Catorce españoles del MV Hondius están en aislamiento en el Hospital Gómez Ulla en un protocolo de 42 días tras un brote de hantavirus; la operación contó con la supervisión de la OMS y medidas internacionales de contención

Tras el desembarco coordinado del crucero MV Hondius, catorce ciudadanos españoles —trece pasajeros y un tripulante— llegaron al Hospital Gómez Ulla y pasaron su primera noche en habitaciones individuales para iniciar una cuarentena de 42 días. El traslado se realizó después de que la embarcación fondeara en el puerto de Granadilla y de un operativo supervisado por las autoridades sanitarias y la Organización Mundial de la Salud.
En este contexto, periodo de incubación se utiliza para describir el tiempo en el que puede aparecer la enfermedad tras la exposición, razón por la cual se ha establecido un aislamiento prolongado.
El proceso de desembarco incluyó medidas de protección adicionales: los españoles cambiaron las batas azules por equipos de protección individual (EPI) blancos, fueron desinfectados antes de embarcar y han usado en todo momento mascarillas FFP2.
Cada pasajero solo llevó objetos personales mínimos en bolsas de plástico. A pesar de que inicialmente no presentaban síntomas, las autoridades aplicaron el protocolo de pruebas, con una primera PCR a la llegada y una segunda pasada una semana, además de vigilancia activa con toma de temperatura dos veces al día para detectar signos compatibles con la infección.
Desembarco y coordinación internacional
El operativo en Tenerife reunió a representantes del Gobierno español, delegaciones internacionales y al director general de la OMS, quienes supervisaron la evacuación desde un puesto de mando en la dársena del puerto. El crucero, con aproximadamente 147 personas a bordo y la presencia de expertos como dos epidemiólogos neerlandeses y representantes de la SDC, permitió el traslado en vuelos organizados hacia distintos países. Durante las operaciones salieron aeronaves hacia Madrid, Francia, Canadá, Países Bajos y otros destinos, y está previsto un vuelo adicional que trasladará a pasajeros de Australia, Nueva Zelanda y países asiáticos.
Repatriaciones y casos con síntomas
Varias naciones gestionaron la repatriación. Francia informó que uno de sus repatriados comenzó a mostrar síntomas compatibles con hantavirus durante el vuelo, por lo que fue aislado al llegar. Estados Unidos comunicó que dos de sus nacionales repatriados presentaron, respectivamente, un resultado de PCR «positivo leve» para la cepa Andes y síntomas leves; ambos viajaron en unidades de biocontención de la aeronave por precaución. Estas situaciones subrayan la coordinación entre países para gestionar posibles casos importados.
Protocolos clínicos y seguimiento en el Gómez Ulla
En el hospital militar, los 14 españoles permanecen en habitaciones individuales y sin visitas mientras dura la cuarentena. Si alguno desarrolla síntomas como fiebre, dificultad respiratoria, dolor muscular o vómitos, será trasladado a una sala de aislamiento con presión negativa para realizar pruebas específicas: PCR en sangre y en suero. Si las pruebas iniciales son negativas pero los síntomas persisten, se repetirán según el protocolo (a las 24 horas y, de ser preciso, cada 48 horas) hasta obtener un diagnóstico claro.
Unidades de atención especializada
En caso de confirmación por laboratorio, el traslado se efectuará a la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) del centro, ubicada en la planta 22 y con acceso por un ascensor exclusivo. Esta unidad está preparada para atención intensiva y tratamiento específico hasta la recuperación clínica. Además de las pruebas, la vigilancia incluye control clínico regular y comunicación con el Centro Nacional de Microbiología para el análisis de muestras.
Situación en el buque y repercusiones
Tras la salida de los pasajeros, quedarán a bordo cerca de 34 tripulantes que continuarán la travesía hasta Países Bajos, donde se prevé descender el cadáver de la tercera persona fallecida asociada al brote y llevar a cabo tareas de desinfección del barco. La naviera ha estimado un tiempo de navegación de alrededor de cinco días hasta Róterdam. Mientras tanto, las autoridades sanitarias han destacado que la operación en Canarias se desarrolló con «total normalidad y seguridad» pese a las dificultades y a las discrepancias surgidas en el ámbito local.
Organizaciones científicas y sociedades médicas han pedido tranquilidad y subrayado que el episodio no se equipara a pandemias pasadas, señalando que existen protocolos internacionales, sistemas de vigilancia y experiencia clínica para gestionar brotes de enfermedades emergentes. ONG y expertos recuerdan, no obstante, la necesidad de incrementar la inversión en investigación frente a familias virales como los Bunyaviricetes, que incluyen al hantavirus, para mejorar diagnósticos, tratamientos y vacunas.

