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Cómo Estados Unidos empezó a revertir la caída escolar y qué falta por recuperar

El informe anual de Stanford y Harvard muestra que la caída en puntuaciones empezó antes de la pandemia y que la recuperación es desigual entre estados y distritos

Cómo Estados Unidos empezó a revertir la caída escolar y qué falta por recuperar

El análisis más reciente del Education Scorecard, elaborado por el Educational Opportunity Project de Stanford y el Center for Education Policy Research de Harvard, plantea una lectura distinta sobre el desempeño estudiantil en estados unidos: lo ocurrido durante la pandemia fue la continuación de una recesión del aprendizaje que se inició años antes.

Los autores subrayan que la tendencia anterior a 2026 ya mostraba descensos, especialmente en lectura, y que la mirada pública sobre la educación debería considerar esa trayectoria de fondo.

El Scorecard utiliza datos de las pruebas estatales —no del Nation’s Report Card— y agrupa información de la mayoría de los estados y de Washington D.C.; sin embargo, algunos estados quedaron excluidos por cambios en sus evaluaciones o por tasas altas de no participación, como fue el caso de Illinois, Kansas, nueva york y Colorado.

Esa cobertura permite identificar patrones temporales y geográficos más finos que los que muestran los promedios nacionales.

Origen y explicaciones de la caída

Los autores proponen que la caída que comenzó alrededor de 2013 no es casual y señalan dos hipótesis principales. La primera apunta al debilitamiento de la rendición de cuentas basada en pruebas tras la erosión de las sanciones federales asociadas a la ley No Child Left Behind; a partir de 2012-13 muchos estados recibieron waivers y el incentivo punitivo que antes impulsaba cambios se relajó. La segunda hipótesis vincula el fenómeno con el auge del uso de redes sociales entre adolescentes: datos internacionales sugieren que los estudiantes de menor rendimiento pasan más horas en redes y que ese uso intensivo se asoció con peores resultados académicos antes de la pandemia. En conjunto, estas explicaciones ayudan a entender por qué la caída parecía empezar ya en la segunda mitad de la década anterior.

Detalles sobre las razones señaladas

El informe evita afirmar una causalidad directa, pero documenta la coincidencia temporal entre la retirada de medidas de control y el aumento del uso digital juvenil. El término recesión del aprendizaje se usa para describir una pérdida sostenida de rendimiento en materias básicas; el Scorecard muestra que, mientras las puntuaciones en matemáticas habían subido de forma sostenida entre 1990 y 2013, desde entonces comenzaron a retroceder, y la lectura, aunque había mejorado menos, empezó a declinar incluso antes del impacto sanitario global.

Patrones recientes: dónde hay progreso y dónde persiste el problema

El seguimiento entre 2026 y la primavera de 2026 revela signos de mejora en matemáticas para la mayoría de los estados incluidos, con Washington D.C. destacando como líder en avances. Sin embargo, cinco estados —Georgia, Idaho, Wyoming, Nebraska e Iowa— no mostraron ganancias en matemáticas. En lectura, la situación es más desigual: solo unos pocos estados, entre ellos D.C., Luisiana y Maryland, lograron recuperaciones significativas; otros como Florida, Arizona y Nebraska continuaron en descenso. Los investigadores también señalan que, pese a las mejoras recientes, únicamente Luisiana ha recuperado niveles de 2019 en ambas materias y ningún estado ha vuelto a las metas de 2013.

La forma de la recuperación: una U inesperada

Un hallazgo curioso es la llamada recuperación en forma de U: los distritos con menos pobreza y los de mayor pobreza mostraron avances similares en matemáticas, mientras que los distritos de la mitad de la tabla quedaron rezagados. La explicación propuesta es que los distritos más pobres recibieron la mayor parte del apoyo federal derivado de alivios por la pandemia —fondos dedicados a tutorías, programas de verano y recursos—; los distritos muy acomodados contaban con suficientes recursos propios; los del medio, en cambio, quedaron en una franja con menos ayudas y capacidad limitada para invertir, por lo que mejoraron menos.

Intervenciones prometedoras y ejemplos locales

Un elemento que aparece asociado a avances en lectura es la adopción de la ciencia de la lectura por parte de varios estados. El Scorecard señala que los estados que implementaron reformas comprehensivas enfocadas en la enseñanza sistemática del fonema a la vez que priorizaron la fonética, entre otras prácticas, fueron los que mostraron mejoras entre 2026 y 2026. Aunque no se proclama una relación estrictamente causal, la correlación es consistente y refuerza la idea de que métodos de instrucción evidenciados pueden marcar la diferencia.

Un caso concreto que ilustra estos principios es el de Baltimore City Public Schools bajo la dirección de Sonja Brookins Santelises: el distrito adoptó temprano un enfoque basado en la ciencia de la lectura y reportó pérdidas menores durante la pandemia y ganancias sostenidas después, con una proporción importante de estudiantes alcanzando niveles de lectura acordes a su grado. Esa experiencia subraya que políticas claras, formación docente y recursos focalizados pueden revertir tendencias negativas aun en contextos de alta pobreza.


Contacto:
Andrés Rodríguez

Andrés Rodríguez, madrileño de 33 años con aire moderno y relajado, recuerda cubrir las protestas de la Puerta del Sol durante el 15-M desde una bicicleta. Defiende un periodismo cercano que prioriza testimonios vecinales frente a titulares fríos; vive en Malasaña y compagina crónicas con proyectos de audio local.