Luis Bárcenas declaró que guardó tres audios relacionados con la caja B en un pendrive y en la nube, que uno contenía conversación con Mariano Rajoy y que esa evidencia acabó desapareciendo

En la séptima sesión del juicio por la operación Kitchen, Luis Bárcenas ofreció una versión pormenorizada sobre unas grabaciones que, según su relato, documentaban movimientos de la llamada contabilidad extracontable del Partido Popular. Su testimonio, que se prolongó durante cerca de seis horas, explicó por qué decidió conservar esos audios y cómo los almacenó tanto en un pendrive físico como en una memoria en la nube.
Bárcenas afirmó que la finalidad no era la publicidad, sino dejar constancia de que esa información existía y de que era conocida en instancias superiores del partido.
El ex tesorero detalló que las grabaciones eran tres: una narración de su propia voz sobre el funcionamiento de la contabilidad extracontable, otra captada en una comida con Javier Arenas donde se hablaba de ingresos y perceptores, y una tercera, breve, en el despacho de Mariano Rajoy.
Según relató, esa última recoge la entrega de un sobre con apuntes de saldos en la contabilidad B y la reacción sorpresa del expresidente, que —siempre según la grabación— introdujo el documento en una trituradora.
Custodia física y supuesta sustracción
Bárcenas explicó que guardó el pendrive entre otros papeles en el estudio de restauración que dirige su mujer, ubicado en la calle General Díaz Porlier de Madrid, dentro de un arcón donde conservaba documentación relevante. No obstante, cuando regresó al estudio en marzo de 2015, tras haber salido de prisión preventiva, comprobó que parte del material había desaparecido y que el dispositivo ya no estaba en su lugar. En su relato señaló como posible responsable a su chófer, Sergio Ríos, a quien describió como una persona de confianza contratada a comienzos de 2013 y que, además de conducir, ejercía labores administrativas y tenía acceso habitual al estudio.
Accesos, cajas trasladadas y el papel del chófer
Según la versión expuesta en la sala, Ríos no solo transportó documentación, sino que habría actuado como enlace para terceros interesados en obtener esos materiales. Bárcenas explicó que el conductor llegó a mover entre 20 y 25 cajas desde la sede del partido en Génova hasta el estudio de su esposa, y que conocía claves, llaves y rutinas que le permitían entrar con facilidad. La acusación sostiene que Ríos fue captado como confidente por el entramado que investiga la operación, lo que explicaría tanto el acceso permanente a dispositivos como la supuesta transferencia de información a miembros externos a la familia Bárcenas.
Copias en la nube y la orden de destrucción
Además del soporte físico, Bárcenas aseguró que guardó copias de los audios en una memoria virtual. Durante su ingreso en Soto del Real, dijo haber encargado a otro preso con conocimientos informáticos que destruyera todos los archivos relacionados con las iniciales «MR», identificadas por él como Mariano Rajoy. La nota intervenida en el centro penitenciario, cuya letra atribuye al propio Bárcenas aunque disimulada, incluía instrucciones explícitas: «Hay que destruir todos los audios de M.R. cuando yo te dé la orden». El interno precisó que necesitaba equipos y permisos para ejecutar la tarea y que el coste, entre 4.000 y 4.500 euros, fue abonado por mediación de Sergio Ríos.
Implicaciones en el juicio y la estrategia de la acusación
La presencia de estos soportes desaparecidos refuerza la tesis de la acusación particular ejercida por la familia Bárcenas, que mantiene que existió una operación clandestina impulsada desde la cúpula del Ministerio del Interior para apropiarse de material comprometedor sobre el Partido Popular en el marco del caso Gürtel. En la sala también compareció Rosalía Iglesias, que siguió la declaración y coincide en acusar a los investigados de dirigir una campaña de espionaje para sustraer documentación. Los detalles sobre quién intervino realmente en la sustracción y destrucción de audios siguen siendo objeto de investigación y controversia en el proceso.
