Picardo confirmó que el proceso para retirar la última barrera física en Europa comenzará el 15 de julio condicionando el arranque a la aprobación de la UE sobre los sistemas de control

El ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, anunció que el inicio del derribo de la verja que separa España y Gibraltar está previsto a partir del 15 de julio. La decisión quedó condicionada a la puesta en funcionamiento de los sistemas operativos de control en el Peñón y a la autorización de la Unión Europea para que los procedimientos del espacio Schengen se realicen correctamente en el aeropuerto y en los puntos de control automatizados que entrarán en servicio.
Picardo formuló estas declaraciones tras un encuentro breve —menos de media hora— con el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en la sede del Ministerio, en el Palacio de Viana. Al tiempo que reconoció con cierta ironía que «es mucha verja, tampoco lo podemos hacer todo en un día», subrayó que el calendario ha sufrido un ajuste desde la fecha inicialmente prevista del 10 de abril, aunque el sistema de entradas y salidas de Gibraltar ya estaba preparado desde entonces.
Condiciones técnicas y control institucional
El inicio efectivo de los trabajos depende, según Picardo, de la conformidad de la UE respecto a la implementación de los trámites del espacio Schengen en el Peñón. Eso implica que el aeropuerto y las infraestructuras de control automático deben cumplir con los requisitos fijados en el acuerdo entre la UE y el Reino Unido. Además de la validación técnica, se insiste en la coordinación operativa entre las administraciones implicadas para evitar que el levantamiento de la barrera genere trastornos en la movilidad fronteriza.
Controles en aeropuerto y puntos automatizados
En la práctica, los sistemas automatizados de control supondrán que los flujos de personas y mercancías se gestionen con criterios uniformes y predecibles. El Gobierno gibraltareño ha remarcado que esas herramientas ya estaban listas desde el 10 de abril, pero la entrada en funcionamiento queda supeditada a la autorización comunitaria. La prioridad es que, cuando se retire la verja, existan mecanismos seguros que garanticen la trazabilidad y el flujo ordenado entre ambos lados de la frontera.
La tensión diplomática y la apuesta por la normalización
El encuentro entre Picardo y Albares tuvo, además de una dimensión técnica, un simbolismo político. El ministro principal de Gibraltar valoró «muchísimo» la reunión y expresó su deseo de que este tipo de contactos se conviertan en rutina: «sería muy anormal que sigamos en el futuro como hemos actuado en el pasado», afirmó. La intención pública es aplicar el espíritu del tratado para trabajar de manera conjunta en beneficio de los ciudadanos del Campo de Gibraltar y de los visitantes del Peñón.
Agenda en la zona y comunicación con la sociedad
En paralelo, el ministro español José Manuel Albares tiene previsto desplazarse al Campo de Gibraltar para reunirse con autoridades locales, agentes sociales y supervisar las obras alrededor de la verja, además de ofrecer una rueda de prensa en Algeciras. El Gobierno español sostiene que el acuerdo alcanzado cumple con sus objetivos: garantizar la movilidad de personas y mercancías, corregir distorsiones y desigualdades, y proteger la reclamación de soberanía sobre Gibraltar.
Soberanía, historia y narrativa jurídica
La defensa de la reclamación española incorpora argumentos jurídicos basados en antecedentes históricos; el Ejecutivo recuerda que Gibraltar fue cedido al Reino Unido por el Tratado de Utrecht (1713), que habló de la cesión de «la ciudad y el castillo de Gibraltar junto con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen». En este marco, Madrid ha enfatizado que el texto acordado con la UE y el Reino Unido salvaguarda las posiciones jurídicas españolas sobre soberanía y jurisdicción.
Balance político y próximos pasos
La expectativa ahora es que, con la conformidad de la Unión Europea y la puesta en marcha de los sistemas operativos, se active el calendario que fija el 15 de julio como momento de inicio para el derribo de la verja. Hasta entonces, persisten tareas técnicas, inspecciones y gestiones diplomáticas para asegurar que el cambio se produzca sin causar disfunciones en la movilidad diaria de residentes y trabajadores transfronterizos.
En definitiva, la fecha anunciada marca un punto de inflexión en la relación entre Gibraltar y España: la retirada de la barrera física pretende ser el resultado visible de un acuerdo complejo que combina seguridad fronteriza, cooperación administrativa y la protección de las reclamaciones históricas que ambos Estados mantienen sobre el territorio.
