
PP y Vox han alcanzado un acuerdo en Sevilla tras un año de tensiones, estableciendo las bases para una posible colaboración. Los de Santiago Abascal han decidido respaldar la propuesta de José Luis Sanz sobre la restricción de viviendas turísticas y han mostrado su apoyo a las normativas fiscales.
La ruptura en el ámbito nacional y los intentos de formar un gobierno habían distanciado a las dos formaciones. Sevilla se convirtió en el escenario donde PP y Vox no lograron consenso tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2023.
En la capital andaluza, no se logró un acuerdo porque el popular José Luis Sanz contaba con el mismo número de concejales que el PSOE y la coalición de izquierdas, lo que dio lugar a un difícil periodo para el alcalde hispalense que se ha prolongado por poco más de un año. Durante este tiempo, ha tenido problemas para aprobar los presupuestos municipales y ha visto cómo varias de sus iniciativas se han quedado estancadas debido al rechazo de la oposición. Con la llegada del otoño, la situación parece estar cambiando, y algunos en el Ayuntamiento comienzan a ver la posibilidad de un acuerdo de gobernabilidad que permitiría a Sanz materializar sus propuestas sin tener que enfrentar resistencia en cada sesión. El ejemplo más evidente de esta complicada relación es el estancamiento del plan de José Luis Sanz para regular las viviendas de uso turístico. Durante su campaña, el popular presentó un mensaje contundente: «En el centro de Sevilla no cabe un piso turístico más». Desde el inicio del año, después de que la Junta aprobara un decreto sobre este tema, contaba con la oportunidad de implementar una normativa que apoyara su promesa, pero se encontró con el rechazo de toda la oposición, que exigía medidas más contundentes.
La regulación propuesta por el equipo de Sanz se enfoca en prohibir la emisión de nuevas licencias en aquellas áreas donde más del 10% de las residencias se destinan a alquileres turísticos; esto abarca principalmente el centro histórico y Triana. Tanto el PSOE como la coalición de Podemos-IU han solicitado que esta restricción se aplique a toda la ciudad para frenar la expansión en otras zonas aún no afectadas. Curiosamente, Vox ha mostrado su apoyo a la izquierda en este tema. Sin embargo, esto ha cambiado recientemente.
El lunes pasado, la norma fue aprobada en la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente, y se espera su formalización a finales de octubre, según informó el Diario de Sevilla. Para satisfacer a Vox, el gobierno de Sanz se ha comprometido a revisar el umbral del 10% y a solicitar a la Junta que se implemente una normativa regional que otorgue mayores facultades a los ayuntamientos para abordar el asunto.
Esta nueva disposición, que ha sido decisiva en el primer año de la administración de Sanz, indica un posible cambio en la dinámica entre el PP y Vox. Fuentes del consistorio sevillano han descartado la posibilidad de que surja un acuerdo que implique la entrada de concejales de Vox al gobierno local, aunque no se descartan pactos que faciliten la gestión del PP. Esto se produce meses después de que los populares rechazaran firmar cualquier alianza, pese a que Vox había insistido en la necesidad de tener más poder de decisión. La dirección nacional del PP también había cerrado la puerta a esta opción, prolongando la situación de estancamiento que ha enfrentado Sanz desde su llegada a la Plaza Nueva. A diferencia de lo sucedido en otros municipios como Valencia, Extremadura o Aragón, Sevilla no alcanzó un acuerdo de gobierno tras las elecciones municipales, a pesar de que Vox había demandado un rol más relevante en la gestión.
Los representantes de Vox han señalado a Juanma Moreno como el autor del veto, aunque, en realidad, el equipo de Sanz también decidió descartar la colaboración. Juan Bueno, quien se encarga de Hacienda, comentó durante la controversia que el objetivo del gobierno local era dialogar con todos los partidos para avanzar en sus iniciativas. Sin embargo, parece que esto ya no será necesario. Tras llegar a un acuerdo para aprobar la regulación de los pisos turísticos, el PP ha integrado varios proyectos de Vox dentro de un plan de obras prioritarias en la capital andaluza. Este miércoles se produjo un avance significativo cuando los miembros de Santiago Abascal ofrecieron colaboración a los populares para progresar en las ordenanzas fiscales. «Al dejar de lado posturas inapropiadas para un gobierno minoritario y optar por la negociación y el pacto, la ciudad puede avanzar», afirmaron este miércoles desde el grupo municipal de Vox, en alusión a los últimos acuerdos logrados y antes de mostrar su disposición a negociar las ordenanzas fiscales, ya que el borrador presentado por el PP incorpora algunas de sus prioridades. La mejora en las relaciones entre PP y Vox en Sevilla sucede apenas unos meses después de la ruptura de los acuerdos autonómicos que mantenían ambos partidos. Santiago Abascal fue quien dio la orden de separación tras la decisión de los populares de permitir la llegada de menores inmigrantes a sus territorios, ante la crisis humanitaria en Canarias causada por la llegada masiva de cayucos. Desde su sede en Bambú se propuso la ruptura, lo que ha llevado a que la conexión con Génova se mantenga fría. No es coincidencia que Alberto Núñez Feijóo haya decidido ahora competir por el voto del centro contra el PSOE con propuestas que distan de las posiciones más extremas, aunque en temas de inmigración el gallego muestra posturas mixtas. En el PP andaluz, se expresan elogios, tanto en público como en privado, sobre las recientes decisiones del alcalde.
En Sevilla, el Partido Popular (PP) no ha tenido que enfrentar la dificultad de disolverse con aliados que muchos consideran su opción natural. Esto es especialmente relevante en una región donde, hasta la emergencia de Ciudadanos y posteriormente Vox, carecían de un soporte sólido. El partido de Santiago Abascal es el que más se congratula por este desarrollo, ya que interpreta la postura del PP como un indicativo de que se están realizando cambios necesarios tras un periodo incierto. Sanz, tras enfrentar un primer año lleno de desafíos, respira con tranquilidad, aunque dentro del PP hay una percepción de que su gestión inicia verdaderamente ahora. A pesar de ciertas tensiones entre Sanz y Juanma Moreno, en el entorno popular se aprecian los recientes pasos del alcalde, tanto de manera pública como privada.
