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Análisis económico del Mundial 2026: Impacto y controversias

El Mundial de Fútbol 2026 promete ser un evento sin precedentes, pero ¿beneficiará realmente a las economías locales o será otro negocio elitista?

Análisis económico del Mundial 2026: Impacto y controversias

El Mundial de fútbol Masculino 2026, que se llevará a cabo en Estados UnidosMéxico y Canadáestá a punto de comenzar. Con un formato expandido a 48 selecciones y 104 partidoseste torneo promete ser el más grande de la historia.

Sin embargo, detrás de la emoción deportiva, se esconden preguntas sobre su impacto económico real y la creciente elitización del fútbol.

La FIFA proyecta un impacto económico global de 80.100 millones de dólarescon un incremento del PIB mundial de 40.900 millones y la creación de más de 800.000 puestos de trabajo.

Sin embargo, estos números agregados enmascaran un modelo profundamente asimétrico de distribución de ingresos.

Impacto local: Beneficios efímeros y costes elevados

Una investigación de Oxford Economics sobre las ciudades sede indica que el impacto real será, en el mejor de los casos, «modesto». La economista Barbara Denham comenta que «la mayoría de los beneficios de albergar el Mundial serán de corta duración y los disfrutarán principalmente las empresas de los sectores de ocio y hostelería».

Además, la FIFA ha elevado drásticamente el precio de las entradas, haciendo el evento menos accesible. Para los encuentros de las fases de eliminación directa, las localidades pueden superar los 700 dólaresy en la reventa, los precios se disparan a varios miles. El alojamiento también es costoso, con un promedio de más de 250 euros por noche.

Una investigación de Saxo Bank estima que el torneo apenas hará subir un 0,1% el PIB de Estados Unidosel principal país organizador. Esto demuestra que el fútbol, por sí solo, no mueve la aguja macroeconómica de un gigante.

Costes y beneficios: Un desequilibrio evidente

Las ciudades anfitrionas deben sufragar cuantiosos gastos vinculados a la seguridad pública, la logística urbana y el transporte. Sin embargo, la FIFA impone contractualmente a los estados organizadores exenciones tributarias integrales para sus propias operaciones y las de patrocinio. La recaudación fiscal, si apenas cuenta con el IVA de los turistas, no compensa el esfuerzo institucional.

Históricamente, los costes iniciales de organización de un Mundial de fútbol siempre tienden a incrementarse muy por encima de lo presupuestado. Una investigación del profesor de OxfordBent Flyvbjergestima que esta clase de macroeventos deportivos acostumbra a sufrir un desvío presupuestario promedio del 170%. El caso de Qatar (2026) es emblemático al respecto, con un balance final que terminó devorando 220.000 millones de dólares.

En cuanto a la supuesta herencia económica de estos campeonatos, los registros históricos analizados por Saxo Bank revelan que los países organizadores experimentan, en promedio, un incremento marginal de apenas el 0,4% en el crecimiento de su PIB durante el año posterior a la finalización del torneo.

El modelo de negocio de la FIFA: Lucratividad y elitización

Para la FIFAconstituida formalmente como una asociación sin ánimo de lucro, la respuesta es un sí rotundo. La federación, con base en Zúrichconfía en ganar por goleada: entre derechos de retransmisión audiovisual, patrocinios y ventas de entradas y servicios de hospitalityconfía en ingresar, al neto de los costes, casi 11.000 millones de dólares.

El modelo de negocio de la FIFA en esta edición se apoya en la previsión de que el 40% de los asistentes a los estadios serán turistas internacionales de alta capacidad de gasto, con estancias medias de 12 días y un desembolso diario estimado en 416 dólares por persona.

Sin embargo, los primeros indicadores ya encienden las alarmas. Según datos de la consultora especializada Lighthouseel ritmo de reservas previas está muy por debajo de lo esperado. Sedes de la importancia de Atlanta y Seattle registraban una ocupación hotelera de apenas el 12% para los días de partido.

Ante este panorama, cinco de cada siete ciudades sede en EE.UU. se han visto obligadas a rebajar sus precios hoteleros hasta un 15% desde el pasado otoño para intentar reanimar la demanda.

«La frustración de los aficionados con los altos precios de las entradas, el sentimiento negativo exacerbado por el conflicto de Oriente Medio y las preocupaciones sobre la política internacional han añadido nuevos riesgos tanto al deseo de viajar al evento como al impacto económico general», insisten desde Oxford Economics.

En todo caso, este desajuste no parece quitarle el sueño a la cúpula de la FIFA ni a los patrocinadores, que no temen que su reputación quede asociada a los anteriores escándalos de fraude y corrupción de la entidad organizadora.

Uno de ellos es Bank of Americacuyos analistas han evaluado el impacto del torneo con euforia digna de una hinchada entregada: «El mundo rugirá como nunca antes», aseguran, añadiendo que «el impacto económico será enorme y será la edición más lucrativa de la historia».


Contacto:
Diego Morales

Diego Morales escribe igual de bien sobre la táctica de un derbi madrileño y una ruta gastronómica por Asturias. Periodismo deportivo con contexto y crónica de viaje con itinerario real.