Un hombre de 62 años en Oslo alcanzó la remisión del VIH tras recibir células de un hermano portador de la mutación CCR5-32

Un grupo internacional coordinado por IrsiCaixa ha participado en la publicación que documenta el décimo caso conocido de curación del VIH. El estudio, integrado en el consorcio IciStem 2.0 y publicado en Nature Microbiology, recoge la historia clínica de un paciente de 62 años que recibió un trasplante de células madre para tratar un cáncer del sistema inmunitario.
Aunque los trasplantes de este tipo se indican por la neoplasia hematológica, en estos procedimientos se aprovecha la oportunidad de seleccionar donantes con características genéticas que dificultan la entrada del virus en las células.
En este caso concreto no se encontró un donante idóneo en los registros habituales, por lo que el equipo optó por un trasplante fraterno.
De forma inesperada, el hermano del paciente resultó ser portador de la mutación CCR5-32. Tras el procedimiento y un período de control, los médicos suspendieron la terapia antirretroviral bajo vigilancia estricta y, meses después, no se detectaron indicadores de infección persistente. Los resultados aportan evidencia clínica y molecular de una remisión sostenida que ya se mantiene años después del cese del tratamiento.
Detalles clínicos y hallazgos clave
El seguimiento clínico describe que, a los dos años del trasplante, se procedió a la interrupción del tratamiento antirretroviral bajo supervisión y control exhaustivo. Tres meses después de la suspensión no se registró ADN viral intacto ni virus con capacidad de replicación en las pruebas realizadas, y tampoco se halló presencia de VIH en muestras intestinales. Además, la respuesta inmunitaria específica frente al virus fue disminuyendo progresivamente, lo que sugiere que el sistema inmunitario dejó de detectar antígeno viral por su ausencia. Cuatro años tras abandonar la medicación, el paciente continúa sin rastros detectables del virus.
Muestras y seguimiento
El estudio forma parte de una cohorte más amplia: IciStem 2.0 ha seguido a alrededor de cuarenta personas con VIH que recibieron trasplantes de células madre y había comunicado previamente cuatro casos de curación dentro del consorcio. Sumando las curaciones descritas fuera de IciStem, el balance global asciende a diez pacientes con remisión sostenida. Los análisis combinados permiten cruzar datos clínicos y genéticos para identificar patrones que expliquen por qué algunos trasplantes conducen a la eliminación detectable del virus y otros no.
Qué revela la mutación CCR5-32 y sus limitaciones
El análisis conjunto confirma el papel protector de la mutación CCR5-32: cuando el donante aporta dos copias de esa variante, la probabilidad de remisión del VIH aumenta. No obstante, el registro incluye casos —conocidos como Berlín 2 y Ginebra— en los que la curación se produjo pese a que los donantes no contaban con la doble mutación, lo que indica que CCR5-32 es un factor determinante pero no exclusivo. En varios trasplantes con una sola copia o sin la mutación, el virus reapareció tras retirar la medicación, subrayando la complejidad biológica del reservorio viral y la interacción con el trasplante.
Implicaciones científicas
Estos hallazgos refuerzan la idea de que bloquear la entrada del virus en células diana es una estrategia eficaz, pero también ponen en evidencia que otras variables —como la composición del injerto, las técnicas de condicionamiento previo al trasplante y la dinámica del reservorio— influyen en el desenlace. La combinación de datos genéticos y funcionales procedentes de múltiples pacientes permite construir hipótesis sobre mecanismos de eliminación del virus que van más allá de la sola presencia de la mutación CCR5-32.
Hacia alternativas menos invasivas
Con la intención de trasladar lo aprendido a abordajes más aplicables, los investigadores exploran técnicas menos agresivas que el trasplante alogénico. Entre ellas figura la terapia con células CAR-T que desarrolla el grupo GREC de IrsiCaixa, una aproximación que modifica las propias células inmunitarias del paciente para que reconozcan y eliminen células infectadas por el VIH. El objetivo sería «limpiar» la circulación de células infectadas para que el organismo pueda repoblarse con células sanas y reducir o eliminar la necesidad de terapia crónica.
Otros equipos trabajan en terapias génicas dirigidas a editar el gen CCR5 e inducir la variante protectora CCR5-32, bloqueando así la entrada del virus en células susceptibles. Estas propuestas todavía se encuentran en etapas preliminares, pero representan vías prometedoras que podrían combinarse con estrategias inmunológicas o antivirales para aumentar las tasas de remisión sin recurrir a procedimientos tan invasivos como el trasplante de médula ósea.
Perspectivas y retos
El décimo caso documentado aporta evidencia adicional de que la curación del VIH es posible en circunstancias concretas y ofrece claves para diseñar terapias alternativas. Sin embargo, la reproducibilidad, la seguridad y la aplicabilidad a la población general siguen siendo retos importantes. La comunidad científica continuará evaluando candidatos en seguimiento y planificando ensayos que permitan trasladar estos avances a tratamientos más seguros y accesibles para personas con VIH alrededor del mundo.
