Operación sanitaria en Granadilla: pasajeros evacuados con medidas de protección, pruebas PCR y vigilancia epidemiológica desde el 6 de mayo durante 42 días

La llegada del MV Hondius al puerto de Granadilla provocó un despliegue sanitario y diplomático sin precedentes que concentró la atención internacional. Con el barco fondeado entre los diques para minimizar el movimiento del mar, las autoridades activaron un protocolo coordinado por los Países Bajos y con la participación de más de 23 países y la OMS.
El objetivo fue controlar un brote vinculado al hantavirus, proteger a la tripulación y a los pasajeros y organizar la repatriación escalonada bajo estrictas medidas de bioseguridad.
En paralelo a las labores en el muelle se practicaron pruebas y evaluaciones epidemiológicas a bordo; todas las decisiones se tomaron con base en el seguimiento de contactos y en el criterio técnico de los organismos internacionales.
A partir de esos análisis se fijó el 6 de mayo como fecha inicial para el cómputo de la cuarentena de 42 días, un periodo de observación que busca detectar posibles casos en el periodo máximo de incubación y cortar cadenas de transmisión.
Cómo se desarrolló el desembarque y el traslado
La salida de pasajeros se hizo en grupos reducidos y con equipo de protección individual: mascarillas FFP2, chubasqueros y embalaje controlado de pertenencias. El primer grupo español, integrado por catorce personas, fue trasladado en embarcaciones auxiliares hasta la dársena y desde allí a autobuses de la UME hacia el aeropuerto de Tenerife Sur, donde aguardaban aviones para su repatriación. El traslado culminó con la llegada al hospital Gómez Ulla, centro designado para el aislamiento y la cuarentena, donde se aplicará un seguimiento clínico y virológico estricto.
Tras los españoles se procedió al desembarque de pasajeros de otras nacionalidades —franceses, canadienses, neerlandeses, británicos y estadounidenses entre ellos— siguiendo el mismo protocolo. Algunos vuelos con repatriados partieron esa misma noche; otros fueron programados hacia Ámsterdam para quienes no contaban con medios propios, con la previsión de que el barco zarpe después hacia Rotterdam para su desinfección. Durante el proceso se mantuvo la operativa del aeropuerto sin cambios significativos, a pesar del ritmo adicional de evacuaciones.
Protocolo sanitario y duración de la cuarentena
Cómputo y pruebas
Las autoridades sanitarias, en colaboración con el ECDC y la OMS, acordaron que el inicio del periodo de vigilancia sería el 6 de mayo. A partir de esa fecha comienza el conteo de la cuarentena de 42 días, que incluye una primera fase más estricta en la que se realizan dos PCR y se limitan las visitas. Posteriormente, la evaluación se revisa semana a semana y las medidas pueden adaptarse según la evolución clínica y epidemiológica de las personas en seguimiento.
Definición de contactos y manejo de sospechosos
El protocolo distingue claramente entre contacto estrecho y caso sospechoso: si un pasajero desarrolla síntomas compatibles con la infección, pasa a ser considerado sospechoso y se le aplica aislamiento en unidades especializadas como la UATAM del Gómez Ulla, además de nuevas pruebas PCR cada 48 horas hasta confirmar o descartar el diagnóstico. Este esquema permite identificar escenarios alternativos —por ejemplo, cuadros respiratorios comunes— y evitar diagnósticos erróneos que compliquen la logística de evacuación y atención.
Casos, análisis genéticos y coordinación internacional
Los primeros análisis genéticos realizados al virus detectado confirmaron que se trata de la variante Andes y, según las autoridades, descartan mutaciones relevantes, información que ayuda a reconstruir vías de transmisión y a orientar las medidas de control. Hubo discrepancias en resultados iniciales: un caso estadounidense mostró un resultado indeterminado que luego fue negativo, y una pasajera francesa desarrolló síntomas durante el vuelo y posteriormente dio positivo a su llegada a París. Estas situaciones subrayan la necesidad de cautela y del empleo de confirmaciones sucesivas.
El operativo internacional, que incluyó apoyo diplomático y logístico de múltiples gobiernos, fue valorado por su coordinación pese a la complejidad. Se programaron vuelos de repatriación hacia Países Bajos, Australia y Nueva Zelanda, y se planificó la desinfección del buque en Rotterdam. Las autoridades españolas agradecieron la colaboración institucional y lamentaron la muerte por infarto de un miembro de la Guardia Civil durante la operación, un hecho que marcó emocionalmente a los equipos desplegados.
En suma, el caso del MV Hondius ha puesto en práctica protocolos de respuesta ante emergencias sanitarias marítimas: un despliegue que combina pruebas PCR, cuarentena prolongada, cooperación internacional y atención hospitalaria especializada para minimizar el riesgo de transmisión y proteger tanto a la población afectada como al entorno local.

