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Tensión interna en Más Madrid por quién puede votar en las primarias

En un enfrentamiento transmitido en directo, Mónica García defiende que la militancia decida mientras Emilio Delgado reclama voto para los inscritos y mayor apertura en las primarias de Más Madrid

Tensión interna en Más Madrid por quién puede votar en las primarias

La polémica interna de Más Madrid estalló en directo tras el anuncio público de Mónica García de su intención de presentarse como candidata para competir contra Isabel Díaz Ayuso. En una intervención televisiva en LaSexta, la titular de Sanidad subrayó que las decisiones sobre candidaturas deben corresponder a la militancia activa del partido, mientras que Emilio Delgado, diputado y coportavoz en la Asamblea, defendió la apertura del derecho al voto a las personas inscritas que han apoyado al espacio en otros procesos.

El cruce de argumentos dejó al descubierto tensiones acumuladas en los últimos meses.

Puntos de fricción en el debate público

El desencuentro no es nuevo, pero se hizo visible en una discusión en horario de máxima audiencia, donde Delgado criticó que las normas actuales puedan excluir a «miles de personas» que han participado históricamente en procesos del partido.

Frente a ello, García replicó que el requisito para votar responde a la condición de militante y a su implicación sostenida en la vida orgánica. Ambos apelaron a la necesidad de derrotar al Partido Popular regional, pero discreparon sobre el mecanismo para legitimarse ante la opinión pública y ante la base social de Más Madrid.

Las demandas de Emilio Delgado

Delgado reclamó explícitamente que no se limite el derecho al voto y pidió que puedan participar quienes han votado en convocatorias anteriores, defendiendo un proceso con mayor pluralidad y garantías. Su postura incluye la posibilidad de concurrir con una candidatura alternativa y pretende que el debate sobre las reglas no favorezca al aparato. Según su entorno, la situación actual —en la que trabajadores y cargos electos obtienen el estatus de militante de forma automática— inclina la balanza hacia la estructura orgánica en un proceso interno de alta relevancia política.

La posición de Mónica García

García, por su parte, insistió en que «no competimos entre nosotros» sino contra Ayuso, y defendió que solo quien participa regularmente en la vida del partido debe decidir candidaturas. Aclaró que, bajo su criterio, la condición de militante ya está definida por la participación en actividades reconocidas por la organización, y rechazó planteamientos que, según dijo, diluirían el carácter democrático interno. La ministra también enfatizó que el objetivo estratégico es concentrar fuerzas para ganar las próximas contiendas electorales.

Reglas internas y cambios estatutarios

El marco estatutario es clave en esta disputa. Desde la reforma aprobada en mayo de 2026, Más Madrid diferencia entre militantes y simpatizantes, estableciendo derechos distintos según el tipo de proceso y el ámbito territorial. Para obtener la condición de militante se exige, entre otros requisitos, la participación en un mínimo de actividades al año —tres convocatorias— con un intervalo mínimo de cuatro meses entre la primera y la última para evitar concentraciones de afiliación justo antes de una votación. Estos detalles son el núcleo del debate sobre quién puede votar en las primarias.

Repercusiones internas y señales externas

La reforma estatutaria y sus efectos ya provocaron consecuencias internas: en febrero de 2026 cuatro de los seis miembros del Comité de Garantías dimitieron, argumentando desacuerdo con los cambios. Ese episodio precede a un fin de semana tenso en el que, según fuentes, García telefoneó a Delgado doce horas antes de un acto para comunicar su intención de concurrir, lo que avivó la confrontación. La disputa pública plantea riesgos de fragmentación del espacio y obliga a la dirección a gestionar la imagen de unidad frente al electorado, especialmente de cara a la convocatoria regional de 2027.

Escenario electoral y cohesión

Más allá de la normativa, lo que está en juego es la capacidad de la formación para concitar apoyo amplio ante el Partido Popular de Ayuso. Delgado argumenta que abrir la votación a un núcleo mayor de inscritos aumentaría la participación y la representatividad; García responde que mantener el peso de la militancia garantiza decisiones coherentes con la organización. La contienda interna será, por tanto, una prueba de cómo Más Madrid articula su democracia interna sin sacrificar su objetivo estratégico externo.

Balance y próximos pasos

La disputa queda abierta y con posibilidades de escalada: por un lado, hay movilizaciones públicas de dirigentes y actos de partido donde se medirán posiciones; por otro, la redacción estatutaria y los procedimientos de verificación de militancia marcarán el campo de juego. Sea cual sea el resultado, la polémica ha situado en primer plano la tensión entre la apertura participativa y la preservación de normas internas, un dilema que definirá la hoja de ruta de Más Madrid en los meses venideros.


Contacto:
Carmen Delgado

Periodista de actualidad y cultura pop, 13 anos en medios digitales. Licenciada UCM.