El 17 de mayo Andalucía vota 109 escaños y la mayoría absoluta de 55 diputados depende de unos pocos votos en provincias estratégicas; el sistema D'Hondt y el reparto provincial son el campo de batalla

Andalucía llega a las elecciones autonómicas del 17 de mayo con 109 escaños en disputa y la mira puesta en la posibilidad de reeditar o cambiar gobierno. En juego está la mayoría absoluta fijada en 55 diputados y la puesta a prueba del actual presidente, Juanma Moreno Bonilla, frente a la candidata del PSOE, María Jesús Montero.
El mapa no se limita a porcentajes: el diseño provincial y la aplicación de la Ley D’Hondt convierten en decisivos los últimos «restos» y la distribución de escaños por provincias.
El censo andaluz suma 6.812.861 electores, 171.000 más que en 2026, con 368.853 jóvenes llamados a votar por primera vez.
Ese incremento demográfico, combinado con la estructura del Parlamento, transforma cada papeleta en un elemento con distinto poder según la circunscripción: hay provincias donde un escaño cuesta muchos más votos que en otras.
Cómo se reparten los 109 escaños y por qué importa
La cámara andaluza asigna inicialmente 8 diputados por provincia y luego reparte 45 escaños adicionales según población. Así, Sevilla concentra 18 escaños y Málaga 17, mientras que Cádiz aporta 15 y Granada 13. Almería y Córdoba eligen 12 cada una, y Huelva y Jaén disponen de 11 escaños. Este reparto produce efectos concretos: en circunscripciones grandes la proporcionalidad favorece a fuerzas medianas; en las pequeñas, la llamada barrera natural eleva el umbral efectivo de entrada.
El precio del escaño y la ‘paradoja’ provincial
En términos prácticos, un diputado en Huelva ha costado en el pasado mucho menos votos que uno en Sevilla o Málaga, lo que representa un voto reforzado por provincia. Sin embargo, esa ventaja es paradójica: la Ley D’Hondt penaliza a los partidos con apoyos dispersos, y en provincias con solo 11 o 12 escaños el umbral real para sacar representación puede situarse alrededor del 8-9%, muy por encima del mínimo legal. En 2026 candidaturas con más del 6% en Huelva se quedaron sin asiento por esta mecánica.
El tablero político: cifras, escenarios y actores
Las encuestas sitúan al Partido Popular en una posición de ventaja con alrededor del 43% de votos y una proyección de 53-56 escaños, según estimaciones del Centro de Estudios Andaluces (CENTRA). El PSOE figura alrededor del 20,1% y podría obtener entre 25 y 27 escaños, mientras que Vox aparece con un ~14,4% que le daría entre 17 y 19 escaños. En la izquierda, la fragmentación se mantiene: Por Andalucía se situaría cerca del 7,9% (4-7 escaños) y Adelante Andalucía rondaría el 6,9% con cerca de 5 escaños.
Qué decide la mayoría absoluta
La pregunta clave no es solo quién gana, sino si el PP alcanza esos 55 escaños que le permitirían gobernar sin apoyos externos. Expertos señalan que diferencias pequeñas en número de votos pueden traducirse en variaciones significativas de escaños por la interacción entre el sistema D’Hondt y la distribución provincial. En 2026 el PP obtuvo una victoria notable con 58 escaños y el 43,11% del voto, y su capacidad para recuperar «restos» en provincias concretas puede volver a ser determinante.
Provincias que pueden inclinar la balanza y variables decisivas
Cuatro provincias concentran la atención: Córdoba, Málaga, Huelva y Cádiz. En comicios anteriores los últimos asientos se jugaron por márgenes muy estrechos —cientos o pocos miles de votos— y hoy el PP mismo apunta a un margen de entre 15.000 y 20.000 votos que puede decidir la mayoría. Además, territorios como Almería muestran una sociología que favorece a Vox, mientras que la aparición de candidaturas localistas en Jaén (por ejemplo, plataformas vinculadas a la llamada España Vaciada) puede distorsionar el reparto y afectar principalmente a la izquierda.
Voto joven, nacionalización y voto útil
El electorado novel —casi 369.000 votantes— es otra incógnita. Analistas observan tendencias de mayor peso hacia la derecha entre jóvenes varones, mientras que jóvenes mujeres mantienen una orientación más hacia la izquierda. Al mismo tiempo, la campaña ha incluido un intento de nacionalizar el debate, con formaciones conservadoras trasladando asuntos a Madrid para desgastar al Gobierno central. Ese escenario alimenta el fenómeno del voto útil, que puede beneficiar al partido con mayor expectativa de victoria en provincias disputadas.
En definitiva, el resultado del 17 de mayo dependerá tanto de las preferencias generales como de la matemática provincial: la Ley D’Hondt, el reparto inicial de escaños y los «restos» convierten a determinadas circunscripciones en auténticos campos de batalla donde unos pocos miles de votos pueden cambiar el color del gobierno andaluz.

