torturas y con el historial de provocaciones que relatan las crónicas de la época. Por su parte, un manifiesto por el 75º aniversario reunió firmas de intelectuales y políticos que reclamaban placas y topónimos para honrar a los hermanos.

Además de la disputa historiográfica, la caída en desgracia de Badia tuvo un componente personal: relatos políticos de la época mencionan tensiones internas, en parte relacionadas con relaciones sentimentales que implicaron a figuras como Carme Ballester y a Lluís Companys. Ese entrelazado de ambiciones, rencillas y violencia explica por qué su figura sigue siendo objeto de fascinación y repulsa en igual medida, y por qué los actos conmemorativos actuales reabren debates sobre la memoria, la violencia política y los límites de la rehabilitación histórica.


Contacto:
Giulia Romano

Ha gastado presupuestos publicitarios que harían girar la cabeza a muchos emprendedores, aprendiendo qué funciona y qué quema dinero. Cada euro mal gastado en ads le costó noches sin dormir y reuniones difíciles. Si una estrategia no trae resultados medibles, no la recomienda.