Santiago Abascal reafirma que la prioridad nacional es un reclamo de justicia social y acusa al Ejecutivo central y a ciertos líderes del PP de permitir y callar ante el hostigamiento a actos de Vox

En una intervención pública en Vélez-Málaga, el presidente de Vox, Santiago Abascal, volvió a poner en el centro del debate la propuesta que su partido denomina prioridad nacional. Según Abascal, se trata de una medida de sentido común y de justicia social que, en su opinión, tendría el apoyo de la mayoría de la población, independientemente de si votan a Vox, al PP o al PSOE.
El dirigente reconoció que su implantación exigiría un amplio recorrido legislativo a nivel autonómico, estatal y europeo, y vinculó su puesta en marcha con la llegada de su formación al Gobierno central.
Abascal también dedicó buena parte de su comparecencia a cargar contra adversarios políticos y responsables de seguridad.
Reprochó el silencio de algunos dirigentes del PP —a los que citó por su nombre— y denunció lo que definió como episodios de hostigamiento en actos públicos de Vox, que atribuye a actuaciones del Ministerio competente en materia de Interior. Además, el líder de la formación reclamó que la verdadera identidad regional se defienda frente a relatos que, sostuvo, no se ajustan a lo que él considera la tradición histórica.
La prioridad nacional: concepto y despliegue previsto
El corazón del mensaje de Abascal fue la defensa de la prioridad nacional, que presentó como un principio orientado a priorizar el acceso de españoles a prestaciones y recursos públicos. Con la etiqueta de prioridad nacional pretende englobar cambios en políticas de ayudas sociales y vivienda pública, para evitar, según él, la discriminación de ciudadanos españoles frente a otros colectivos. El líder de Vox admitió que la aplicación práctica requiere reformas legales en distintas administraciones y señaló el Parlamento y las comunidades autónomas como escenarios donde deben producirse esos cambios, sin dejar de mencionar la necesidad de armonizar normas a nivel europeo.
Acusaciones contra el PP y el Gobierno central
Abascal recriminó a dirigentes autonómicos del PP su oposición o reservas respecto a la prioridad nacional, pero a la vez agradeció que expresen su postura con claridad para que los electores sepan qué se vota. En este bloque, el presidente de Vox arremetió contra lo que definió como una tolerancia institucional hacia agresiones verbales y físicas en actos donde participa su partido. Señaló directamente al Ministerio responsable de Interior, presidido por una figura del Ejecutivo, y acusó a sus titulares de permitir la protección de aquellos que, a su juicio, insultan y lanzan objetos contra sus simpatizantes. Abascal afirmó que estas actitudes son acompañadas por el silencio de algunos líderes autonómicos del PP.
Hostigamiento y responsabilidades públicas
En su intervención se refirió a incidentes concretos en distintas provincias, describiendo episodios que considera de violencia premeditada y de acoso organizado. Denunció que, mientras algunos grupos amenazan la libertad de expresión de su partido en plazas y calles, otras autoridades permanecen calladas y no emiten condenas públicas. Abascal calificó estas omisiones como una forma de silencio cómplice y reclamó una actitud más enérgica por parte de responsables autonómicos y estatales frente a lo que él entiende como vulneración del derecho a la participación política pacífica.
Identidad regional y polémica agraria
Otro eje de su discurso fue la defensa de lo que llamó la «verdadera identidad» de la región andaluza, contraponiendo su versión a la de figuras históricas que, dijo, han construido narrativas diferentes. En este contexto criticó proyectos vinculados a la transformación del paisaje rural, como la retirada de olivos para instalar placas solares, y vinculó estas políticas a decisiones fiscales y de regularización migratoria que considera equivocadas. Abascal presentó ese modelo como perjudicial para el tejido productivo local y como coherente con una agenda climática que, en su opinión, puede convertirse en una imposición con costes sociales elevados.
Apagón, tragedias y responsabilidad política
Finalmente, el dirigente aprovechó la comparecencia para mencionar un apagón que calificó de «momento triste» en la historia reciente y lo relacionó con decisiones políticas y de gestión. Hizo alusión a episodios climáticos extremos, como la dana, y vinculó la política energética y de infraestructuras con consecuencias sanitarias y humanas, citando la muerte de 45 personas en una localidad concreta, que atribuyó a fallos en la gestión. Abascal concluyó pidiendo explicaciones y responsabilizando a las administraciones por lo que describió como consecuencias letales derivadas de malas decisiones políticas y administrativas.
