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Desigualdad energética en España: un análisis de la pobreza energética

La brecha en el gasto energético entre diferentes niveles de ingresos en España

Grafico sulla povertà energetica in Spagna
Scopri l'analisi della povertà energetica in Spagna attraverso questo grafico informativo.

La brecha en el gasto energético

En España, la desigualdad económica se refleja de manera alarmante en el consumo energético de los hogares. Según el último informe del Observatorio de la Transición Energética y la Acción Climática, la diferencia en el gasto energético entre los hogares de renta alta y baja puede alcanzar hasta un 158%.

Este dato pone de manifiesto cómo la pobreza energética se ha convertido en un problema crítico, especialmente en tiempos de crisis.

Gastos energéticos por nivel de ingresos

Los hogares con mayores ingresos gastaron en promedio 3.775 euros en energía el año pasado, mientras que aquellos con ingresos bajos apenas alcanzaron los 1.459 euros.

Esta disparidad se traduce en un impacto significativo en la economía doméstica, donde las familias de menores recursos deben destinar un 6,8% de su renta a pagar la electricidad, en comparación con el 3,1% que representan los hogares de mayores ingresos.

El efecto de la inflación y la crisis energética

La inflación y el aumento de los precios de la energía han exacerbado la situación de la pobreza energética en el país. A finales del año pasado, se estimaba que 1,3 millones de personas se encontraban en esta situación, un incremento notable respecto a los 1,1 millones de 2019. La presión inflacionaria ha afectado gravemente la capacidad adquisitiva de las familias, especialmente aquellas encabezadas por mujeres, quienes suelen tener ingresos más bajos.

Desglose del gasto energético

El desglose del gasto energético revela que, en un hogar de renta media, más de la mitad del gasto se destina a carburantes, seguido por el pago de electricidad y gas natural. En contraste, los hogares de renta alta destinan una mayor proporción a la electricidad y calefacción, lo que refleja una mayor capacidad para afrontar estos gastos. Sin embargo, la vulnerabilidad energética es más pronunciada en los hogares rurales, que suelen ser menos eficientes y dependen más del transporte privado.

La pobreza energética y sus consecuencias

La pobreza energética no solo afecta la economía de los hogares, sino que también tiene repercusiones en la salud y el bienestar de las familias. Una de cada cuatro familias no puede mantener su hogar a la temperatura deseada durante el invierno, lo que puede llevar a problemas de salud y bienestar. Además, el retraso en el pago de facturas es una realidad para casi el 10% de los hogares, lo que agrava aún más su situación financiera.