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ERC y PSC: la posible alianza que cambiaría el mapa de la Generalitat

ERC diseña en secreto un plan para acabar formando gobierno con Salvador Illa si las encuestas confirman una mayoría de izquierdas en 2028

ERC y PSC: la posible alianza que cambiaría el mapa de la Generalitat

En los pasillos de ERC se habla ya de escenarios que antes parecían improbables: gobernar la Generalitat con el PSC y con Salvador Illa como socio principal. Ese planteamiento no sería inmediato sino que se activaría si los sondeos confirman la ventaja de las izquierdas en unas elecciones autonómicas, en particular las proyecciones del diario Ara que sitúan al bloque progresista en una posición cómoda.

En este contexto, voces internas como la de Joan Tardà han descrito la idea con referencias históricas y estratégicas, proponiendo un marco que coloque a un Front d’Esquerres como eje de negociación para conseguir una hegemonía de izquierdas al servicio de la cohesión social y de la resolución del conflicto con el Estado.

Lejos de ser un rumor menor, la dirección republicana maneja públicamente y en privado una hoja de ruta articulada en fases, que incluye apoyos puntuales y acuerdos programáticos antes de pensar en un pacto estable. Esa estrategia despierta resistencias internas y malestar en otras fuerzas independentistas, sobre todo en Junts, y ha provocado incluso denuncias internas contra dirigentes que promueven la alianza. La combinación de pragmatismo, encuestas favorables y debate orgánico dibuja un escenario complejo de cara a las citas electorales que se mencionan para 2028.

Las tres etapas del plan de ERC

Fuentes internas describen una secuencia con pasos delimitados: primero, garantizar apoyos puntuales a las cuentas de la Generalitat; segundo, favorecer iniciativas para contener a la ultraderecha en el Estado y sostener al Gobierno central; y tercero, aspirar a entrar en el ejecutivo catalán como socio del PSC. En la práctica, la primera fase implicaría el respaldo a los presupuestos que defiende Salvador Illa —mencionada en círculos del partido como una prioridad inmediata— y que serviría de demostración de trabajo conjunto. El siguiente escalón conectaría con propuestas promovidas por figuras como Gabriel Rufián, dirigidas a construir un frente amplio de izquierdas que, según sus promotores, frenaría la expansión de la extrema derecha y sostendría a Pedro Sánchez en Madrid.

Apoyo presupuestario y pragmatismo

El primer paso, el respaldo a las cuentas, se interpreta como una apuesta por la gobernabilidad y por testar la capacidad de pacto entre ERC y el PSC. Para la dirección republicana, conceder esa confianza permite ganar tiempos y mostrar resultados tangibles a la ciudadanía; para los críticos, supone una cesión excesiva. La jerga interna ha incorporado el término compromesso storico como metáfora de un acuerdo amplio entre fuerzas distintas, una alusión que ha generado debate por su carga histórica y simbólica.

El Frente de Izquierdas y la correlación estatal

La propuesta de articular un frente amplio promovida por Gabriel Rufián no cuenta con unanimidad en el partido; es impulsada por corrientes como Àgora Republicana y apoyada por referentes como Joan Tardà, pero choca con sectores que reclaman mantener una línea más dura en defensa de la independencia. Aun así, la dirección valora ese movimiento como un instrumento táctico para contener a la ultraderecha y sostener mayorías de izquierdas, aunque ha rehusado confirmar públicamente una entrega automática de apoyos estatales.

Fricciones internas y la memoria del pacto anti-PSC

El plan ha tensionado aún más las relaciones con Junts y ha reabierto la memoria del manifiesto firmado en 2026 en el que las fuerzas independentistas se comprometían a no pactar con el PSC tras las elecciones del 14 de febrero. Aquellos firmantes han tenido trayectorias distintas: Laura Borràs (Junts) dirigió después la fundación Fundem la República y fue condenada por corrupción; Àngels Chacón (PDeCAT) ocupa un puesto en la consultora LLYC en Barcelona; Dolors Sabater (CUP) ha quedado políticamente marginada en Badalona; y Sergi Sabrià (ERC) dimitió como viceconseller tras el escándalo de los carteles contra Ernest Maragall. Esas evoluciones alimentan la lectura de que el pacto anti-PSC quedó convertido en un recuerdo frágil frente a la nueva correlación de fuerzas.

En paralelo, sectores críticos dentro de ERC han pedido que se abra un expediente contra Gabriel Rufián por «deslealtad» al promover un frente coordinado de izquierdas que, según denuncian, se aparta de los acuerdos orgánicos. El Col·lectiu Primer d’Octubre ha trasladado la queja a la Comisión de Garantías y solicita apartar temporalmente a Rufián de sus responsabilidades en el Congreso mientras se resoluciona el procedimiento.

Encuestas, calendario electoral y expectativas

Las últimas encuestas, como las elaboradas por Ara y YouGov, refuerzan la idea de que el bloque de izquierdas podría sumar lo suficiente para gobernar: el PSC aparece en primera posición con una horquilla estimada entre 36 y 42 escaños y ERC recuperaría la segunda plaza con entre 27 y 30 escaños. Esos datos explican el optimismo en la cúpula republicana y la urgencia por perfilar un plan que, aunque no público, existe y se mueve entre el pragmatismo electoral y las tensiones internas. Mientras tanto, muchos en la formación prefieren no airear la estrategia ante la inminencia de las municipales de 2027 y la vista puesta en 2028.


Contacto:
Marco Pellegrini

Periodista de viajes, 70+ paises. Reportajes e itinerarios fuera de ruta.