La AIE prevé pérdidas acumuladas de alrededor de 120.000 millones m³ de GNL entre 2026 y 2030 y pide reforzar la inversión y la cooperación internacional

La AIE ha emitido una advertencia que cambia las previsiones del sector energético: el conflicto en Oriente Medio influirá en el mercado del gas natural licuado (GNL) durante “al menos dos años”. Según el informe, la perturbación podría traducirse en una pérdida acumulada de unos 120.000 millones de metros cúbicos entre 2026 y 2030, aproximadamente el 15% del volumen esperado.
Este primer balance subraya la magnitud del impacto y sitúa a operadores y gobiernos frente a decisiones sobre inversión, contratos y seguridad del suministro.
Efectos inmediatos sobre la oferta y la demanda
La AIE señala que la crisis ha provocado una alteración abrupta de los fundamentos del mercado desde principios de 2026, después del cierre de facto del estrecho de Ormuz.
Ese bloqueo generó una pérdida temporal cercana al 20% del suministro mundial de GNL, con consecuencias directas en la volatilidad de precios y en el comportamiento de la demanda. Los precios al contado se dispararon y se observaron desviaciones de cargamentos hacia Asia, donde las primas ofrecían márgenes superiores. Al mismo tiempo, los consumidores comenzaron a aplicar medidas de contención, influenciados por el encarecimiento y por factores climáticos.
Evolución cuantitativa y horizonte temporal
El documento de la agencia con sede en París sitúa la mayor parte del perjuicio en 2026 y 2027, lo que retrasará la recuperación que esperaba el sector. Antes de la escalada, el comercio mundial de GNL había crecido un 12% interanual en la temporada 2026/2026, impulsado por proyectos en Norteamérica y por mayores exportaciones de productores tradicionales. Esa dinámica permitió caídas de precios: el índice TTF europeo llegó a caer un 24% y el indicador asiático JKM bajó un 27% en los primeros meses del año, cifras que ahora se han visto revertidas por la crisis.
Producción, desviaciones y efectos regionales
En marzo, la producción mundial de GNL cayó alrededor de un 8% interanual, por la reducción de envíos desde países clave como Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Aunque nuevos proyectos en América del Norte y África compensaron parcialmente la caída, la oferta global sigue tensionada. En Oriente Medio, los ataques contra infraestructuras energéticas —según la AIE— han disminuido la disponibilidad de gas para mercados domésticos y han dañado plantas de licuefacción, retrasando los beneficios esperados por la expansión del sector.
Riesgos y recomendaciones
Inversión y cadena de valor
La agencia insiste en reforzar las inversiones a lo largo de toda la cadena del gas: desde la extracción hasta la liquefacción y la logística. El documento subraya que la entrada en operación de nuevas plantas de licuefacción podría compensar gradualmente las pérdidas proyectadas, pero que ello exige capital y plazos que no son inmediatos. Por ello, la AIE reclama políticas que faciliten la financiación de proyectos y que reduzcan cuellos de botella en puertos y terminales para mejorar la resiliencia del suministro.
Contratos a largo plazo y cooperación
La elevada volatilidad de los mercados pone de relieve la importancia de diversificar carteras y ampliar la cobertura mediante contratos a largo plazo. La AIE propone además fortalecer la cooperación internacional entre productores y consumidores como mecanismo para gestionar crisis sistémicas. Para los importadores, combinar compras spot con acuerdos estables puede amortiguar oscilaciones; para los exportadores, garantizar capacidad y previsibilidad financiera resulta clave para sostener la inversión.
Perspectiva a medio plazo
En un horizonte intermedio, la recuperación dependerá de la rapidez con que entren en servicio nuevos proyectos de GNL y de la evolución del conflicto. La AIE enfatiza la necesidad de diversificar fuentes energéticas y de integrar mayores aportes renovables para reducir exposición a choques externos. Además, la demanda podría seguir debilitándose en mercados importadores por el encarecimiento del gas y por políticas orientadas a eficiencia y electrificación, factores que modelarán la trayectoria del mercado tras la fase aguda de la crisis.
