La crisis migratoria en Ceuta ha desatado tensiones en la Unión Europea, con Italia exigiendo cambios drásticos y Von der Leyen respaldando a España.

La crisis migratoria en Ceuta ha puesto a prueba la unidad de la Unión Europea, con tensiones diplomáticas entre España e Italia y una reunión crucial de ministros del Interior. Mientras Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha expresado su apoyo a Pedro Sánchez, el gobierno italiano liderado por Giorgia Meloni ha promovido una política migratoria más estricta.
La reunión telemática de hoy tiene como objetivo principal abordar la inmigración, pero las tensiones políticas subyacentes son evidentes. Italia y Dinamarca, entre otros, buscan endurecer las políticas migratorias de la UE, mientras que España defiende una postura más solidaria y responsable.
El respaldo de Von der Leyen a España
En una carta dirigida a Pedro Sánchez, Ursula von der Leyen aseguró que España puede contar con el apoyo del Ejecutivo comunitario. La presidenta de la Comisión Europea reconoció la eficacia de las autoridades españolas y marroquíes en la gestión de la crisis, destacando la rapidez con la que se devolvió a los migrantes a territorio marroquí.
Von der Leyen subrayó que el sistema de retornos ha funcionado demostrando que la UE tiene mecanismos sólidos para proteger sus fronteras. Además, recordó que las llegadas irregulares al conjunto de la UE han descendido significativamente en los últimos años, lo que refuerza la postura de España.
La ofensiva de Italia por un cambio de política migratoria
Italia, junto con Dinamarca, ha impulsado una estrategia para acelerar la creación de centros de retorno de migrantes en África financiados por la UE o por grupos de Estados miembros. Este modelo, inspirado en la experiencia de Albania, busca aplicar las posibilidades del nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo.
El gobierno italiano también propone endurecer la aplicación del programa GSP+ que entrará en vigor el 1 de enero de 2027. Este programa vincula las ventajas comerciales y arancelarias concedidas por la UE a los países en desarrollo a su cooperación en la readmisión de inmigrantes en situación irregular.
Las posturas de otros Estados miembros
Francia ha sido uno de los pocos países que no ha firmado la carta impulsada por Italia, considerando que la decisión italiana tiene un objetivo esencialmente político. Francia reforzó temporalmente sus controles fronterizos, pero insiste en que esta medida no implica suspender Schengen.
Alemania, por su parte, ha mantenido una postura más discreta. El canciller Friedrich Merz evitó criticar directamente a Pedro Sánchez, aunque el ascenso de AfD mantiene la inmigración en el centro del debate político alemán.
El gobierno español llega a la reunión con la sensación de haber sufrido un gesto de deslealtad por parte de varios socios europeos. Las cifras avalan su gestión, con una reducción significativa en las llegadas irregulares en 2026 y en lo que va de 2026.
La tensión diplomática entre España e Italia se intensificó tras la decisión del gobierno italiano de reintroducir controles en las conexiones aéreas y marítimas con España. Aunque la medida se aplica de forma limitada, su valor político es significativo.
Mientras algunos países buscan endurecer las medidas, otros defienden una postura más solidaria y coordinada. La reunión de hoy será crucial para determinar el rumbo futuro de la política migratoria europea.
