Juan Carlos I ofrece en Le Figaro una lectura crítica de la situación institucional y recuerda episodios clave de su trayectoria, sin dejar de mostrar cautela al hablar

En una entrevista concedida al diario Le Figaro mientras recogía un premio especial del jurado por sus memorias, el rey emérito Juan Carlos I deslizó una consideración contundente: entiende que las relaciones entre Felipe VI y el actual Gobierno deben ser muy difíciles.
La conversación se desarrolló en el entorno del Hotel Plaza de París, en el margen de un acto celebrado en la Asamblea Nacional que reconoció su libro Reconciliación, y sirve de marco para repasar su visión sobre la España contemporánea y su propio papel institucional.
El exmonarca recordó que accedió al trono tras la dictadura y que su reinado estuvo marcado por la Transición que condujo a la democracia. Pese a valorar sus aportaciones, admitió tener que medir sus palabras por no ostentar ya la Corona: hizo alusión a su abdicación en 2014 y a su residencia en Abu Dabi desde 2026. En el diálogo expresó dudas sobre la dirección del país al afirmar que «los tiempos cambian y España ha cambiado» y se preguntó en qué sentido sin ofrecer una respuesta rotunda.
La presencia de la Corona en la vida política
Juan Carlos I describió una pérdida de protagonismo de la monarquía en el día a día del Estado. Señaló que durante su etapa mantenía citas semanales con el presidente del Gobierno y que en la actualidad esas reuniones son menos frecuentes, y subrayó que en sus viajes oficiales solía ir acompañado por el ministro de Exteriores, algo que, según él, ya no ocurre con Felipe VI. Defendió el sistema monárquico como factor de estabilidad y unidad, argumentando que la institución no se renueva cada cuatro años y que existen once monarquías en Europa, aunque admitió que la figura está sujeta a críticas en diversos países.
Leonor y la sucesión
Sobre la heredera, el rey emérito opinó que la princesa de Asturias, Leonor, debería estar más presente en la vida pública porque proyecta una buena imagen de la institución. A partir de ese planteamiento defendió la idea de que el monarca debe situarse por encima de los partidos políticos y actuar como símbolo de cohesión. En ese comentario se percibe la preocupación por asegurar una transición generacional reconocible y una continuidad que evite poner a la Corona en el centro de disputas partidistas.
Relatos diplomáticos y episodios personales
La entrevista incluye anécdotas de su etapa como jefe del Estado. Juan Carlos I rememoró que el expresidente socialista Felipe González le pidió mediar con países árabes para facilitar el reconocimiento de Israel por parte de España; según relató, habló con el rey Abdalá de Jordania y pocos meses después obtuvo el visto bueno para avanzar. También evocó su intervención en la Asamblea Nacional en otra ocasión y otras imágenes públicas que marcaron su trayectoria, mostrando su costumbre de mezclar la memoria personal con la diplomacia.
Preocupación por Oriente Medio y recuerdos de Irán
Instalado fuera de España, el emérito confesó su inquietud por la situación en Oriente Medio. Evocó una relación de amistad con el shah de Irán y mostró pena por la evolución de aquel país, recordando cambios sociales que ya observó en los años setenta. Asimismo, mencionó cómo asistió a actos internacionales y ceremonias históricas que marcaron su visión global. Esta mirada internacional conecta con su residencia en Abu Dabi desde 2026 y con la atención constante que presta a los asuntos exteriores.
Familia y comentarios finales
En la conversación no faltaron referencias familiares: además de la recomendación sobre Leonor, Juan Carlos I aludió con brevedad a la princesa María Carolina de Borbón Dos Sicilias tras conocerse su relación con el político francés Jordan Bardella, a quien definió como parte de una «rama italiana pero lejana» de la familia. También reafirmó en público que cometió errores durante su reinado, pero defendió que su biografía busca contribuir a la comprensión de la Transición y al progreso de la sociedad española. En conjunto, la entrevista ofrece una mezcla de autocrítica, defensa institucional y recuerdos diplomáticos que iluminan el legado y las preocupaciones del exmonarca.
