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Consumo e inversión sostienen el crecimiento del PIB pese a una moderación

El primer trimestre muestra un crecimiento del 0,6% sostenido por el consumo y la inversión, con riesgos vinculados a la guerra y a la inflación

Consumo e inversión sostienen el crecimiento del PIB pese a una moderación

El PIB registró un avance del 0,6% en el primer trimestre, según los datos publicados por el INE. Este ritmo supone una moderación respecto al cierre del ejercicio anterior, cuando la economía creció un 0,8%, pero supera las expectativas más pesimistas que situaban la expansión en cuatro o cinco décimas.

En términos interanuales, la variación se coloca en un 2,7%, una décima por encima de la tasa del cuarto trimestre. Estos números resumen una lectura mixta: ralentización relativa, pero actividad todavía sólida.

La lectura detallada de los agregados revela que la tracción provino principalmente de la demanda interna.

El consumo de los hogares aumentó un 0,6%, algo por debajo del 0,9% observado en el cierre del año pasado, mientras que el gasto público se mantuvo contenido con un avance del 0,2%. La variación intertrimestral muestra, por tanto, una economía que sigue creciendo, aunque con menor impulso que en los meses previos.

Inversión, exportaciones y señales de prudencia

La inversión presentó una subida trimestral del 0,4%, muy por debajo de los incrementos superiores al 2% que se habían observado en trimestres anteriores. Este frenazo plantea la pregunta de si se trata de una pausa temporal en una tendencia alcista o del inicio de una desaceleración más duradera. Por su parte, las exportaciones de bienes se contrajeron de forma notable, mientras que las ventas relacionadas con el turismo mostraron un comportamiento favorable, recuperando terreno frente a señales de enfriamiento del año precedente.

Comportamiento del consumo y del gasto público

El aumento del consumo explica buena parte del dinamismo del trimestre: los hogares continuaron tirando de la economía pese a una moderación respecto al final del ejercicio anterior. La persistencia de la demanda doméstica contrasta con la contención del gasto público, que apenas aportó al crecimiento con un 0,2%. Esta composición sugiere que la expansión actual está más ligada a la actividad privada que a estímulos fiscales directos.

Inversión empresarial y comercio exterior

La ralentización de la inversión empresarial —un alza del 0,4%— es la nota más preocupante para algunos analistas: hace meses la inversión superaba el 2% y ahora evidencia una pérdida de ritmo. En paralelo, la caída de las exportaciones de bienes penaliza el balance exterior, aunque la fortaleza del sector turístico amortigua parte del impacto. María Jesús Fernández, economista senior de Funcas, apunta a una recuperación en marzo que pudo compensar parte de los efectos adversos sufridos en enero y febrero por el mal tiempo.

Riesgos externos, política económica y productividad

Uno de los factores de incertidumbre más relevantes es el impacto de la guerra en Irán. En el trimestre analizado sus efectos sobre el PIB fueron limitados, porque el conflicto incide especialmente desde marzo en adelante; sin embargo, el efecto pleno podría materializarse en periodos posteriores. El Gobierno ha implantado medidas como la reducción del IVA de los combustibles, vigentes en principio hasta finales de junio, lo que puede atenuar el choque sobre la actividad y los precios.

Desde el Ejecutivo, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, destaca que los datos reflejan un “crecimiento sólido sostenido por el consumo de los hogares y la inversión de las empresas”. Además, Economía resalta un aumento de la productividad por hora trabajada del 1%, que triplica la tasa del trimestre anterior y es el mejor registro desde inicios de 2026. Este avance, según Cuerpo, consolida un ciclo inusual de mejora de la eficiencia.

Perspectivas oficiales y riesgos para el año

El Ejecutivo mantiene como escenario central una previsión de crecimiento del 2,2% para 2026, aunque advierte de un posible impacto negativo de hasta cuatro décimas si el conflicto en Irán se intensifica. A esto se suman otros indicadores recientes que moderan el optimismo: la EPA señaló un comportamiento del empleo peor de lo habitual para la época del año y la inflación se situó en un 3,2% en abril, dos décimas por debajo del mes anterior. En conjunto, estos elementos dibujan un arranque de ejercicio con un efecto arrastre favorable tras el cierre del 2026 en el 2,8%, pero con riesgos externos significativos que exigirán vigilancia en los próximos trimestres.


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Alessandro Bianchi

Ha lanzado productos tech usados por millones y otros que fracasaron miserablemente. Esa es la diferencia entre él y quienes escriben de tecnología habiéndola solo leído: conoce el sabor del éxito y el del pivot de las 3 de la mañana. Cero hype, solo sustancia.