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Sasha, la niña ucraniana que perdió un brazo tras recibir un disparo en la guerra

En Kiev tuvieron que amputarle el brazo a esta niña ucraniana de nueve años para salvarle la vida tras recibir un disparo en la guerra.

niña ucraniana brazo

Sasha, la niña ucraniana que perdió un brazo huyendo de la guerra. «¿Por qué me han disparado los rusos? Espero que haya sido un accidente». La pequeña huía con su familia en un coche cuando los alcanzó una ráfaga de disparos.

Su padre murió en el acto.

Sasha, la niña ucraniana que perdió un brazo huyendo de la guerra

Sasha perdió su brazo huyendo del horror de la guerra. La pequeña ha pedido un nuevo brazo artificial rosa y cubierto de flores por su cumpleaños.

Hace unos días, para salvarle la vida tuvieron que amputarle el brazo izquierdo. Lo perdió en Gostomel, un barrio residencial al noroeste de Kiev, y uno de los puntos más buscados de la capital porque tiene aeropuerto. Los hospitales y los edificios de viviendas también son objetivo de los rusos.

El brazo de Sasha, la niña ucraniana que consiguió escapar de la guerra

Sasha escapó con su padre, madre y hermana. Subieron al coche cayó sobre ellos una lluvia de balas. El padre murió y Sasha, su hermana y su madre se refugiaron en un sótano.

El brazo de la niña comenzó a perder mucha sangre mientras Sasha estaba en estado de shock, después de un rato se desmayó. Dos días después consiguieron salir corriendo al Hospital Central de Irpin gracias a un grupo de voluntarios que cargó a la niña en una camilla improvisada.

Llegaron para salvar la vida de Sasha, pero amputándole el brazo. No es la única. «Hemos visto decenas y decenas de heridas como la suya, incluso en niños», aseguran los cirujanos del hospital de Irpin. 97 niños han muerto en poco más de dos semanas de guerra. Más de 100 han resultado heridos, según la Fiscalía de Kiev.

El testimonio de los médicos

En Lviv el portavoz de UNICEF, James Elder, lo ha vivido en persona. «Acabo de pasar dos semanas aquí hablando con algunas de las madres, padres y niños que han huido para salvar sus vidas, y también con algunos de los trabajadores de primera línea que intentan ayudarlos», explica.

«¿Sigo teniendo mano?«, peguntó Sasha. «No sabía qué decir. No sabía si mentirle o decirle la verdad», asegura la enfermera que la atendió. «Nos ha dado las gracias por salvarle la vida y por cuidarla», relata la sanitaria. Pero hay una pregunta que todavía retumba en su cabeza: «¿Por qué me han disparado los rusos? Espero que haya sido un accidente y que no tuvieran intención de hacerme daño».

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Contacto:
Fernando Rodríguez Rubio

Apasionado de la escritura, el periodismo y las artes. Máster en Escritura Creativa y graduado en Comunicación Audiovisual. Me encanta el cine, la literatura, la política y la economía.

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