CCOO, UGT y Confapa han convocado una huelga indefinida de profesores en Madrid para septiembre y piden al Gobierno regional una mesa de negociación antes del inicio del curso

Las centrales sindicales mayoritarias en la Comunidad de Madrid, CCOO y UGT, junto con la asociación de familias Confapa, han decidido llevar a cabo una huelga indefinida de profesorado coincidiendo con el inicio del curso escolar en septiembre. Las organizaciones presentan el paro como un recurso final para forzar a la Consejería de Educación a sentarse a negociar: han anunciado que enviarán una carta a la consejera Mercedes Zarzalejo y dan como plazo la vuelta al cole para la constitución de una mesa de diálogo.
La convocatoria nace en un contexto de movilizaciones previas que, según los sindicatos, han cambiado el ánimo del sector. Reclaman mejoras concretas en condiciones laborales y recursos para los centros y avanzan que anunciarán en los próximos días los pasos previos antes de iniciar el paro.
La intención declarada es conseguir la unidad sindical y ampliar el respaldo entre el profesorado para que la protesta tenga alcance sostenido.
Reivindicaciones laborales y salariales
En el núcleo de las demandas figura la equiparación salarial con otras comunidades autónomas y la recuperación del poder adquisitivo: los representantes sindicales insisten en que los sueldos docentes madrileños están por debajo de lo que perciben colegas en otras regiones, pese al elevado coste de la vida en el área metropolitana. Además, piden la reducción de la carga lectiva y ajustes que permitan conciliar la docencia con el tiempo para la planificación pedagógica y el seguimiento individualizado del alumnado. Para describir este conjunto de peticiones usan el término salarios dignos y condiciones laborales justas, que resumen la parte retributiva de la plataforma.
La exigencia de condiciones más favorables incluye, asimismo, propuestas concretas sobre horarios y dedicaciones. Entre las iniciativas planteadas figura la revisión de los tiempos lectivos por etapa y el reparto de tareas para disminuir el desgaste profesional. Los sindicatos subrayan que estas medidas no solo benefician al profesorado, sino que impactan directamente en la calidad educativa y en la atención al alumnado.
Atención a la diversidad y recursos en el aula
Otra pieza central de las demandas es la mejora de la atención a la diversidad. Las organizaciones piden una bajada de ratios por aula y el incremento de plantillas para garantizar una inclusión efectiva: más especialistas, refuerzos y profesiones consideradas esenciales como el orientador. Describen la situación actual con el término insuficiencia de recursos, que se traduce en sobrecarga para las plantillas y una atención inadecuada para estudiantes con necesidades educativas especiales.
Los sindicatos argumentan que, sin un aumento de recursos humanos y materiales, las medidas pedagógicas propuestas no se pueden implementar. Además, reclaman menos burocracia administrativa para que el profesorado pueda dedicar más tiempo a la docencia y al acompañamiento personalizado.
Infraestructuras y financiación
En el plano material, las quejas señalan deficiencias en los edificios escolares: obras prolongadas que alteran la actividad, filtraciones, ruidos y problemas de climatización que dificultan la permanencia en las aulas en periodos de frío o calor. Estas carencias se engloban bajo la etiqueta deficit de infraestructuras y se vinculan a la llamada inversión insuficiente en educación pública.
Los convocantes recuerdan que la Comunidad de Madrid figura entre las regiones que menos invierten por alumno, lo que, según su análisis, condiciona la calidad del servicio público. En los argumentos sindicales aparece la cifra del gasto regional como elemento para justificar la necesidad de incrementar partidas destinadas a centros y profesorado.
Ecos de otras movilizaciones
El ejemplo de la Comunitat Valenciana
La estrategia madrileña toma ejemplo de movilizaciones en otras zonas del país. En la Comunitat Valenciana, una huelga prolongada del profesorado ha mostrado la capacidad de presión de un paro sostenido y ha conseguido abrir espacios de negociación con la administración autonómica. Los sindicatos madrileños citan esta experiencia para explicar por qué optan por una convocatoria que comienza en septiembre y aspira a mantener la unidad de acción.
Movilización del primer ciclo y el debate nacional
Además, el pulso de las educadoras infantiles (0-3 años) ha tensionado el debate en el sector: reclamaciones sobre ratios, salario y el modelo de pareja educativa han cobrado visibilidad a través de manifestaciones y jornadas de huelga. Ese movimiento ha contribuido a que la comunidad educativa madrileña contemple medidas más contundentes, al considerar que las protestas previas han reconfigurado la percepción de lo posible en las negociaciones.
Próximos pasos y escenario negociador
Según las organizaciones convocantes, antes de septiembre emitirán un comunicado con el calendario de actuaciones y las condiciones preceptivas para desconvocar el paro, si la Consejería accede a crear la mesa de negociación solicitada. El ofrecimiento a dialogar se presenta como una última oportunidad: o se abre el proceso de negociación con compromisos reales, o la huelga indefinida se activará al arrancar el curso. Las partes mantienen, por ahora, la presión como herramienta para forzar avances en salarios, plantillas, inversión y condiciones de los centros.

