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Una mujer con síndrome de Down recibe una fiesta de jubilación sorpresa

El síndrome no ha sido un obstáculo para la realización personal y profesional de Freia. Durante 32 años trabajó en una freidora de comida rápida en Needham (Massachusetts).

Estamos acostumbrados a ver a las personas con síndrome de Down como personas débiles que siempre esperan que alguien les ayude, pero la historia de esta mujer muestra todo lo contrario y demuestra cómo estas personas también pueden llevar una vida independiente, sin importarles los demás.

Mujer con síndrome de Down y su fiesta sorpresa

La mujer de esta historia se llama Freia David, trabajó durante más de 30 años en la cadena de comida rápida Mc Donald’s y ahora, tras años de una exitosa carrera, se jubila.

El síndrome de Down, también conocido como trisoma 21, es la anomalía cromosómica más común en los seres humanos: cada persona tiene 23 pares de cromosomas, pero los niños que nacen con síndrome de Down tienen una copia extra del cromosoma 21 o parte de él, lo que da lugar a un trisoma en lugar de un par.

Esta anomalía suele ir acompañada de características físicas comunes, como cara redonda, cuello rechoncho, orejas pequeñas y ojos de forma oriental. Fue esta última característica la que llevó inicialmente a John Longdong Down, el distinguido médico británico que abordó por primera vez el estudio del síndrome, a llamarlo «idiotismo mongoloide».

El síndrome no ha sido un obstáculo para la realización personal y profesional de Freia. Durante 32 años trabajó en una freidora de comida rápida en Needham (Massachusetts), donde a menudo realizaba emocionantes bailes delante de ella, llevando el buen humor a sus compañeros y clientes.

Para rendirle homenaje y despedirse de ella, sus compañeros decidieron organizarle una fiesta sorpresa el 29 de agosto, a la que asistieron más de 100 personas entre compañeros, clientes, amigos y familiares. La fiesta no sólo fue un gesto de despedida, sino también una oportunidad para agradecerle todo lo que había hecho por ellos a lo largo de los años y demostrar que había dejado una huella importante en sus vidas.

Durante las tres horas que duró la celebración, Freia recibió una lluvia de regalos de los demás invitados: pasteles, dulces, tarjetas de felicitación, un collar de plata con un colgante en forma de Chips (su gran pasión). También recibió un premio directamente de un miembro de la Cámara de Representantes del estado de Massachusetts.

Incluso los clientes que no sabían de la fiesta y entraron en McDonald’s por casualidad participaron en los festejos, recibiendo cada uno una pequeña porción de patatas fritas gratis.

La historia de esta señora muestra cómo las personas con síndrome de Down también pueden dar mucho a la sociedad y a los demás si se les da la oportunidad, como un trabajo y el momento de la ansiada jubilación, como se cuenta en la historia de Freia David.

Este trabajo significaba mucho para Freia, dice su madre Anneliese, y aún hoy, como pensionista y simple cliente, no se pierde un fin de semana para ir a disfrutar de una ración de sus queridas Chips y saludar a sus antiguos compañeros.

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Contacto:
Sandra Prieto

Comunicadora Social y Periodista. Editora - redactora.

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