Alexandra Jiménez revela en 'El hormiguero' cómo la sinestesia de tacto espejo le hace sentir el daño ajeno y afecta su relación con la pantalla

En una intervención televisiva que llamó la atención por su sinceridad, la actriz Alexandra Jiménez habló públicamente sobre una experiencia sensorial que pocos conocen: la sinestesia de tacto espejo. En el programa El hormiguero, emitido por Antena 3 y presentado por Pablo Motos, Jiménez describió cómo su cuerpo reacciona al presenciar golpes o heridas ajenas y cómo eso condiciona su consumo de cine y televisión.
Sus palabras aportaron visibilidad a un fenómeno neurológico poco comentado y mostraron la dimensión íntima de una vivencia corporal que para muchos resulta inesperada.
El relato en plató no se limitó a una explicación teórica: la actriz compartió ejemplos concretos y sensaciones físicas que experimenta, desde escalofríos hasta cambios en la circulación.
Esa narración ayudó a trasladar al público la idea de que hay personas cuyo sistema sensorial responde de forma literal cuando ven a otro sufrir. Además, su testimonio puso de manifiesto las implicaciones prácticas de vivir con esta condición en un oficio relacionado con imágenes y emociones, como es la interpretación actoral.
¿Qué es la sinestesia de tacto espejo?
La sinestesia de tacto espejo no debe confundirse con una metáfora: se trata de un fenómeno real descrito por la neurología. En palabras sencillas, es la capacidad de experimentar sensaciones táctiles propias a partir de estímulos visuales relacionados con el cuerpo ajeno. Cuando alguien con esta condición observa una mano cortada, un golpe o una herida, su cerebro puede traducir esa imagen en una sensación física que se siente en su propio cuerpo. Esa traducción no es voluntaria y suele manifestarse con intensidad variable según la persona y la escena observada.
Origen y funcionamiento
El origen exacto de la sinestesia de tacto espejo sigue siendo objeto de estudio, y diversas hipótesis conectan la experiencia con la actividad de sistemas neurales que integran visión y sensación corporal. Investigaciones sugieren que hay una sobrepuesta activación de redes que, en personas con esta sensibilidad, disparan respuestas somáticas al ver a otros. En la descripción que ofreció Jiménez en televisión se aprecia esta traducción sensorial: su organismo reacciona sin que ella lo elija, lo que coincide con la literatura clínica y con testimonios de otros afectados.
Cómo se manifiesta en la vida cotidiana de la actriz
Durante la conversación en El hormiguero, Alexandra Jiménez explicó que ante una escena de daño físico su cuerpo responde con un escalofrío que recorre las extremidades y una sensación de que la sangre circula de forma distinta. Ella vinculó esa respuesta a momentos específicos: por ejemplo, al ver a alguien golpearse con un martillo en el dedo. La reacción, según contó, no es instantánea y pasajera: permanece algunos segundos y requiere que deje pasar el efecto para recuperar la calma. Esa vivencia condiciona su experiencia de entretenimiento y su capacidad para ver determinados contenidos.
Reacción física y duración
Jiménez detalló que la sensación no se limita a una impresión: es una respuesta corporal que puede incluir temblor, frío súbito o una alteración subjetiva de la circulación. En su relato, ese impacto dura varios segundos y exige una especie de espera para que desaparezca. Esa descripción coincide con quienes padecen la condición y recalca que la sinestesia no es solo una anécdota, sino una respuesta sensorial con efectos tangibles en el bienestar momentáneo de la persona.
Repercusiones en el trabajo y la visibilidad del fenómeno
Que una figura pública comparta esta experiencia en un formato popular ayuda tanto a desestigmatizar como a informar. La confesión de Alexandra Jiménez puso sobre la mesa cómo una sensibilidad neurológica puede interferir en actividades cotidianas, como ver una película, y también en entornos profesionales donde las imágenes de daño son frecuentes. Además, su testimonio acerca de evitar ciertas escenas invita a pensar en adaptaciones y en la necesidad de mayor comprensión por parte de equipos creativos y compañeros de trabajo.
Implicaciones para cine y televisión
Para profesionales del audiovisual, conocer casos como el de Jiménez puede servir para construir espacios de trabajo más respetuosos. La conciencia sobre la sinestesia de tacto espejo permite plantear decisiones creativas informadas y medidas de apoyo en rodajes o presentaciones. En el plano público, hablar de ello en programas de gran audiencia contribuye a traer al debate una condición que suele permanecer en la sombra, y ofrece una voz cercana que explica cómo algo aparentemente intangible se traduce en efectos físicos reales.
En definitiva, la intervención de Alexandra Jiménez en televisión no solo describió una particularidad sensorial: abrió una ventana para entender cómo ciertos fenómenos neurológicos alteran la experiencia cotidiana y profesional de quien los padece. Su relato es un recordatorio de que la percepción humana puede ser mucho más literal de lo que imaginamos, y de la importancia de dar visibilidad a realidades sensoriales diversas.

