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Premio Cervantes 2026: la victoria de Cristina Fernández Cubas

La autora de 'La habitación de Nona' conquista el máximo galardón hispánico por transformar el relato breve

Premio Cervantes 2026: la victoria de Cristina Fernández Cubas

En la mañana del 3 de noviembre, la Casa del Libro de Barcelona se llenó de un aire de expectación cuando la escritora catalana, vestida con una gabardina beige que acentuaba su aura de misterio, se presentó para recibir el Premio Cervantes 2026.

Aún sorprendente por la noticia, la autorá describió su estado como «grogui» y «zombi» después de la llamada inesperada del Ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Aquel momento, que tal como ella misma describió parecía extraído de uno de sus cuentos, marcó el inicio de una jornada que combinaría la solemnidad del galardón con la intimidad de sus propias reflexiones.

El propio ministro anunció la concesión del premio durante una breve ceremonia institucional, señalando que el galardón, que incluye una dotación de 125.000 euros, reconoce la trayectoria de quien ha redefinido el cuento contemporáneo. Con esta distinción, Fernández Cubas se vuelve la séptima mujer en recibir el máximo reconocimiento hispánico desde su creación en 1976. Entre sus predecesoras se encuentran figuras como María Zambrano (1988), Dulce María Loynaz (1992), Ana María Matute (2010), Elena Poniatowska (2013), Ida Vitale (2018) y Cristina Peri Rossi (2021).

El jurado destaca la renovación del cuento breve

El comité de evaluación subrayó la «originalidad, excelencia y coherencia» con la que la autora ha renovado el cuento contemporáneo y ha transformado la literatura fantástica en español. Entre los méritos señalados, la precisión narrativa, el dominio del punto de vista y la magistral gestión de los silencios fueron descritos como herramientas que convierten sus relatos en «experiencias perdurables» que desestabilizan las certezas del lector. El jurado también resaltó la capacidad de la escritora para mantener la ambigüedad, convirtiendo la imaginación en una vía de exploración de la condición humana.

Trayectoria y reconocimientos de Cristina Fernández Cubas

Nacida en Arenys de Mar (Barcelona) en 1945, Fernández Cubas estudió Derecho y Periodismo antes de dedicarse por completo a la literatura. Su debut en el relato breve llegó en 1980 con Mi hermana Elba, publicado en la colección Cuadernos Ínfimos gracias al impulso de la editora Beatriz de Moura. Durante la década de los ochenta, el cuento carecía de reconocimiento editorial; sin embargo, la autora logró abrirse paso y, con obras como Los altillos de Brumal (1983) y El ángulo del horror (1990), consolidó una voz propia que combinaba lo extraño con lo incomprensible.

Su obra La habitación de Nona (2015) le valió el Premio Nacional de Narrativa, el Premio de la Crítica, el Premio Dulce Chacón y el Premio Mandarache. En 2025 publicó Lo que no se ve, su último libro hasta la fecha, y en 2022 recibió el Premio Nacional de las Letras. Además, ha obtenido el Premio Setenil, el Premio Ciutat de Barcelona y otros reconocimientos que reafirman su posición como una de las voces más influyentes del relato breve.

Una voz femenina en la historia del premio

El hecho de ser la séptima mujer en obtener el Cervantes adquiere un significado simbólico. Fernández Cubas señaló que el número siete, que coincide con su edad vital, representa un buen augurio y evidencia de que «esto está cambiando». Al recordar a autoras como Ana María Matute, Carmen Martín Gaite y Carmen Laforet, subrayó la importancia de que las mujeres hayan ocupado la primera fila de la literatura española, abriendo caminos para nuevas generaciones.

El proceso creativo y la relación con el lector

En una entrevista concedida en la Casa del Libro, la escritora explicó que ya no escribe como «vampiro nocturno»; ahora prefiere las mañanas, redactando antes de ducharse y disfrutando de la frescura de la pantalla en blanco sin la contaminación de los hechos cotidianos. Asegura que cada cuento es «un empezar de nuevo», una aventura sin garantías donde «todo puede caerse en cualquier momento». Para ella, el lector de cuentos es «un cómplice», alguien que valora tanto lo dicho como lo callado y que no necesita que le sirvan las ideas ya masticadas.

Fernández Cubas también matiza su vínculo con el terror, afirmando que sus relatos son más inquietantes que terroríficos; el objetivo es transmitir al lector la misma sensación de inquietud que ella experimenta al escribir. En sus propias palabras, el cuento no es una antesala a la novela, sino un género autónomo capaz de alcanzar la máxima intensidad estética y la profundidad existencial.


Contacto:
Diego Morales

Diego Morales escribe igual de bien sobre la táctica de un derbi madrileño y una ruta gastronómica por Asturias. Periodismo deportivo con contexto y crónica de viaje con itinerario real.