Nuevas declaraciones ante la Oficina de Ética muestran movimientos bursátiles millonarios vinculados a grandes cotizadas y reabren el debate sobre posible conflicto de intereses

Los formularios presentados ante la Oficina de Ética Gubernamental (OGE) han puesto otra vez sobre la mesa las operaciones financieras del presidente. En estas hojas aparecen compras y ventas que abarcan a pesos pesados como Nvidia, Boeing, Microsoft, Amazon, Apple y Uber, en rangos que van desde cifras moderadas hasta centenas de millones de dólares acumulados durante el primer trimestre.
Los documentos detallan partidas de entre 1 y 5 millones de dólares por título en compras puntuales y varias ventas que pueden alcanzar entre 5 y 25 millones de dólares, según las casillas informadas.
La divulgación ha reavivado la discusión porque, a diferencia de otros mandatarios, el presidente mantiene sus negocios bajo un fideicomiso revocable administrado por su familia, mientras que, asegura la Casa Blanca, las transacciones las ejecutan terceros.
Esa combinación —empresas familiares, gestores externos y movimientos financieros sin detallar plenamente el tipo de activos— alimenta preguntas sobre un posible conflicto de intereses cuando algunas decisiones públicas afectan directamente a los títulos implicados.
Qué contienen los formularios y por qué importan
Los formularios de la OGE describen decenas de operaciones realizadas en el primer trimestre: compras de hasta 5 millones de dólares en compañías como Oracle, Costco o Intel, y ventas notorias en grupos como Microsoft, Amazon y Meta. En conjunto, varios medios han estimado un volumen de transacciones que se mueve entre cientos de millones de dólares en ese periodo. Además, la documentación no siempre especifica si las entradas corresponden a acciones, bonos u otros instrumentos, lo que limita la claridad sobre las motivaciones y la naturaleza exacta de cada operación.
Casos que encendieron la polémica
Nvidia: compra previa a una decisión sobre chips
Uno de los ejemplos más llamativos es el relacionado con Nvidia. Los formularios señalan una adquisición de hasta 1 millón de dólares realizada el 6 de enero, apenas una semana antes de que el Departamento de Comercio autorizara la venta de determinados chips al mercado chino. Tras esa aprobación, las acciones de la compañía se dispararon, incrementando de forma notable su capitalización; en un periodo reciente la subida fue de cientos de miles de millones de dólares, según los registros públicos. Posteriormente, el presidente comentó que China finalmente no compraría algunos de los chips H200, una declaración que también provocó oscilaciones en el precio del título.
Boeing y pedidos ligados a una visita oficial
Otro episodio que generó atención fue el de Boeing. Ejecutivos de la empresa formaron parte de la delegación empresarial que acompañó al presidente en su viaje a China, y poco después trascendió un pedido por centenares de aeronaves de gran tamaño por parte de firmas chinas. En el último año las acciones de la aeronáutica registraron una apreciación por encima del 8%, un movimiento que algunos analistas vinculan con el contexto diplomático y comercial de esa visita.
Respuestas oficiales y repercusiones políticas
La Organización Trump ha defendido que las carteras se gestionan mediante cuentas totalmente discrecionales administradas por instituciones financieras externas y que el presidente ni su familia intervienen en la selección de valores. La Casa Blanca también ha subrayado que los empleados federales tienen prohibido usar información no pública para beneficiarse financieramente. Aún así, la coincidencia temporal entre anuncios oficiales, viajes con CEOs y movimientos bursátiles ha alimentado pedidos de mayor supervisión y transparencia por parte de oposición y grupos de vigilancia.
Además de las compras y ventas reportadas, existen antecedentes de operaciones que parecen adelantarse a comunicaciones con impacto en los mercados: desde apuestas en futuros de petróleo hasta movimientos en futuros del S&P 500 antes de mensajes presidenciales que alteraron precios. Aunque hasta ahora no se han hecho públicas pruebas de maniobras ilegales por parte de funcionarios, el debate sobre regulación y controles se intensifica. En los próximos meses se espera la presentación de la declaración financiera anual, un documento más amplio que podría aportar mayor contexto sobre activos, ingresos y participaciones comerciales vinculadas a complejos, inversiones y criptomonedas.

