El delegado Miguel Ángel Pérez Triano enfrenta una investigación y presiona su dimisión mientras el Ejecutivo de Sánchez decide su reemplazo.

El pasado 30 de julio marcó un punto crítico en la historia reciente de Ceuta. Más de 70.000 personas cruzaron de manera irregular la frontera terrestre desde Marruecos saturando los recursos locales y desatando una ola de críticas a la gestión del delegado del Gobierno Miguel Ángel Pérez Triano.
Días después, el propio delegado manifestó su intención de abandonar el cargo, lo que obligó al Gobierno de Pedro Sánchez a iniciar un proceso de sustitución.
Renuncia y sustitución del delegado del Gobierno en Ceuta
Según fuentes cercanas a La Moncloa la decisión de Pérez Triano obedece a una combinación de cansancio personal y la presión derivada de la crisis migratoria que se desató el 30 de julio.
La Fiscalía solicitó que se investigara una posible omisión de prevención, auxilio o protección lo que agudizó el escrutinio público. La fiscal jefe de Ceuta, Silvia Rojas apuntó que la actuación del delegado pudo haber intensificado la magnitud del ingreso masivo, lo que ha llevado al Ejecutivo a considerar un relevo inmediato.
Investigación judicial y cargos de la Fiscalía
El escrito al que tuvo acceso la prensa indica que las decisiones u omisiones en la ciudad autónoma podrían haber influido en el desarrollo de los hechos y en el riesgo de las personas que intentaron cruzar nadando. La Fiscalía propone elevar una denuncia ante la Audiencia Nacional contra Pérez Triano. Paralelamente, la jueza María Tardón está a cargo de una investigación cuyo objetivo es identificar a los responsables que, según se alega, incitaron la invasión los días 30 y 31 de julio. La investigación podría derivar al Tribunal Supremo si se consideran pertinentes los aspectos constitucionales.
La alerta del CNI y la disputa interna
El 29 de julio, poco antes de la oleada migratoria, un agente del CNI contactó a Gonzalo Sanz jefe de gabinete de Pérez Triano, advirtiéndole de la inminente avalancha en el paso fronterizo de El Tarajal. Según el propio Sanz, la información fue transmitida al delegado el mismo día. Sin embargo, Pérez Triano, en la rueda de prensa del 9 de septiembre negó haber recibido cualquier aviso. La discrepancia provocó la dimisión del jefe de gabinete y generó tensiones dentro del equipo, que según fuentes del mando nico bajo la dirección del ministro Ángel Victor Torres ahora percibe el cargo del delegado como “pendiente de un hilo”.
En la medida que el Gobierno mantiene públicamente su respaldo al delegado, en la sombra se avivan dudas sobre su capacidad de gestión. La ministra de Defensa, Margarita Robles afirmó que el CNI había enviado una alerta el 29 de julio, mientras el propio Pérez Triano sostuvo que no existía tal comunicación oficial. El testimonio de Gonzalo Sanz, llamado a declarar como testigo en la Audiencia Nacional, será determinante para esclarecer si la cadena de mando funcionó correctamente o si la falta de difusión de la alerta contribuyó al desbordamiento migratorio.
Con la investigación en curso y la presión política en aumento, la sustitución del delegado parece inevitable. El Ejecutivo de Sánchez ha comenzado a perfilar a posibles candidatos, aunque los nombres aún no se han hecho públicos. Mientras tanto, la ciudadanía de Ceuta sigue esperando respuestas claras sobre las causas de la crisis y las medidas que se adoptarán para evitar que un episodio similar se repita.

