Feijóo sostiene que el apagón del 28 de abril de 2026 tuvo causas políticas y técnicas y que costó 1.000 millones a los hogares; propone cinco medidas para reforzar el sistema eléctrico

El acto con motivo del primer aniversario del episodio que dejó a España sin suministro eléctrico el 28 de abril de 2026 sirvió para que el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, responsabilizara públicamente a la cúpula energética y al Ejecutivo.
Desde su intervención en el Congreso, el presidente del PP criticó la gestión del Gobierno y calificó el incidente como el resultado de una cascada de errores y de una política que, a su juicio, ha priorizado objetivos ideológicos por encima de la seguridad del suministro.
Feijóo afirmó además que este fallo masivo ha tenido un impacto económico directo sobre los ciudadanos: según su cálculo, el refuerzo del sistema para evitar repetición y las consecuencias asociadas han supuesto cerca de 1.000 millones de euros adicionales en la factura eléctrica, una cifra que tradujo en un incremento aproximado por hogar. Desde el PP, esa suma se utiliza como argumento para pedir responsabilidades y cambios estructurales en la gestión del sector.
Quiénes fueron señalados y por qué
En su intervención el dirigente popular nombró de forma explícita a Pedro Sánchez, Teresa Ribera, Sara Aagesen y Beatriz Corredor como los responsables políticos y técnicos de lo ocurrido, y recriminó la ausencia de dimisiones. Feijóo defendió que no se trató de un evento imprevisible, sino de un fallo atribuible a decisiones previas: recortes en capacidad síncrona, cambios en el mix energético y decisiones administrativas que, según él, no anticiparon ni resolvieron las vulnerabilidades del sistema.
Causas técnicas según la oposición
El PP respalda su tesis en informes y en las conclusiones de comisiones y organismos independientes que, en su interpretación, apuntan a un desequilibrio entre generación fotovoltaica y fuentes síncronas como nucleares, hidroeléctricas y ciclos combinados de gas. Según esa lectura, la caída se explica por la falta de inercia en la red: al reducir la presencia de unidades síncronas sin garantizar alternativas de sustitución, el sistema perdió capacidad de respuesta ante variaciones en la generación.
El papel del cierre de centrales
Feijóo insistió en que la estrategia de cerrar centrales tradicionalmente síncronas sin planificar su relevo técnico fue determinante. Para la oposición, esa política energética ―que calificó de ideologizada― aumentó la dependencia de fuentes variables y puso en riesgo la estabilidad del suministro. En ese contexto, el PP considera que el registro de avisos previos y la evolución del mix energético el día del apagón son pruebas de una gestión defectuosa.
Impacto económico y las propuestas del PP
Más allá del coste inmediato en la factura, Feijóo alertó sobre efectos colaterales: interrupciones en redes de transporte y mayor dependencia de combustibles, incluyendo la compra de gas en momentos puntuales, una cuestión que usó para criticar la estrategia del Gobierno. El PP cifra en 1.000 millones el refuerzo del sistema y advierte sobre posibles reclamaciones que podrían elevar aún más el gasto público en responsabilidades.
Cinco medidas para evitar otra crisis
Como hoja de ruta, el PP presentó cinco líneas de actuación que resumen su respuesta: 1) combinar renovables con fuentes síncronas para garantizar estabilidad; 2) prorrogar la vida útil de centrales nucleares donde sea seguro; 3) despolitizar la dirección de Red Eléctrica y exigir capacidad técnica probada; 4) imponer mayores obligaciones de transparencia al operador; y 5) establecer mecanismos de protección para consumidores e industria frente a fallos del sistema.
Propuesta y crítica política
Feijóo justificó estas propuestas como medidas pragmáticas que no persiguen récords de generación, sino fiabilidad y seguridad para la ciudadanía que, según él, paga más impuestos y recibe peores servicios. También reclamó que quienes ocupan responsabilidades por las decisiones que condujeron al apagón asuman consecuencias políticas, en un reclamo que une la dimensión técnica con la necesidad de rendición de cuentas.
En resumen, la jornada convocada por el PP puso en el centro del debate la combinación de razones técnicas y políticas detrás del apagón del 28 de abril de 2026, la cuantificación de su impacto económico y un paquete de reformas que los populares consideran imprescindibles para blindar el sistema eléctrico y ofrecer garantías a ciudadanos y empresas.
