Tubos Reunidos informa que la reducción de actividad por el arancel del 50% y la ausencia de financiación y acuerdos laborales han puesto en riesgo su continuidad

En una comunicación remitida a la CNMV y registrada el 27/04/2026, Tubos Reunidos ha confirmado que su situación actual compromete su viabilidad y que no descarta la posibilidad de solicitar un concurso voluntario si no consigue financiación adicional o alianzas estratégicas que reactiven la actividad del grupo.
La compañía insiste en que trabaja en un plan de viabilidad para ajustar recursos productivos ante la caída de la demanda y para renegociar su deuda con las entidades financiadoras y con la SEPI por el préstamo del FASEE.
La dirección de la empresa apunta que la contracción de la actividad se ha visto agravada por varios factores simultáneos: la entrada en vigor del arancel del 50% en Estados Unidos desde junio de 2026 sobre productos siderúrgicos, la falta de acuerdo con el Comité de Empresa en el marco del ERE para las plantas de Amurrio y Trápaga y la paralización de la planta de Amurrio.
Además, las conversaciones con algunos acreedores no han concluido con soluciones definitivas y, hasta la fecha, no se ha obtenido la nueva financiación ni las alianzas buscadas fuera de Estados Unidos.
Causas del deterioro operativo y financiero
El golpe más visible ha sido el impacto del arancel estadounidense que grava con un 50% las importaciones de tubos siderúrgicos, una medida que ha reducido de forma abrupta los pedidos y la actividad comercial del grupo. Junto a ello, la imposibilidad de cerrar un acuerdo laboral para aplicar el expediente de regulación de empleo en Amurrio y Trápaga derivó en la detención «indeseada» de la producción en Amurrio, lo que amplificó la pérdida de ingresos. En ese contexto, la presión sobre la deuda se intensifica y obliga a buscar fórmulas de reestructuración con los principales acreedores.
Estrategia y negociaciones en marcha
La empresa detalla que mantiene en marcha un plan de viabilidad centrado en la adaptación progresiva de su estructura productiva y en la renegociación de compromisos financieros. La compañía afronta una deuda estimada en torno a 263,2 millones y tiene pendiente la revisión del préstamo de 150 millones concedido por la SEPI a través del FASEE. Estas conversaciones con bancos y con la administración pública buscan aliviar tensiones de liquidez y ganar tiempo para atraer inversores o socios estratégicos.
Negociación de deuda y relación con la SEPI
En las mesas de negociación, Tubos Reunidos explora alternativas de reestructuración que incluyen cambios en plazos y condiciones del endeudamiento. La relación con la SEPI es clave por el préstamo FASEE, y desde el entorno público y político se plantea la posibilidad de flexibilizar condiciones para facilitar la recuperación. La compañía subraya que estas vías siguen abiertas, aunque por ahora no han cristalizado en acuerdos firmes que garanticen la continuidad.
Búsqueda de financiación y alianzas estratégicas
Además de renegociar la deuda, la dirección prioriza la obtención de financiación a corto plazo y la identificación de socios industriales que permitan diversificar mercados, especialmente fuera de Estados Unidos. La búsqueda de alianzas pretende compensar la pérdida de mercado por los aranceles y reactivar pedidos. No obstante, las gestiones emprendidas hasta la fecha no han fructificado, y la compañía mantiene abierto el diálogo con potenciales inversores.
Reacción del mercado y pasos siguientes
La reacción de los inversores fue inmediata y brutal: las acciones de Tubos Reunidos se desplomaron en la sesión, registrando una caída en torno al 37,5%, reflejo de la pérdida de confianza ante el riesgo de concurso. En términos contables, la empresa cerró 2026 con pérdidas de 118,8 millones de euros, frente a un beneficio de 28,6 millones en 2026, lo que añade presión para encontrar soluciones rápidas. La compañía ha avisado que informará puntualmente al mercado de cualquier avance relevante.
Mientras no se concreten nuevas entradas de capital, acuerdos con acreedores o alianzas industriales, la dirección admite que podrían ser necesarias medidas adicionales y no descarta formalizar la solicitud de concurso voluntario para reordenar la situación. El desenlace dependerá de la capacidad de negociar plazos con la SEPI y los bancos, de asegurar la liquidez imprescindible y de hallar socios que permitan relanzar la actividad fuera de los mercados más afectados.
