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Seis semanas de queroseno en Europa: riesgo de cancelaciones y alzas de precios

La AIE, dirigida por Fatih Birol, advierte que sin la reapertura sostenida del estrecho de Ormuz los viajes aéreos y la economía sufrirán pronto recortes y subidas de precios

Seis semanas de queroseno en Europa: riesgo de cancelaciones y alzas de precios

La Agencia Internacional de la Energía, bajo la dirección de Fatih Birol, ha lanzado una advertencia clara: Europa dispone de combustible de aviación para «unas seis semanas aproximadamente». Este diagnóstico se basa en el consumo actual y en las restricciones derivadas del bloqueo del estrecho de Ormuz.

En ese escenario, las líneas aéreas podrían comenzar a cancelar rutas «pronto» si no se restablece el tránsito de suministros desde Oriente Medio. La alerta incluye tanto el riesgo operativo como el económico, y subraya que la presión sobre las reservas ya está en marcha.

El problema no es solamente logístico. La escasez empuja al alza los precios del queroseno, el gas y la electricidad, con repercusiones que se transmitirán a consumidores y empresas. Birol ha enfatizado que, aunque el impacto será global, los más afectados serán los países de menores recursos. La expresión de que «ningún país es inmune» resume la magnitud del choque: incluso economías con mayor capacidad financiera sufrirán las consecuencias, aunque de forma desigual.

Reservas actuales y escenarios plausibles

Europa consume alrededor de 1,6 millones de barriles de queroseno al día, de los cuales cerca del 20% procede del golfo Pérsico. Esa dependencia explica por qué el cierre de rutas en el estrecho de Ormuz reduce rápidamente las existencias almacenadas. La AIE estima que las reservas podrían llegar al verano con niveles equivalentes a unos 30 días de suministro y, en un escenario severo, caer por debajo de 23 días en junio. El umbral de escasez convertiría las tensiones logísticas en cancelaciones masivas y racionamientos en algunos aeropuertos.

Reacciones y ajustes en la industria

Ajustes operativos de las aerolíneas

Las compañías aéreas han comenzado a moverse. Varios grupos han anunciado recortes en su programación: KLM informó de reducciones que representan aproximadamente el 1% de su red europea, con cifras comunicadas que varían entre decenas y centenares de vuelos; otras aerolíneas de bajo coste han mostrado cautela públicamente o asegurado visibilidad limitada hasta semanas próximas. Por su parte, el grupo Lufthansa ha implementado medidas para mitigar el efecto del encarecimiento del queroseno, incluida la retirada temporal de 27 aviones de su filial de corto radio, CityLine. El coste del combustible se ha más que duplicado desde el inicio del conflicto, lo que obliga a ajustes rápidos.

Consecuencias para pasajeros y tarifas

Los viajeros ya sienten las consecuencias: además de cancelaciones puntuales, se anticipa una subida generalizada de tarifas y recargos por combustible. La combinación de precios altos del petróleo y restricciones de suministro implica que vuelos cortos o poco rentables pueden dejar de operar. A esa presión se añaden factores laborales: huelgas y conflictos sindicales han obligado a anular cientos de vuelos en algunas compañías, incrementando las cargas adicionales sobre el sector. En conjunto, el resultado es mayor incertidumbre sobre la movilidad y un encarecimiento del transporte aéreo.

Impacto económico global y horizontes temporales

Desde la perspectiva macroeconómica, la persistencia del bloqueo puede elevar la inflación y reducir el crecimiento. La crisis energética tiene un efecto multiplicador: encarece los costes de producción y transportes, y golpea con más fuerza a economías vulnerables en Asia, África y América Latina. Birol también ha señalado daños directos en infraestructura: más de 80 activos en la región afectada por el conflicto —campos de petróleo y gas, refinerías y otras instalaciones—, con más de un tercio gravemente dañados, lo que complica una recuperación rápida.

Qué esperar y qué pueden hacer los gobiernos

La AIE advierte que restablecer la situación previa a la guerra puede llevar tiempo —posiblemente hasta dos años— y que la ventana para evitar una crisis aérea amplia es limitada. Las autoridades deben acelerar estrategias de diversificación de suministros, aumentar reservas estratégicas y coordinar medidas de contingencia con aeropuertos y compañías. Para los pasajeros y empresas, la recomendación práctica es prever cambios en la planificación de viajes y en los costes operativos. En definitiva, la combinación de decisiones políticas, logística y mercado determinará si las próximas semanas se convierten en un ajuste temporal o en una reconfiguración prolongada del mapa energético mundial.


Contacto:
Elena Rossi

Diez años persiguiendo noticias, desde los salones del concejo hasta las escenas de accidentes. Desarrolló el olfato para la verdadera historia oculta detrás del comunicado de prensa. Rápida cuando es necesario, minuciosa cuando importa. El periodismo para ella es un servicio público: informar, no entretener.