En el acto del Día de la Región en Cuenca, Emiliano García‑Page subraya la necesidad de proteger las instituciones, defiende a jueces y fuerzas de seguridad y pide superar el frentismo con sentido común

En el Auditorio José Luis Perales de Cuenca, el presidente de Castilla-La Mancha aprovechó la conmemoración regional para lanzar un mensaje dirigido tanto a las autoridades como a la ciudadanía: ante la actual etapa de crispación política es urgente proteger las estructuras que sostienen la democracia.
Con tono directo, Emiliano García-Page reclamó que la primera obligación de todo cargo público es custodiar las instituciones y garantizó su apoyo a quienes desempeñan funciones públicas ante ataques y descalificaciones.
El discurso combinó defensa institucional con una lectura política más amplia: la insistencia en que los problemas del país no justifican cuestionamientos que pongan en riesgo el funcionamiento del sistema y la apelación a una actitud de moderación y optimismo en clave regional.
La defensa de los pilares del Estado
García-Page puso el acento en la necesidad de proteger a los poderes que, dijo, “son hijos de la democracia”: jueces, fiscales, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas. Expresó un respaldo cerrado a esos colectivos y agradeció públicamente su labor. Según el presidente, sostener las instituciones cobra mayor valor precisamente cuando hay críticas hacia ellas, porque es en esos momentos cuando su protección resulta más necesaria.
Instituciones como obra de la democracia
Recordó que numerosas normas, entre ellas el Código Penal y varias leyes procesales, son producto del proceso democrático y, en muchos casos, fruto del consenso político. García-Page destacó el papel del PSOE en impulsar regulaciones durante su tiempo en gobiernos, y subrayó que la legitimidad del sistema proviene de las decisiones adoptadas por representantes elegidos por la ciudadanía.
Tensión política, frentismo y la llamada al sentido común
El presidente advirtió sobre lo que describió como un frentismo y populismo institucionalizado, una dinámica que, afirmó, provoca polarización artificial. Recomendó no trasladar esa tensión al ámbito familiar ni cotidiano: muchas de las presiones que se perciben, explicó, responden a estrategias políticas y no a problemas reales de la calle. Por ello, propuso una actitud de protección frente a esa oleada de confrontación.
Consejos desde la experiencia
Apelando a su trayectoria en la vida pública, ofreció consejos prácticos: desactivar la tensión, no caer en provocaciones y cultivar la moderación. Insistió en que la sociedad dispone de herramientas institucionales para corregir errores y que reconocer fallos no convierte a España en un Estado fallido. En su opinión, la clave pasa por confiar en el funcionamiento de las instituciones y exigir transparencia sin levantar barreras frente a la verdad.
Mensaje regional: orgullo, moderación y futuro
En el plano autonómico, García-Page defendió la singularidad de Castilla-La Mancha: situarla como región del centro de España sin pretensiones de superioridad, sino con la determinación de defender sus intereses. Valoró la Constitución como el marco que permitió a la comunidad autónoma ejercer capacidades que antes le eran negadas y resaltó los datos económicos y el trabajo del personal público como argumentos para mantener una moral de optimismo frente al ruido político.
Subrayó que en la región se practica el respeto institucional, la capacidad de llegar a acuerdos y la moderación, ya se gobierne con mayorías absolutas o sin ellas. Ese clima, añadió, permite que las leyes se cumplan y que las instituciones funcionen con normalidad, lo que es la base para avanzar unidos hacia mejores resultados en los próximos años.
Una invitación práctica
El presidente concluyó el acto con una llamada a la responsabilidad y al trabajo conjunto: celebraciones como la del Día de la Región deben servir no solo para el orgullo, sino también como un estímulo para mejorar. Deseó que en ediciones posteriores se pueda comprobar un avance tangible y reiteró la necesidad de afrontar la política con cabeza fría, sentido común y respeto por las normas que sostienen la convivencia democrática.
Reflexión final
El mensaje de García-Page combinó defensa institucional, crítica al enfrentamiento estéril y una apuesta por el optimismo regional. Al dejar patente su respaldo a jueces, fiscales y fuerzas de seguridad, así como su llamamiento a no amplificar la tensión, el presidente planteó una hoja de ruta centrada en la moderación y en la confianza en las estructuras que garantizan el Estado de derecho.
