A un mes del 17 de mayo, la pugna por la mayoría absoluta en Andalucía sigue abierta: pequeños cambios provinciales pueden dejar a Juanma Moreno sin gobierno monocolor

La cita electoral del 17 de mayo coloca a Andalucía en una fase de máxima tensión política. Tras el resultado histórico de 2026 —con el PP logrando 58 diputados y alrededor del 43,13% de voto— la dirección de Génova recalca que la repetición de aquel porcentaje no basta para garantizar la continuidad de un ejecutivo sin pactos.
En los equipos del PP se trabaja con escenarios detallados y se advierte que pequeñas oscilaciones en varias provincias podrían convertir una victoria en una legislatura condicionada por acuerdos externos. La advertencia concreta sobre unos «15.000 papeletas» como margen decisivo refleja la geometría del sistema electoral andaluz y la sensibilidad a cambios locales.
La importancia del mapa provincial
En Andalucía cada provincia actúa como una mini contienda: el Parlamento reparte 109 escaños entre ocho circunscripciones y la mayoría absoluta se sitúa en 55 asientos. Sevilla (18), Málaga (17), Cádiz (15), Granada (13), Córdoba (12), Almería (12), Jaén (11) y Huelva (11) marcan el pulso del reparto. Esa fragmentación provoca que una variación marginal en varias provincias a la vez pueda traducirse en la pérdida de cuatro o cinco diputados —suficientes para poner en riesgo la mayoría del actual presidente—, por lo que desde el PP se evita señalar públicamente dónde están sus mayores dificultades y se insiste en la naturaleza autónoma de cada circunscripción.
Balance de 2026 por provincias
El resultado de 2026 dejó huellas concretas en el mapa: el PP cosechó el último escaño en Sevilla, Málaga, Cádiz y Córdoba; el PSOE añadió los decisivos en Granada, Huelva y Jaén; y Vox se impuso en Almería arrebatando votos a candidaturas de izquierdas. Ese reparto explica la fragilidad de la aritmética: aunque el total nacional del PP fuera alto, la traducción en escaños dependió de márgenes mínimos en distritos concretos. Esa realidad es la que motiva la cautela de los populares y su advertencia sobre la necesidad de movilizar electores en puntos clave.
Termómetros y proyecciones: ¿qué dicen los sondeos?
Los barómetros públicos y agregados ofrecen lecturas similares pero con matices que alimentan la incertidumbre. El promedio de sondeos de DatosRTVE sitúa al PP con algo más del 42% de voto y en torno a 55 escaños, cifra que dejaría la mayoría al límite. El PSOE aparece alrededor del 23% y 27 diputados, mientras que Vox crecería hasta cerca del 15% y unos 19 escaños. Otros sondeos, como el barómetro de Centra, plantean un rango para Moreno entre 54 y 57 diputados y proyectan a María Jesús Montero en torno a 26-27. Las cifras muestran una foto de continuidad posible, pero condicionada por un par de escaños aquí o allá.
Percepción y liderazgo
Además de los porcentajes, las encuestas de opinión miden la percepción sobre los líderes: estudios recientes situaban a Juanma Moreno como el político andaluz mejor valorado y con preferencias superiores a las de su rival socialista, con porcentajes que doblaban los de María Jesús Montero en algunas mediciones. Esa ventaja de imagen no elimina, sin embargo, las amenazas numéricas derivadas de la distribución provincial y de la mejora prevista de formaciones periféricas o de extremos.
Escenarios de pacto y arranque de campaña
Si el PP consigue al menos 55 escaños, la vía de la gobernabilidad monocolor se mantiene. En caso contrario, las combinaciones se reducen prácticamente a acuerdos con la derecha, y un pacto con Vox sería la opción viable para sostener un ejecutivo. La izquierda, con el PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía fragmentados, queda lejos de sumar una alternativa. En paralelo, la campaña ya ha arrancado con actos de precampaña: el líder nacional del PP, que acompañará a Moreno en un acto en Córdoba, y la presencia mediática de candidatos y ministros marcan la agenda. Desde el PP alertan de una campaña que prevén «muy sucia» por parte del PSOE y vinculan ciertas iniciativas de la oposición a la estrategia de desgastar al Gobierno, mientras que la gestión de emergencias y otros episodios locales se han convertido en focos de debate.
La consecuencia es clara: Andalucía entra en unas semanas decisivas donde la contabilidad provincial importará tanto como el cómputo global. Los equipos electorales miden, movilizan y vigilan márgenes. Al final, la frase repetida en los pasillos del partido resume el riesgo: incluso repetir el apoyo de 2026 puede no bastar si la distribución del voto cambia lo suficiente en varios puntos críticos; esos 15.000 votos pueden marcar la diferencia entre una tercera legislatura autónoma y un ejecutivo condicionado.
