Un repaso a las acusaciones, las respuestas del autor y las implicaciones para la ética periodística en torno a Ross Barkan y New York magazine

En las últimas semanas Ross Barkan, columnista asociado de New York magazine, quedó en el centro de un debate público tras detectarse pasajes muy similares entre sus textos y reportes previos publicados en otros medios. La polémica se inició cuando un reportero del The Washington Post advirtió en X que el lede de la columna sobre Ben Shapiro compartía estructura y frases con su propia pieza.
A partir de ahí, investigaciones y verificaciones, incluidas revisiones asistidas por inteligencia artificial, sumaron más ejemplos que motivaron una revisión editorial por parte de la revista.
El intercambio público de capturas y la rápida actualización del artículo en línea para acreditar a la fuente original elevaron la discusión hacia cuestiones más amplias: ¿qué constituye una citación adecuada cuando se recurre a reportes ajenos?, y ¿cómo deben actuar los editores ante coincidencias textuales extensas? En medio de la polémica, varios medios como NPR y Mediaite documentaron supuestas repeticiones en trabajos de The Intercept y Compact Magazine, lo que llevó a la publicación a anunciar una revisión editorial del archivo del escritor.
El caso y las acusaciones
El primer foco del reclamo surgió después de que Drew Harwell, periodista de The Washington Post, publicara capturas mostrando una notable semejanza entre la entradilla de su nota y la de Barkan. La respuesta inmediata de la revista fue agregar una mención que acreditaba el reporte del Post. Posteriormente, análisis adicionales aportaron ejemplos donde Barkan habría usado frases o pasajes muy próximos a reportes de The Intercept y de Compact Magazine, provocando reproches públicos del editor de Compact, Matthew Schmitz. Entre las observaciones se señaló la repetición de bloques de texto –en algunos casos varias decenas de palabras consecutivas– con cambios mínimos de redacción.
Respuestas y defensa
Barkan respondió en X que su práctica consistía en enlazar las piezas que consultó y, en algunas ocasiones, nombrar a los autores cuyos reportes inspiraron su propia nota. En mensajes publicados, calificó las acusaciones como «ridículas» y defendió su trayectoria: afirmó haber publicado centenares de columnas, ensayos y reportajes y sostuvo que acreditó las fuentes mediante hipervínculos y menciones. Por su parte, la portavoz de New York magazine, Lauren Starke, confirmó a medios que la publicación está realizando una revisión del trabajo previo de Barkan para evaluar el alcance del problema.
Implicaciones para el periodismo
Más allá del episodio puntual, la controversia abre un debate sobre la frontera entre la síntesis informativa y el plagio. Expertos en ética periodística sostienen que resumir el mismo hecho puede dar lugar a coincidencias, pero que replicar pasajes sustanciales sin comillas ni atribución explícita constituye una falta grave. En este contexto, las redacciones enfrentan el desafío de definir normas claras sobre el uso de trabajos ajenos, la atribución mediante enlaces y la necesidad de indicaciones visibles cuando se reutiliza texto de terceros.
¿Qué se considera plagio?
En términos generales, el plagio implica presentar las ideas o palabras de otro como propias sin la adecuada atribución. En el ámbito periodístico, esto puede abarcar desde la copia literal de párrafos hasta la reproducción cercana de estructuras y frases singulares. La práctica editorial habitual exige reconocer la fuente original mediante comillas, citas o referencias explícitas, y cuando la dependencia del material ajeno es importante, dejarlo claro para el lector usando notas o enlaces que indiquen la filiación informativa.
Impacto editorial y profesional
Las consecuencias para un periodista pueden ir desde correcciones públicas y notas editoriales hasta sanciones laborales, dependiendo de la gravedad y la recurrencia. En el caso bajo análisis, la figura de Barkan suma matices: en 2018 participó de una primaria para el Senado estatal y desde entonces ha sido un autor prolífico en medios como Crain’s New York y The New york times, además de publicar libros y novelas, incluida una obra titulada «Colossus» y un proyecto editorial anunciado para salir en octubre sobre el alcalde Zohran Mamdani. Esa trayectoria complica las decisiones editoriales y subraya la necesidad de procedimientos claros para revisar y corregir contenidos.
Mientras la revista completa su revisión y los distintos actores intercambian posiciones públicas, el episodio funciona como recordatorio de que la transparencia en la atribución y la supervisión editorial siguen siendo pilares esenciales de la ética periodística. La discusión sobre cómo distinguir entre crédito aceptable, reutilización legítima y apropiación indebida continuará moldeando prácticas en redacciones cada vez más vigiladas por audiencias y colegas.

