María Guardiola juró su cargo el 24 de abril de 2026 en Mérida y planteó una legislatura centrada en derechos, servicios públicos y diálogo entre fuerzas políticas

El 24 de abril de 2026, en el Anfiteatro Romano de Mérida, María Guardiola juró su cargo como presidenta de la Junta de Extremadura tras ser investida en la Asamblea regional. En su intervención inicial marcó con claridad que los derechos de la ciudadanía no estarán sujetos a ningún vaivén político, expresión que repitió como advertencia y compromiso.
La ceremonia, acompañada por más de 400 invitados entre autoridades civiles, judiciales y militares, sirvió para formalizar una etapa política basada en la coalición que facilitó su llegada al gobierno. Guardiola pidió que la gestión pública recupere cercanía y puso el acento en que la administración debe servir a las personas y no al revés.
Contexto parlamentario y números clave
La investidura que precedió a la toma de posesión se resolvió con el apoyo conjunto del PP y Vox, que sumaron 40 votos en la primera votación: 29 del PP y 11 de Vox, frente a 25 contrarios (18 del PSOE y 7 de Unidas por Extremadura). Ese respaldo formalizó el acuerdo de gobierno entre ambas formaciones, pactado días antes y que había sido objeto de debate público. El nombramiento aludido fue publicado en el Boletín Oficial del Estado y en el Diario Oficial de Extremadura, con el real decreto firmado por el Rey y por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como paso administrativo necesario para la oficialización del cargo.
Líneas programáticas del discurso
Guardiola planteó una hoja de ruta que combina humildad y trabajo sostenido, insistiendo en que su proyecto será «para todos»: defenderá sus ideas sin despreciar las de los demás. Subrayó que los servicios públicos, el bienestar y la vida de las personas estarán en el centro de la acción de gobierno. Rechazó la polarización y cualquier tipo de «muros» que fracturen la convivencia, y afirmó que la división debilita a la sociedad y la impulsa hacia errores colectivos. Con esa retórica, situó el diálogo y el respeto como pilares de la próxima legislatura, reclamando debates públicos en los que prime el argumento frente al insulto.
Diálogo, crítica y vida pública
En clave de convivencia, la nueva presidenta apeló a una democracia que necesita libertad, respeto y una ciudadanía activa que no se conforme. Definió su idea de política como una herramienta para cambiar las cosas y proteger lo colectivo frente al interés particular. Guardiola añadió que desea una región donde se hable sin tabúes, que la crítica sirva para mejorar y que nadie tenga que callar para sentirse parte. También expresó su anhelo de tertulias y debates en ámbitos cotidianos, desde bares hasta cenas familiares, como reflejo de una vida democrática normalizada y plural.
Acuerdo con Vox y reparto de responsabilidades
El pacto entre PP y Vox estableció la entrada de Vox en el ejecutivo autonómico con la consecución de la Consejería de Servicios Sociales —con rango de Vicepresidencia— y la Consejería de Agricultura, además de la designación de un senador autonómico. Ese reparto fue una pieza clave para obtener la mayoría necesaria en la Asamblea y ha reavivado el debate público sobre contenidos concretos del programa, como la inclusión de la llamada prioridad nacional en el acceso a ciertas ayudas sociales. La presidenta defendió el acuerdo como resultado de la mayoría parlamentaria y lo presentó como un paso del bloqueo al acuerdo político.
Reacciones, asistentes y ecos políticos
Al acto acudieron representantes institucionales como el presidente del Senado, Pedro Rollán, el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, el presidente de la Asamblea, Manuel Naharro, el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, y la presidenta del TSJEx, María Félix Tena. También estuvieron presentes dirigentes del PP como Miguel Tellado, el expresidente del Senado Juan Ignacio Barrero y presidentes autonómicos en funciones como Alfonso Fernández Mañueco y Paco Núñez. Fuera del acto, la inclusión de medidas como la prioridad nacional suscitó críticas desde el Ejecutivo central, que alertó sobre posibles conflictos con el principio constitucional de igual trato, algo que mantiene el debate público vivo mientras arranca la nueva legislatura.
