Un turismo que huía de la Policía Nacional entró en la M-40 en sentido contrario y colisionó frontalmente con una furgoneta en la salida 19A; los servicios de emergencias liberaron a los conductores y atendieron a cuatro personas, tres de ellas graves

En la madrugada del 12 de mayo, un choque en la M-40 de Madrid provocó heridas en cuatro personas, de las cuales tres fueron catalogadas como graves por los servicios sanitarios. El siniestro tuvo lugar en la salida 19A de la calzada interior, cuando un turismo que perseguía la Policía Nacional accedió a la vía en sentido contrario y colisionó de frente contra una furgoneta.
La violencia del impacto obligó a los equipos de rescate a intervenir para extraer a los ocupantes atrapados.
Las tareas en el lugar combinaron labores de extracción, estabilización clínica y coordinación entre cuerpos. Los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid trabajaron para liberar a los conductores, mientras que Samur-Protección Civil realizó la primera valoración y los traslados sanitarios.
La Policía Municipal facilitó los convoyes escoltando a los pacientes graves hasta distintos hospitales, garantizando un traslado rápido a centros con capacidad para atender trauma mayor.
Cómo se produjo el choque
Según la reconstrucción inicial, el turismo implicado estaba siendo perseguido por agentes de la Policía Nacional cuando, en maniobra de huida, entró en la M-40 en dirección contraria al flujo de vehículos. Ese recorrido en sentido opuesto provocó la colisión frontal con una furgoneta que circulaba por su carril. El punto del impacto —la salida 19A— quedó afectado por restos y material desplazado, lo que complicó la accesibilidad para los equipos de emergencia. La secuencia de hechos muestra cómo una maniobra de fuga puede ocasionar consecuencias muy graves para terceros ajenos a la persecución.
Atención médica y estado de los heridos
En el lugar, los profesionales de Samur-Protección Civil atendieron a cuatro personas: el conductor del turismo, dos pasajeras y el conductor de la furgoneta. El hombre que conducía el turismo, de 34 años, presentaba un bajo nivel de consciencia y un conjunto de lesiones que incluyeron traumatismo toracoabdominal y pélvico; fue intubado en el punto del accidente y derivado en estado grave al Hospital 12 de Octubre. El conductor de la furgoneta, un varón en torno a los 45 años, sufrió también traumatismo toracoabdominal y fue trasladado como potencialmente grave al Hospital La Paz.
Lesiones en los ocupantes y derivaciones
Las dos mujeres que viajaban en el turismo resultaron heridas: una, de aproximadamente 30 años, con traumatismo toracoabdominal, fue derivada al Hospital Gregorio Marañón; la otra, de 23 años, presentó un traumatismo craneoencefálico leve y también fue valorada en el Hospital 12 de Octubre. Además de los evacuados, otros dos ocupantes del vehículo quedaron bajo custodia policial tras el suceso, mientras las autoridades completaban las diligencias correspondientes y la investigación sobre la dinámica de la persecución y la responsabilidad en la maniobra de huida.
Intervención de emergencias y gestión del tráfico
La respuesta al accidente puso en marcha un dispositivo coordinado: los bomberos realizaron la extracción de los conductores atrapados, el servicio sanitario estabilizó y clasificó la gravedad de los pacientes y la Policía Municipal organizó el tráfico y escoltó los convoyes sanitarios hacia los centros hospitalarios. La presencia de restos y la necesidad de asegurar la escena obligaron a cortes parciales y a desvíos temporales en la zona; los operativos trabajaron para restablecer la normalidad en la vía una vez evacuados y resueltos los primeros auxilios.
Implicaciones y seguimiento
Tras la evacuación de los heridos, los agentes continuaron con la instrucción del atestado y la investigación sobre la conducta del vehículo que huía. Se busca determinar responsabilidades penales y administrativas relacionadas con la persecución y el acceso en sentido contrario a la M-40. Mientras tanto, los hospitales receptores mantienen la vigilancia de los pacientes graves y las autoridades sanitarias evalúan la evolución clínica de los afectados.
Reflexión final
Este accidente pone de manifiesto el riesgo añadido que generan las persecuciones a gran velocidad en vías urbanas y periurbanas. La combinación de una maniobra de fuga, la circulación en sentido contrario y el tráfico habitual puede derivar en consecuencias drásticas para conductores y ocupantes inocentes. Los servicios de emergencia demostraron coordinación y rapidez, pero el episodio subraya la necesidad de medidas preventivas y protocolos que minimicen el peligro en situaciones similares.

