El sector químico en Cataluña enfrenta desafíos significativos debido al desorden ferroviario que ha interrumpido las operaciones de numerosas empresas.

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El reciente caos ferroviario en Cataluña ha forzado a varias empresas, especialmente en el sector químico, a detener su actividad. Un ejemplo claro de esta crisis es la planta de Inovyn en Martorell, que ha tenido que enviar a casa a sus 300 empleados debido a la falta de suministros.
Este tipo de situaciones resalta la vulnerabilidad de la cadena de suministro en la industria química, que depende en gran medida del transporte ferroviario.
Desde hace más de una semana, la crisis ha impactado el flujo de mercancías, limitando la llegada de materias primas esenciales.
La empresa Inovyn, que normalmente recibe un tren de diclorometano al día desde el Puerto de Barcelona, solo ha recibido un suministro en los últimos diez días, lo que ha paralizado su producción. Las alternativas de transporte disponibles no son suficientes para satisfacer la demanda, dejando a la empresa en una situación crítica.
Consecuencias del bloqueo ferroviario
El impacto del bloqueo ferroviario se refleja en múltiples sectores. Aproximadamente el 18% de las mercancías que llegan al Puerto de Barcelona se transportan por ferrocarril. El reciente corte en el túnel de Rubí ha ocasionado que los trenes de ancho internacional permanezcan inactivos. Aunque algunos trenes de ancho ibérico operan solo durante las horas nocturnas, esto no es suficiente para manejar el volumen de tráfico que se necesita, generando preocupación entre las autoridades portuarias.
Problemas en la logística y el comercio
La logística no es el único sector afectado. La patronal Pimec ha señalado que el bloqueo ha generado situaciones críticas para empresas que no pueden recibir sus suministros. Aunque se intenta desviar el tráfico hacia el transporte por carretera, las complicaciones en la AP-7 agravan aún más la situación. El sector textil y la industria agroalimentaria también enfrentan desafíos debido a la interrupción en el suministro de productos perecederos.
Además, la caída en las ventas en el comercio minorista se ha hecho evidente. La unión de ejes comerciales y turísticos Barcelona Oberta ha informado que la afluencia de clientes ha disminuido entre un 10% y un 40%, dependiendo de la ubicación y tipo de comercio, especialmente durante los fines de semana. La reducción de visitantes al centro de Barcelona, motivada por el caos en el transporte público, ha impactado gravemente las ventas.
Impacto en el sector turístico y la movilidad laboral
A pesar de que el sector turístico en Barcelona, uno de los pilares de la economía local, no ha visto un impacto significativo en las reservas de hoteles, la movilidad de los trabajadores se ha visto afectada. Con 54,000 empleados en la industria hotelera, muchos de ellos residen fuera de la ciudad, complicando su llegada a los trabajos. La constante llegada tardía de empleados debido a los problemas en Rodalies afecta la calidad del servicio que los hoteles pueden ofrecer.
La respuesta del sector ferroviario
Ante esta crisis, compañías como Renfe, Iryo y Ouigo han comenzado a cancelar servicios de trenes de alta velocidad entre Madrid y Barcelona para facilitar las labores de mantenimiento de las vías. Con la intención de contar con más tiempo para realizar reparaciones, se han eliminado los últimos trenes del día, lo que ha generado una reestructuración en la programación del transporte. Aunque esto pueda parecer una solución, también genera inconvenientes para los pasajeros que dependen de estos servicios.
La situación es compleja y requiere atención inmediata. La crisis ferroviaria no solo representa un problema logístico, sino que también afecta la economía local en múltiples frentes. A medida que los retrasos y bloqueos continúan, es esencial que tanto el gobierno como las empresas encuentren soluciones viables para mitigar el impacto en la producción y la economía de Cataluña.




