El desembarco del MV Hondius en Tenerife se ha planificado con zódiacs, buses de la UME y protocolos de la OMS para minimizar riesgos y asegurar repatriaciones

La llegada del crucero MV Hondius a aguas de Tenerife activó un amplio operativo sanitario para gestionar un foco de hantavirus detectado a bordo. Según las autoridades, el buque proveniente de Ushuaia sufrió varios episodios graves: tres fallecimientos, seis contagios confirmados y otros casos en investigación.
El dispositivo diseñado busca evacuar a los pasajeros asintomáticos sin que la nave llegue a atracar en el muelle de Granadilla, combinando fondeo, traslados en embarcaciones ligeras y vuelos de repatriación; las actuaciones se han puesto en marcha con la presencia de responsables de Sanidad y de la OMS.
Las autoridades han detallado un plan escalonado para que el desembarco se realice con la máxima precaución: grupos reducidos en zódiac, transporte terrestre protegido hasta el aeropuerto y cuarentenas hospitalarias para los nacionales. Además de los equipos médicos, participan cuerpos de seguridad y unidades de emergencia, y hay protocolos de protección personal y de gestión de equipajes para limitar cualquier posibilidad de contagio local. El asunto ha generado debate institucional porque, pese a la tensión política, la resolución administrativa de la Marina Mercante impuso la acogida del buque en puerto.
Cómo se organiza el desembarco
El desembarco tiene una logística definida para preservar la salud pública y facilitar la repatriación: tras una evaluación inicial en el propio barco, los pasajeros se trasladarán en zódiac en grupos reducidos, acompañados por personal sanitario. El secretario de Estado de Sanidad ha subrayado que la maniobra «va según lo previsto» y que los pasajeros españoles serán los primeros en desembarcar. En la operación están desplegados 325 guardias civiles y 33 policías; además, la UME ha preparado autobuses con medidas sanitarias para el traslado hasta el aeropuerto Tenerife Sur, donde partirán los vuelos de repatriación.
Traslado y logística
El traslado entre el barco y la pista de despegue se ha diseñado para ser breve y controlado: cada grupo que baje en zódiac irá directamente en autobús hacia la aeronave, en un trayecto de alrededor de diez minutos; durante todo el recorrido el personal y los pasajeros utilizarán mascarillas FFP2 y equipos de protección. Se han establecido restricciones de equipaje —solo un pequeño bolso cerrado con lo imprescindible— y se han previsto medidas para que el cuerpo de la persona fallecida y el resto del equipaje queden a bordo hasta su gestión posterior. La coordinación con los operativos internacionales es permanente para ajustar las salidas de los vuelos según la disponibilidad.
Medidas sanitarias y evaluación médica
Antes de permitir cualquier descenso, los especialistas de Sanidad Exterior y los epidemiólogos embarcados realizan una evaluación exhaustiva y una encuesta epidemiológica para confirmar que los viajeros siguen asintomáticos. El objetivo es identificar cualquier síntoma compatible con hantavirus y decidir si procede la cuarentena individual o el traslado inmediato. Se mantiene que, si no hay síntomas, los 14 ciudadanos españoles a bordo serán llevados al Hospital Gómez Ulla para guardar cuarentena, donde recibirán seguimiento clínico. Asimismo, un representante de la OMS que se suma al operativo hará el mismo procedimiento de aislamiento.
Cuarentenas y apoyo psicológico
El Ministerio de Sanidad ha desplegado un dispositivo de apoyo psicológico para acompañar a los pasajeros españoles durante el desembarco y la cuarentena, incluyendo la presencia de un psiquiatra con experiencia en emergencias y un servicio telefónico disponible las 24 horas. La comisionada de Salud Mental ha mantenido contactos directos con personas a bordo para ofrecer orientación y reducir el impacto emocional. La evidencia indica que el acceso a información clara y continua y a recursos de apoyo es clave para mitigar la ansiedad en este tipo de crisis.
Responsabilidad, política y destino del buque
El operativo no ha estado exento de controversia política: el presidente canario mostró reservas y exigió garantías sobre la evacuación completa antes de autorizar el fondeo, pero la Marina Mercante emitió una resolución administrativa que impuso la acogida del buque en el puerto de Granadilla. En el sitio se han personado la ministra de Sanidad, Mónica García, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el responsable de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, además del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien destacó que el hantavirus «no es el COVID» pero que las medidas se toman con seriedad y que el riesgo para la población local es bajo.
Repatriación y gestión posterior
Una vez completada la evacuación, el plan contempla que el MV Hondius continúe rumbo a Países Bajos, país de abanderamiento, donde se realizará la desinfección y la gestión de material conforme a protocolos internacionales. Según el Derecho marítimo, las autoridades neerlandesas asumirán la repatriación de sus nacionales y la coordinación para otros pasajeros; se ha previsto además la posibilidad de fletar vuelos adicionales para quienes queden sin cobertura. Salvamento Marítimo podría intervenir si fuera necesario el remolque, y todos los procedimientos seguirán la normativa vigente para garantizar la seguridad sanitaria y logística.

