Dos ataques con misiles y drones azotan el aeropuerto rey khalid, desatando una cadena de reacciones diplomáticas y militares.

En la madrugada del sábado 8 de octubre, el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad se vio atravesado por una serie de explosiones que dejaron al menos trece muertos y más de trescientas personas heridas. Las autoridades saudíes confirmaron que las víctimas incluyen ciudadanos de Arabia Saudita, Bangladesh, Estados Unidos, Jordania, Palestina, Siria, Sudán y Egipto.
El ataque se produjo pocos días después de que los rebeldes houthis de Yemen hubieran reivindicado acciones similares contra la misma infraestructura.
El domingo 9 de octubre, un segundo proyectil impactó la terminal 4, provocando un incendio que consumió parte de la zona de embarque.
Un pasajero pakistaní perdió la vida y once personas más resultaron lesionadas. Según la autoridad de aviación civil saudí, los heridos del primer asalto continúan en estado crítico y se han desplegado equipos de emergencia para atender la situación.
Detalles de los ataques y perfil de los agresores
Los houthis declararon que, en las últimas veinticuatro horas, combinaron misiles balísticosmisiles de crucero y drones para golpear el aeropuerto de la capital. Además, aseguraron haber alcanzado instalaciones petroleras y el aeropuerto de Dammam, ubicado en el este del reino. La coalición encabezada por Arabia Saudita, a través del general de división Turki al-Maliki, informó que sus sistemas de defensa aérea lograron interceptar un misil cercano al recinto, aunque no pudieron evitar el segundo impacto.
El portavoz militar houthis, el general de brigada Yahya Saree, advirtió que todos los aeropuertos saudíes, salvo los de La Meca y Medina, son ahora objetivos potenciales. En un comunicado publicado en la red social X, sostuvo que la estrategia del movimiento sigue la fórmula “aeropuerto por aeropuerto, bloqueo por bloqueo y escalada por escalada”.
Reacciones de la coalición saudí y la comunidad internacional
El vicepresidente del Gobierno yemení reconocido internacionalmente, Abdullah Al-Alimi Bawazir, solicitó a socios regionales y globales medidas decisivas más allá de simples condenas. Declaró que Arabia Saudí necesita apoyo para contener a la milicia houthis, a la que describió como terrorista.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó que su país tomará una decisión rápida respecto a posibles represalias contra los houthis. Por su parte, el secretario de Defensa del Reino Unido, Wes Streeting, insinuó la posibilidad de reforzar la asistencia a Arabia Saudita. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, condenó los atentados y confirmó la muerte de un ciudadano americano. El ministro de Exteriores británico, Ed Miliband, expresó estar “horrorizado”.
Varias embajadas occidentales en Arabia Saudita emitieron alertas a sus nacionales, recomendando evitar el aeropuerto hasta que se garantice su seguridad. El Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido aconsejó a sus ciudadanos permanecer alejados del área y seguir las indicaciones de las autoridades locales.
Consecuencias en la aviación y la economía regional
Tras el segundo impacto, todas las aerolíneas que operan en el Golfo suspendieron temporalmente sus vuelos con origen o destino en el aeropuerto de Riad. Kuwait Airways citó la “situación de seguridad” como causa de la cancelación. Los datos de Flightradar muestran que los vuelos previstos fueron desviados o anulados, lo que genera una importante pérdida de ingresos para el sector turístico y logístico.
El desafortunado episodio ocurre en el marco de una intensificación del conflicto entre las fuerzas gubernamentales yemeníes, respaldadas por Arabia Saudita, y los houthis, apoyados por Irán. Los combates recientes en la costa del Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb han motivado a los insurgentes a trasladar la presión a instalaciones civiles clave, como aeropuertos, con el fin de perturbar el espacio aéreo saudí y ejercer presión diplomática.
Mientras tanto, la coalición saudí ha prometido una respuesta contundente, catalogando los ataques como “crímenes de guerra”. Las autoridades continúan evaluando los daños estructurales y la viabilidad de reabrir la terminal 4. La comunidad internacional observa atentamente, pues cualquier escalada podría reverberar en los precios del petróleo y en la estabilidad del tráfico aéreo del Oriente Medio.

