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Por qué España aceptó recibir al MV Hondius con sospechas de hantavirus

Canarias exige transparencia mientras el MV Hondius navega desde Cabo Verde hacia Tenerife con pasajeros y tripulación bajo vigilancia sanitaria

Por qué España aceptó recibir al MV Hondius con sospechas de hantavirus

La llegada prevista del MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus, ha desatado una fuerte reacción política y sanitaria en las Islas Canarias. El Gobierno central, por solicitud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), autorizó que la nave se dirigiera a Tenerife para proceder al desembarque y a la atención médica de casos graves, entre ellos un facultativo que presenta un estado delicado.

Desde el Ejecutivo canario se critica que la decisión se adoptó sin transparencia suficiente y que supuso un cambio de criterio respecto a conversaciones previas.

Según las informaciones aportadas por la compañía operadora, a bordo permanecen más de un centenar de personas de varias nacionalidades, con varios fallecimientos confirmados durante la travesía y evacuaciones médicas realizadas a los Países Bajos.

El Ejecutivo regional puso en duda por qué no se gestionó el traslado de pasajeros desde el aeropuerto de Praia, en Cabo Verde, hacia sus países de origen en lugar de una navegación de varios días hasta las Canarias, y exigió explicaciones al Gobierno central y al presidente del Gobierno.

La decisión y sus fundamentos

El Ministerio de Sanidad defendió la recepción del buque alegando motivos técnicos y legales vinculados al Reglamento Sanitario Internacional. La OMS solicitó formalmente la colaboración de España porque, según sus evaluaciones, Cabo Verde no contaba con la capacidad operativa necesaria para ejecutar un desembarque y atención segura a gran escala. Desde el punto de vista del Gobierno central, las Islas Canarias eran el puerto más cercano con la infraestructura apropiada para un operativo con controles de bioseguridad.

Qué implica el reglamento internacional

El Reglamento Sanitario Internacional establece obligaciones de cooperación entre países frente a emergencias sanitarias transfronterizas. En la práctica, esto obliga a los Estados partes a facilitar asistencia técnica y logística y limita ciertos rechazos de entrada por motivos de salud pública, condicionados por medidas de protección. El argumento del Ejecutivo fue, por tanto, que la petición de la OMS y las capacidades disponibles justificaban aceptar el atraque o fondeo controlado del MV Hondius en aguas canarias.

Reacciones en Canarias y preocupaciones ciudadanas

Las autoridades regionales, personificadas en el presidente del Gobierno canario, manifestaron su malestar ante lo que consideran una falta de coordinación y de información. El Cabildo de Gran Canaria y representantes locales criticaron discrepancias entre lo que comunicaron organismos internacionales y el propio Gobierno de España, lo que, según ellos, genera alarma social en la población. Entre las dudas planteadas está la alternativa de desembarcar a los pasajeros en Praia y repatriarlos desde allí, evitando una travesía adicional hacia Tenerife.

Impacto político y social

Más allá del debate técnico, la situación reavivó tensiones acumuladas entre la administración central y las islas por otros asuntos como la migración. Los responsables regionales reclamaron una reunión urgente con el presidente del Gobierno para aclarar criterios y protocolos. En la esfera pública, la opinión ciudadana oscila entre la confianza en las autoridades sanitarias y el temor ante una enfermedad poco común en Europa, que en su variante americana puede tener mayor gravedad.

Medidas sanitarias previstas y seguimiento clínico

Las autoridades sanitarias han establecido un protocolo para el desembarque escalonado y con controles médicos, destinado a minimizar cualquier riesgo de contagio. Se ha informado de la evacuación de varios casos sospechosos a los Países Bajos y del envío de un avión medicalizado neerlandés para trasladar al médico que estaba grave; inicialmente se barajó el ingreso en un centro canario con una unidad de aislamiento, pero la opción final fue la derivación internacional. Los pasajeros asintomáticos, tras evaluación, serán repatriados a sus países de origen o, en su caso, atendidos conforme a la normativa nacional.

Riesgo y vigilancia

Los expertos consultados por organismos oficiales insisten en que el riesgo para la población general es bajo y que la transmisión de hantavirus entre personas es rara, salvo en determinadas cepas y situaciones de contacto estrecho. La OMS mantiene seguimiento activo de la tripulación y los pasajeros y coordina con las autoridades nacionales la vigilancia posterior para detectar y aislar posibles nuevos casos.

Qué queda por resolver

La situación reclama respuestas claras sobre la comunicación institucional, la responsabilidad en la toma de decisiones y la garantía de protocolos que protejan tanto a quienes viajan como a la población receptora. La tensión entre el deber humanitario internacional y la necesidad de tranquilizar a la ciudadanía plantea un reto de gestión: coordinar a escala internacional, nacional y regional, ofrecer información veraz y realizar seguimiento clínico riguroso de los contactos y desembarcados.


Contacto:
Andrea Ferrara

Periodista profesional, 20 anos de cronica politica y actualidad.