La II jornada de salud digital en UAX puso sobre la mesa la necesidad de redefinir perfiles, certificar competencias y garantizar la supervisión humana de la IA

La aceleración tecnológica está transformando la asistencia sanitaria y obliga a repensar la formación sanitaria. En un foro celebrado en el campus UAX Chamberí, profesionales de la salud, la industria y la academia debatieron cómo incorporar la salud digital en los currículos y en la práctica cotidiana.
El objetivo no es solo enseñar herramientas, sino diseñar procesos y culturas organizativas que permitan usar el dato y la inteligencia artificial con criterio clínico y compromiso ético. En ese sentido, salud digital se entiende aquí como un conjunto de soluciones que apoyan el cuidado del paciente, desde la interoperabilidad hasta algoritmos que facilitan decisiones personalizadas.
Retos estructurales y prioridades formativas
Los ponentes señalaron que el sistema sanitario encara problemas de sostenibilidad, eficiencia y la transición hacia modelos más preventivos y personalizados, lo que obliga a reorientar la capacitación profesional. La generalización del uso del dato y la interoperabilidad exigen competencias nuevas: gestión de flujos de información, interpretación analítica y evaluación de riesgos. Además, se reclamó formación continua y la definición de roles intermedios que faciliten la adopción tecnológica sin perder la humanización de la atención. En este marco, la capacitación debe ser progresiva y certificable para asegurar que la tecnología se implemente de forma segura y útil para los pacientes.
Perfiles emergentes y modelos de aprendizaje
Los especialistas propusieron un modelo en forma de pirámide para entender la formación: desde la base con estudiantes y residentes hasta profesionales en ejercicio y especialistas en informática médica. Estos últimos serían responsables de diseñar soluciones que atiendan necesidades clínicas concretas, mientras que los gestores del cambio actúan como puentes entre lo asistencial, lo tecnológico y la dirección. La idea es promover perfiles híbridos que conjuguen conocimiento clínico, competencias digitales y capacidad regulatoria, junto con programas de certificación que definan competencias en cada nivel.
El papel de la inteligencia artificial en la práctica clínica
La inteligencia artificial abre oportunidades en medicina de precisión y en la personalización del tratamiento, pero los asistentes insistieron en que su incorporación debe ser responsable y supervisada. La IA puede funcionar como copiloto del clínico, ofreciendo análisis y recomendaciones que requieren validación humana. Se subrayó la necesidad de auditar algoritmos para detectar sesgos y asegurar su eficacia, así como de formar a los profesionales para que cuestionen y comprendan el funcionamiento y las limitaciones de estos sistemas.
Talento industrial y marcos regulatorios
Desde la industria, se advirtió de la creciente competencia para atraer perfiles expertos en gestión del dato y en normativa sanitaria. Los algoritmos que influyen en decisiones clínicas deben cumplir requisitos legales y garantizar la seguridad del paciente, por lo que la formación también ha de incluir aspectos regulatorios y de ciberseguridad. Asimismo, la protección de la información médica fue presentada como una garantía que no debe frenar la innovación: avanzar hacia modelos como el cloud soberano puede compatibilizar privacidad y análisis avanzado.
Responsabilidad universitaria y ejemplos prácticos
La Universidad Alfonso X el Sabio presentó su apuesta por integrar la salud digital en grados como Medicina, Enfermería, Farmacia y Fisioterapia, y por aplicar tecnologías como la realidad virtual para la preparación al ECOE. La propuesta universitaria combina docencia transversal, colaboración con instituciones sanitarias y apuesta por la actualización continua. En conjunto, la jornada reafirmó que la transformación no es solo técnica: requiere un cambio de actitud, programas formativos certificados y la creación de redes entre universidad, hospitales, industria y administración para que la tecnología realmente mejore la atención al paciente.
