Estibadores de Europa y el Mediterráneo se unirán el 30‑octubre para bloquear la llegada de armas y protestar contra la militarización portuaria.

El próximo 30 de octubre los trabajadores de los muelles de varios continentes paralizarán, durante dos horas, sus actividades para impedir el traslado de material bélico y denunciar la creciente militarización de infraestructuras civiles. La convocatoria surge del consenso alcanzado en la III Reunión Internacional de Sindicatos de Estibadores, celebrada en Estambul en mayo de 2026, y reúne a organizaciones de Francia, Grecia, Euskal Herria, Turquía, Marruecos e Italia, que representan a más de 40 puertos de la zona euro-mediterránea.
Coordinación internacional y alcance de la huelga
Tras el encuentro de Estambul, los sindicatos acordaron una jornada única de protesta que busca interrumpir la cadena logística que alimenta los ejércitos. Según los datos publicados, alrededor de 57 puertos deberían participar, entre ellos los de Génova, Marsella, Barcelona, Valencia, Salónica y los enclaves canarios de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife.
La medida se plantea como una forma de acción directa que trasciende la mera denuncia política y ataca la base material que sustenta la economía de guerra.
Motivaciones: militarización, tráfico de armas y condiciones laborales
Los estibadores reivindican que los muelles no se conviertan en puntos de apoyo militar ni en bases para la OTAN, Estados Unidos o la Unión Europea. La Declaración de Estambul pide prohibir el transporte de armamento a zonas de conflicto y evitar que los puertos sirvan a planes de rearme, en un contexto donde el gasto militar se ha disparado y Israel mantiene sus operaciones en Gaza. Al mismo tiempo, los sindicatos enlazan esta lucha con sus demandas habituales: salarios reales, empleo estable, jornada reducida y pensiones dignas, así como la oposición a la automatización que pueda destruir puestos de trabajo.
Italia: una huelga que supera los muelles
En Italia, la Unione Sindacale di Base (USB) ha convocado una huelga general que abarca tanto el sector público como el privado, con el apoyo de ORSA Porti. La intención es ampliar la presión más allá del ámbito marítimo, conectando la oposición al tráfico de armas con los reclamos de los trabajadores de otras industrias. El puerto de Génova ha sido escenario de protestas recurrentes contra cargamentos destinados a Gaza, y la coordinación internacional busca impedir que las empresas desvíen sus operaciones a puertos vecinos.
Islas Canarias: paralización de dos horas
En España, la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar (CETM) ha registrado un preaviso de huelga que se hará efectivo entre la 13:00 y las 15:00 h en todos los puertos de interés general, entre ellos Los Palmas y Santa Cruz de Tenerife. La medida responde a la Estrategia Portuaria de la UE aprobada el 4 de marzo de 2026, que promueve instalaciones de «doble uso» para priorizar la movilidad militar. Los estibadores alertan que esa dualidad convierte a los terminales en objetivos militares y reduce la seguridad de la plantilla.
Repercusiones en el comercio marítimo y la presión ambiental
Otro eje de la protesta es la inclusión del transporte marítimo en el Regimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS) de la UE. Los sindicatos aseguran que la medida desplaza la carga contaminante a puertos extracomunitarios, provocando una fuga de tráfico hacia lugares como Tanger-Med (Marruecos) o East Port Said (Egipto). Según el Observatorio EU-ETS, la participación de los puertos europeos en el trasbordo ha descendido del 51 % al 26 % en los últimos meses, amenazando la viabilidad de infraestructuras clave como los puertos canarios.
La huelga del 30 de octubre se inserta en un calendario de movilizaciones que incluye la gran huelga general por la vivienda prevista para el 11 de noviembre, liderada por CCOO, UGT y el Sindicato de Inquilinas. Ambas protestas buscan combinar la defensa de derechos laborales con la denuncia de políticas que, según los trabajadores, favorecen la guerra y la precarización económica.

