El PIB de EE.UU. avanza a ritmo récord, pero la inflación y los precios energéticos ponen a prueba las promesas de Trump, mientras la FDA habilita un genérico del prototipo contra el VIH.

Dos años después de la victoria presidencial de Donald Trump, la economía estadounidense muestra señales contrastantes. Por un lado, el producto interno bruto (PIB) creció un 3,4% anualizado en el tercer trimestre, superando las previsiones de analistas. Por otro, la inflación se ubicó en 3,6%, muy por encima del 2,9% que dejó su predecesor, generando presión sobre los hogares y cuestionando la viabilidad de sus promesas electorales.
Crecimiento del PIB y dinamismo del consumo
Según datos del Departamento de Comercio, el PIB de EE.UU. alcanzó una tasa de 3,4% entre julio y septiembre, el mayor avance en un año. Este impulso se debe al aumento del gasto de los hogares y a una fuerte inversión empresarial, especialmente en inteligencia artificial.
La construcción de infraestructuras para IA, impulsada por la expansión de centros de datos, ha reforzado la actividad productiva, mientras que los mercados bursátiles se sitúan en máximos históricos. Asimismo, la tasa de desempleo se mantuvo baja en torno al 4,2%.
Inflación y energía: la tormenta perfecta
El aumento del costo de vida se ha traducido en una inflación que supera la meta del 2%. El precio de la gasolina subió más del 40%, situándose cerca de los 4 dólares por galón, y el diésel alcanzó los 6,3 dólares, un incremento del 70%. Expertos atribuyen parte del encarecimiento a la guerra de Irán y al bloqueo del estrecho de Ormuz, que según un estudio de Yale añaden cerca de 1.000 dólares anuales al gasto familiar promedio. Además, los tipos de interés de las hipotecas superan el 7%, muy lejos del objetivo del 3% anunciado por Trump.
Política energética “Drill, baby, drill”
Durante la campaña, Trump resumió su visión energética con la consigna «drill, baby, drill«, promoviendo la extracción de hidrocarburos para lograr un supuesto «dominio energético». Si bien la producción de petróleo y gas aumentó, gran parte del crecimiento también se dio bajo la administración Biden, lo que diluye la exclusividad del logro. La mayor demanda eléctrica de los centros de datos, necesarios para el desarrollo de IA, ha impulsado un alza de aproximadamente el 12% en los precios de la electricidad entre 2024 y 2026, contrarrestando la promesa de reducir la factura energética.
Aranceles, reindustrialización y escasez de mano de obra
Otro de los pilares de la agenda de Trump fueron los aranceles y la reindustrialización de EE.UU. Sin embargo, la balanza comercial sigue desfavorablemente inclinada: en agosto el déficit alcanzó los 105.600 millones de dólares. Los aranceles no han logrado sustituir las importaciones de bienes de bajo costo, como textiles o dispositivos móviles, y han encarecido los productos importados, contribuyendo a la inflación. Además, la política migratoria de deportaciones redujo la disponibilidad de mano de obra poco cualificada en sectores como la agricultura y la construcción, generando presiones salariales que, paradójicamente, también alimentan el alza de precios.
Aprobación de un genérico del tratamiento preventivo contra el VIH
En el ámbito de la salud, la FDA aprobó este lunes una versión genérica de la inyección preventiva contra el VIH que se administra dos veces al año. Esta autorización abre la puerta a una mayor disponibilidad del fármaco en países de ingresos bajos, reduciendo costos y ampliando el acceso a la profilaxis. La medida es vista como un paso significativo para combatir la epidemia a nivel global, alineándose con esfuerzos internacionales de salud pública.

